Natalia Restrepo, Economista y Magíster en Economía Aplicada de la Universidad del Valle y estudiante del Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial, participó como ponente en la Octava Conferencia Internacional sobre Energía Aplicada, en Beijing, China, del 8 al 11 de octubre de 2016.

Durante la Conferencia la estudiante presentó el artículo “Effects of Oil and Stock Market Prices on Oil Firms Returns: A Multivariate Quantile Approach”, escrito en coautoría con los profesores Jorge Mario Uribe y Diego Fernando Manotas. Este trabajo busca analizar teórica y empíricamente la estructura de capital de las firmas, pertenecientes al sector energético, a través de la implementación de modelos que permitan usar eficientemente la información disponible; igualmente, realizar un análisis dinámico de los factores que inciden en las decisiones financieras de las empresas.

Restrepo explica que dada la importancia que han ganado las firmas energéticas en los mercados financieros mundiales, resulta conveniente y necesario desarrollar un análisis de riesgo que considere las circunstancias que pueden presentarse en los mercados accionarios, objetivo fundamental dentro de su ponencia.

La “8Th International Conference on Applied Energy”, evento organizado por la revista Applied Energy, abordó temáticas vinculadas a energía renovable, tecnologías energéticas limpias, tecnologías de mitigación, sistemas de energía inteligentes, almacenamiento de energía sostenible, administración, política y economía energética.

Puede ver la página de la conferencia aquí  

‘Serv’, el proyecto de Olga Fernanda García Espinoza, estudiante de décimo semestre de Diseño Industrial de la Universidad del Valle, fue seleccionado entre las 50 mejores ideas a nivel mundial de la competencia ‘Electrolux Ideas Lab 2016’, que busca ideas revolucionarias al rededor del mundo que inspiren a las personas a disfrutar de una cocina más saludable y sobre todo sostenible.

 

'Serv' es un dispositivo para cocina que tiene 2 funciones. En su parte superior tiene un jardín con plantas comestibles y en su parte inferior tiene un recipiente que ayuda a conservar las verduras y las frutas frescas. El jardín se alimenta con la misma agua que se utiliza para mantener fresca la comida en la parte inferior. Serv también tiene una interfaz que ayuda a las personas a elegir recetas que se pueden preparar con los ingredientes que se encuentran en el dispositivo.

 

Los diez primeros lugares de la competencia serán elegidos por medio de una votación pública y serán anunciados el 17 de noviembre. Si usted quiere apoyar a Olga Fernanda García, solo debe ingresar al siguiente enlace y votar por su iniciativa. https://goo.gl/yST9pZ

Viernes, 28 Octubre 2016 09:54

Dos ciencias, una Universidad

Escrito por

Autor: Diego Torres González Equipo de comunicaciones Ciencias Naturales y Exactas

La existencia del ser humano ha estado marcada por la necesidad de dar respuesta a los distintos fenómenos de la naturaleza, esta necesidad fundamental para la supervivencia de la especie, devino en una curiosidad innata que ha propiciado la indagación científica y gestó el desarrollo de la Ciencia mucho antes de que el renacimiento incluyera el conocimiento de la naturaleza dentro de la filosofía. La Ciencia es pues una actividad humana, con la cual construimos una imagen de la Naturaleza.

Si en sus comienzos la actividad científica era casi inseparable de la religión y la magia, las necesidades  crecientes de la humanidad y el desarrollo de la misma ciencia la fueron haciendo cada vez más rigurosa y especializada, a través de los años “se dividió” en muchas “ciencias”, pero en todas ellas podemos distinguir dos grandes categorías, que solemos designar como: ciencia básica y ciencia aplicada, ambas complementarias entre sí.

Ciencia básica

La ciencia básica permite establecer y corroborar los fundamentos  de nuestro conocimiento del mundo, su objetivo es, esencialmente, desarrollar y crear nuevo conocimiento sobre el comportamiento de la Naturaleza, establecer o descubrir sus leyes básicas, entender el porqué de las cosas y aumentar el conocimiento humano sobre el entorno; conocimiento que a posteriori puede ser de utilidad para el desarrollo de aplicaciones.

Ciencia aplicada

La ciencia aplicada es, en principio, el desarrollo y la utilización de procesos científicos con el fin de solucionar problemas específicos y proponer los fundamentos o soluciones para la creación de nueva tecnología.

El profesor Efraín Solarte, del Departamento de Física, afirma que “el papel de la ciencia aplicada no es el desarrollo mismo de la tecnología, sino que se encarga del desarrollo de sus bases, entender cómo funciona y cómo se puede mejorar”. La importancia en esta forma de investigación radica en que gracias a ella, hoy gozamos de grandes innovaciones en áreas vitales como la agricultura, la medicina, la ingeniería y las artes.

Aunque la ciencia básica tiene como pretensión desarrollar las áreas en que el pensamiento humano tiene curiosidad, su investigación trae futuros beneficios que se materializan a través de la ciencia aplicada. Al respecto Héctor Fabio Zuluaga, profesor del Departamento de Química, manifiesta que “en muchas partes, algunos colegas opinan que la investigación debe dedicarse a resolver los problemas urgentes del país, pero no caen en cuenta que la ciencia básica al final puede derivar en aplicaciones, por lo que debe fomentarse ambas investigaciones y que el país debe trabajar en ambos frentes”.

Luis Norberto Granda, Jefe del Departamento de Física, resalta: “el mismo procedimiento que va creando la ciencia básica es una especie de motor para que la ciencia aplicada desarrolle tecnología que permita comprobar sus predicciones, lo que trae desarrollos en tecnología de punta”.

Por ejemplo, en 1916 Albert Einstein estableció los fundamentos para el desarrollo de los láseres, pero solo hacia la década de los 50 se logró el primer prototipo, desembocando en todas las aplicaciones que en la actualidad permite esta herramienta, siendo de gran utilidad en los campos de la medicina, la defensa, la navegación y la agricultura, entre otros.

Por otro lado, la creación de objetos tecnológicos sin una investigación científica previa y sin un acompañamiento científico de sus procesos deja en el empirismo todo su desarrollo, dando paso a explicaciones e interpretaciones mágicas  o acientíficas, como era el caso de procesos tecnológicos muy antiguos como el del vidrio o la fabricación de armas y herramientas, que se tiñeron con el aura mágica de la alquimia, o de la metalurgia primitiva.

Cuando fuimos capaces de hacer química para entender cómo se hacían los vidrios, y cuando entendimos la Física de los cuerpos sólidos y cómo funcionan los metales, empezamos a usar esas bases para mejorarlos” explica el profesor Efraín Solarte sobre la importancia de investigar.

Univalle: básica y aplicada

Los distintos grupos de investigación de la Universidad del Valle, y específicamente los de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, se dedican a la investigación científica tanto en su forma básica como aplicada. Los profesores reconocen que la formación en ambos tipos de investigación es fundamental para quienes mañana se enfrentarán al mundo laboral en el campo científico y productivo.

Ante esto, Juan Miguel Velásquez, profesor del Departamento de Matemáticas, resalta que “el desarrollo de una sociedad se mide por la capacidad de producir ciencia y en la forma que es capaz de usar esa ciencia para mejorar su calidad de vida”. Igualmente, añade que no darle la misma importancia a la ciencia básica, con respecto a la aplicada, sería poner un obstáculo al futuro al limitarnos solo a la búsqueda de respuestas a los problemas actuales.

La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y en general, la Universidad del Valle, realiza investigación científica básica sobre física del estado sólido, fotónica, computación cuántica, análisis numérico, gravitación, química teórica y computacional, genética humana, genética molecular, biología evolutiva entre otras, pero también es fuerte en la investigación aplicada, como por ejemplo el desarrollo de tecnología con el fin de aumentar la producción en cultivos marinos, especialmente camaronicultura; el desarrollo de un tipo de acero para la construcción, más liviano, resistente y económico que los aceros comerciales; el uso de láseres para control de cultivos celulares;  la invención de celdas de combustible para equipos portátiles usando etanol, y el uso de métodos de la física, la química y la biología, para contribuir al mejoramiento de la agricultura regional, entre muchas otras investigaciones.

La ciencia es el soporte que nos permite entender  cuanto nos rodea y  los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, independientemente de su área de trabajo, destacan las labores que se llevan a cabo en ambos modos de investigación, los cuales impulsan el desarrollo de nuevo conocimiento y adelanto científico en el Valle del Cauca y la región.

El profesor Jaime Arango, del Departamento de matemáticas, concluye: “no sabemos los problemas que se van a presentar, los avances de la tecnología plantean retos enormes, la complejidad de los problemas, la cantidad de información que hay en este momento hace que se necesiten teorías y aplicaciones realmente novedosas”.

 

Tomado del diario El País- Cali. | Autor: Manuela Rubio Sarria

Juddy Heliana Arias, de 35 años, vallecaucana, y Nidia Yadira Caicedo, con 33 y nariñense, son las primeras mujeres en convertirse en doctoras en ciencias matemáticas de la Universidad del Valle. Se graduaron en julio de este año. Antes estudiaron en colegios normalistas, o sea que desde niñas se formaron para ser profesoras. ¿Pero de matemática? ¿Y por qué apenas dos mujeres graduadas en un doctorado con 11 años de vida?

Juddy Heliana

Juddy Heliana Arias nació en Jamundí. Es alta, transmite elegancia y seguridad. Actualmente es docente de tiempo completo en la Univalle, donde además del doctorado cursó licenciatura en matemática y una maestría en ciencias matemáticas. Ahora dicta el curso de ecuaciones diferenciales y otro curso electivo de introducción a la biología matemática. “Desde pequeñas a las mujeres no las impulsan a que se metan a la ciencia, pareciera que fuera solo para hombres…”, dice ella, contando que en sus clases los hombres son siempre la mayoría.

Entre risas también cuenta que en su caso, las matemáticas son innatas. Su mamá, María Heliana, le contó que cuando estaba embarazada de ella, se convirtió de repente en una muy buena alumna de esa materia, cuando antes sus calificaciones no eran muy buenas: “Mi mamá dice que eso era yo, que ya la estaba influenciando”, afirma Juddy.

Aunque luego tuvo escuela familiar: creció viendo a sus abuelos, que tuvieron una tienda y eran muy ágiles con las cuentas pues de esa forma se ganaban la vida. Y de la mano de ellos aprendió a cogerle el gusto a los números: “Las matemáticas ayudan a desarrollar un pensamiento crítico. Para mí, casi todo está regido por las matemáticas, la vida cotidiana es muy lógica y allí están las matemáticas. La música, por ejemplo, tiene que ver con números. A partir de las matemáticas se puede modelar interacciones entre animales, crecimiento de plantas, interacción de células. Desde ahí se pueden encontrar modelos que puedan representarlos matemáticamente”, dice Juddy.

El gusto adquirido viendo a sus abuelos trabajar, sumado a la vocación innata por los números, y la formación como normalista, podría ser los elementos principales de la fórmula cuyo resultado final es el título como doctora en matemáticas. En su niñez hay otra anécdota que habla de su afinidad con los números: por una hepatitis y apendicitis aguda, en algún momento estuvo 20 días sin poder ir al colegio. Al volver a clase pensó que sería difícil desatrasarse pero resultó que en matemáticas le bastaron unas horas para aprenderlo todo. Hasta fue capaz de enseñarle a sus compañeros lo que ellos aún no entendían. En su caso, las matemáticas son pura pasión.

Nidia Yadira

Nidia Yadira Caicedo cuenta que desde muy niña se sentía atraída por las matemáticas, pues su mamá le enseñaba las tablas de multiplicar a su hermana mayor y Nidia siempre se las aprendía primero. Desde entonces dice haber creado una relación eterna con los números: su pregrado fue en matemática, al igual que los dos posgrados que ha hecho; y espera seguir en la ruta de la matemática a través de la docencia. Su hermana, a pesar de que no haber sido muy rápida con las tablas de multiplicar, terminó siendo Química. Y su hermano está terminando Ingeniería electrónica. En la familia las ciencias son un factor común.

“Las matemáticas son la ciencia del pensar, leí en un libro, y es cierto: ellas ayudan a desarrollar el pensamiento abstracto y el creativo, y le ayudan a uno a tener una visión diferente de las cosas. Son la madre de las otras ciencias, en ellas se establece la base para las aplicaciones, además se utiliza en la vida cotidiana desde que Dios creó al mundo”, asegura.

Después de terminar la licenciatura en matemática en la Universidad del Nariño, Nidia estudió matemáticas puras porque ese siempre había sido su deseo. La diferencia, entre una y otra cosa, explica, es que en las matemáticas puras se estudian los fundamentos teóricos de la materia, que pueden tener aplicaciones en la vida cotidiana para darle soluciones a problemas reales. Mientras que la licenciatura está enfocada a la pedagogía, a la formación docente.

Y es por eso que decidió dejar por un tiempo su querido Pasto e ingresar a la Universidad del Valle, “porque es una universidad reconocida a nivel nacional”. En la región, solo la Univalle tiene ese doctorado.  Además allí, cuenta, le brindaron la oportunidad de financiar los estudios con una asistencia de docencia, pues en esa época Nidia no estaba vinculada a ninguna institución. Gracias a ese apoyo fue que pudo realizar el doctorado.

Actualmente Nidia es profesora de álgebra en la Universidad del Tolima. Y al igual que Juddy, dice que en sus clases predominan los hombres: “En Pasto, en el pregrado, siempre había más hombres. Y al llegar a Cali noté exactamente lo mismo en la maestría y en el doctorado, al parecer las mujeres se van más por las humanidades y los hombres por la ciencia, pero yo no estoy de acuerdo con que sea así siempre”.

En la utilidad  que tienen las matemáticas en la cotidianidad, Nidia, coincide con su compañera Juddy. Por ejemplo, ambas, en sus trabajos de grado, desarrollaron investigaciones centradas en ayudar a buscar solución para dos líos en la ciudad: la interferencia en la señal de los celulares y el mosquito del dengue.

Nidia demostró a través de algunos conjuntos de números bien construidos, que las antenas de la señal celular se pueden ubicar estratégicamente para mejorar la recepción telefónica. Y Juddy, por su parte, demostró con modelos matemáticos que hay larvas y depredadores que, en estado acuático, pueden ser determinantes en el control del mosquito del dengue. “El ciclo de vida del vector esta dividido en dos estadios generales:  el adulto, el aéreo, que es el transmite la enfermedad, y esta el acuático, es decir el de los huevos, larvas y pupas. Cada uno  tiene una dinámica de desarrollos y cambios en el tiempo. Se ha demostrado que se pueden controlar, desde el nivel matemático. Matemáticas  en función de la vida.

“Por cosas como estas es muy bonito ver como a través de las matemáticas estás aportando algo a la sociedad”, dice su compañera justamente, Juddy. Durante la entrevista para este arículo, ella, Juddy, cuidaba en su oficina de la Univalle al hijo de uno de sus compañeros de trabajo: un niño pequeño que trató con gran cariño, con voz tierna, al que recibió con un pedazo de plastilina porque sabe que le encanta jugar con plastilina. Al pequeño se le notaba lo mucho que la quiere. Ella, como buena profesora, siempre le responde con paciencia.

Pocos doctores

Según el Consejo Nacional de Acreditación,  en Colombia solo hay 226 doctorados y al año se gradúan 245 alumnos, cifra muy baja a comparación de Brasil donde al año se gradúan 12,217 doctores.

Además en Colombia  solo 43 universidades tienen programas de doctorado y 6 de ellas tienen 126, de los 226 que actualmente existen.

Se trata de la Universidad Nacional,  con 57, la Universidad de Antioquia, con 24, la Universidad de los Andes, con 15, la Universidad del Valle, con 13, la Universidad del Norte, con 10, y la Universidad Javeriana, que cuenta con 7 programas.

El egresado del Programa de Ingeniería Eléctrica de la Universidad del Valle Andrés Pérez Uribe fue galardonado con el premio de investigación "Calidad de Vida” de la Fundación DALLE MOLLE de Suiza por su proyecto “Actidote: actividad como un antídoto contra la exacerbación de la enfermedad entre las personas minusválidas”.

Actidote es un proyecto en desarrollo de la Escuela Superior de Ingeniería y Gestión de Yverdon, Suiza. Su objetivo es desarrollar una tecnología para medir el esfuerzo físico de una persona en una silla de ruedas. Una especie de podómetro para el uso de personas discapacitadas. El premio “Calidad de Vida” es otorgado a las investigaciones que gozan del reconocimiento de los investigadores de universidades, empresas públicas o privadas.

Pérez es ingeniero electrico de la Universidad del Valle y Doctor (Ph.D.) en  Ciencias de la Computación, de la Escuela politécnica Federal de Lausan y actualmente es profesor del Instituto de Tecnologías de la Información y Comunicación IICT Escuela de Negocios e Ingeniería Vaud (HEIG-VD) Universidad de Ciencias Aplicadas de Suiza Occidental (HES-SO).

La genética busca entender cómo se transmite la herencia de generación a generación. La estructura genética determina todas las características de una persona, por lo cual en el estudio de esta rama científica los límites son inciertos. La investigación toma vida con cada pregunta que hacemos sobre lo que somos y con cada respuesta surgen nuevas preguntas que alimentan el ánimo de la investigación e impulsan la ciencia hacia nuevos estadios. 

El grupo de Genética Molecular Humana (GMH) del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, actualmente adelanta trabajos descubriendo particularidades en los genes de la población colombiana. Desde mutaciones patológicas hasta la caracterización de la diversidad genética de comunidades ancestrales, hacen parte de los trabajos adelantados por el grupo de investigación, en virtud de aumentar el conocimiento genético sobre las poblaciones y, en cierta medida, su historia. 

El pasado mes de septiembre Guillermo Barreto, profesor del Departamento de Biología y director del grupo GMH, participó como conferencista en el 62nd Brazilian – International Congress of Genetics, congreso realizado en Caxambu, Brasil, que este año tuvo como tema central “150 Años de Genética Mendeliana” y es considerado una de las mayores actividades científicas de Brasil.

En su conferencia, el profesor Barreto se refirió a la composición triétnica de la población colombiana como fuente de diversidad génica y, a partir de esta característica, destacó las particularidades  del cáncer de mama familiar en nuestro país, refiriéndose también a los hallazgos de los proyectos que ha desarrollado por años como docente investigador de la Universidad del Valle. 

Dichos proyectos, adelantados por el GMH, han indagado desde 1999 sobre la biodiversidad de las poblaciones humanas colombianas, a nivel molecular. Por otro lado, el laboratorio de Genética Molecular Humana está certificado por su alta fiabilidad en las pruebas de ADN, según la Sociedad Latinoamericana de Genética Forense.

Estos son algunos de los  proyectos  que estudian actualmente:

Cáncer de mama familiar

Durante su conferencia, el profesor Barreto resaltó los trabajos desarrollados para caracterizar las mutaciones específicas de patologías genéticas en nuestro país. Aunque es un proceso que se ha realizado con distintas poblaciones en todo el mundo, Barreto destaca que, para el cáncer de mama familiar al igual que existen mutaciones compartidas en diferentes países, cada región geográfica tiene su propia “colección de mutaciones”.

El cáncer de mama familiar, aparece en una familia en más de una persona afectada, o una persona a temprana edad (menor de 35). Buscando las mutaciones específicas de este cáncer para nuestro país, Barreto afirma “encontramos varias mutaciones, es decir, varios daños en el ADN de esos genes que eran reportadas por primera vez en Colombia”.

De esta forma, destaca el profesor, cuando aparezca la enfermedad en una familia se podrá recurrir a la colección de mutaciones específicas para Colombia. Así, se abre la posibilidad de hacer un diagnóstico presintomático analizando la susceptibilidad genética de las personas, siendo el diagnóstico más precoz. 

Colombia: una población de tres etnias

Es sabido que la multiplicidad de características físicas en la población colombiana fueron originadas por el proceso de mestizaje tras la colonización. Nuestros rasgos predominantes y la herencia cultural son los aspectos  que nos llevan a  identificarnos con una u otra etnia. Sin embargo, el profesor Barreto afirma que “cuando a un genetista se le pregunta cuál es la estructura genética de la población colombiana no hay respuesta definida”, ¿por qué?

El interés del GMH en estudiar las poblaciones humanas, con especial predilección por las poblaciones indígenas, se basa en esta pregunta. El origen triétnico de los colombianos ha enriquecido la diversidad de su estructura genética. Ante esto, Barreto afirma que tras la investigación se han encontrado rasgos de mestizaje en comunidades aparentemente no mezcladas.

No obstante, el grupo de investigación ha centrado parte de su indagación en conocer la estructura de poblaciones indígenas no contactadas. El trabajo ha sido adelantado con  comunidades de la Amazonía y del suroccidente del país resaltando la importancia de los valores culturales y las barreras geográficas como factores determinantes en la generación de la estructura y diversidad genética de cada una de estas etnias. 

La importancia de este trabajo reside en conocer la estructura genética de estas poblaciones por el peligro que tienen de desaparecer debido a la disminución en la cantidad de individuos y su desplazamiento; definir marcadores genéticos que permitan entender el proceso de mestizaje y que , a partir de las similitudes genéticas, las comunidades puedan conocer sus orígenes, su historia.

 

Los hallazgos presentados por el profesor Barreto fueron de gran interés en el congreso, al cual asistieron aproximadamente 1.200 personas, quienes celebraban los 150 años de investigación en genética.

 

El sistema de investigaciones de la Universidad del Valle es el tercero en Colombia, si se tienen en cuenta el número de grupos de investigación, publicaciones, proyectos ejecutados y patentes.

Justamente, según las cifras nacionales, la Universidad del Valle obtuvo el mayor número de patentes entre las universidades, de 2011 a 2015. Actualmente la institución tiene 19 patentes nacionales y 9 patentes internacionales, para un total de 28 y en este momento hay 6 solicitudes para patentes nacionales y 27 solicitudes en otros países.

En cuanto a los grupos de investigación, explicó el vicerrector de investigaciones de la Universidad, Javier Medina Vásquez, en un conversatorio con los directores de grupos de investigación, la Universidad tiene el 43% de los grupos de investigación en la región y el 3,5% de los grupos a nivel nacional.

El conversatorio que se realizó en el Salón Valle del Cauca, como parte de la Semana de Ingeniería, el miércoles 19 de octubre de 2016, fue inaugurado por el decano de la Facultad, Carlos Lozano Moncada.

Durante el evento, el vicerrector dijo que actualmente Univalle tiene 220 grupos de investigación, de los cuales 186 son activos, pero sólo 164 están reconocidos y escalafonados por Colciencias. Además, cuenta con seis centros y tres institutos de investigación.

Estos grupos, centros e institutos se han conformado y trabajan con menos recursos que los que tienen las dos universidades que ocupan los primeros puestos, la Universidad Nacional y la de Antioquia que tiene un presupuesto para investigación cerca de cinco veces superior al de Univalle.

Para contextualizar la investigación, añadió el vicerrector Medina Vásquez, es necesario tener en cuenta que la Universidad ha manejado 152.093 millones de pesos en los últimos diez años, de los cuales el 54% provienen de recursos externos y el 46 de convocatorias internas.

En cuanto a las relaciones internacionales, sostuvo que hasta ahora se han enfatizado en la movilidad estudiantil y docentes.

Hasta agosto de 2016 se han suscrito convenios internacionales, de los cuales 145 están plenamente vigentes y 12 en proceso para la firma, lo que ha permitido la entrada de 144 estudiantes entrantes y 121 salientes, mientras que han llegado 198 profesores visitantes y han salido al extranjero 290 docentes de la Universidad.

Pero a pesar de las fortalezas que tiene la institución, explicó el profesor Javier Medina Vásquez, el panorama está cambiando y es necesario amoldarse con la nueva situación.

En primer lugar, aunque la Universidad tiene la mayor fortaleza y grupos de investigación en la región, han llegado nuevos competidores en busca de oportunidades y recursos.

Otra amenaza para el sistema de investigación de la institución radica en que es altamente dependiente de las convocatorias que hace Colciencias y de las convocatorias internas, lo que obliga a buscar nuevas fuentes de recursos.

Por otra parte, explicó Medina Vásquez, la Universidad es fuerte en todas las áreas del conocimiento, sin embargo tiene falencias en el área de las ciencias agrícolas que tendrán un gran apoyo económico en el postconflicto.

Como parte del conversatorio en la que participaron directores de grupos de investigación e integrantes del Comité de Postgrados de Ingeniería; el vicerrector de investigaciones mencionó  que la Universidad tiene un sistema de investigación de baja escala al nivel global, es decir, con bajo volumen de recursos frente a una masa crítica de alto nivel, pero las condiciones del entorno que hicieron posible este alto nivel de desempeño nacional están cambiando y el éxito pasado no asegura el éxito futuro.

Para  mantener el lugar de privilegio, en el campo investigativo, es necesario consolidar los grupos de investigación para que se mantengan o categoricen en los niveles A1, A y B. Crear nuevos centros e institutos y buscar otras fuentes de financiación, además de las tradicionales.

Sostuvo el funcionario que es latente la imperiosa necesidad de concursar, en alianza internacional, en proyectos de impacto nacional y de mayor envergadura y para lograrlo se requiere que los centros, institutos  y grupos unan esfuerzos para hacer trabajos inter y transdiciplinarios que permitan copar las nuevas necesidades nacionales, explicó el vicerrector de investigaciones de la Universidad Javier Medina Vásquez.

Pronto, los estudiantes de la Universidad del Valle tendrán la oportunidad de mejorar sus competencias en lectura crítica, comunicación escrita y razonamiento cuantitativo a partir de la interacción con Objetos Virtuales de Aprendizaje - OVA diseñados por la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual - DINTEV y el Centro de Innovación Educativa Regional-Sur (CIER-Sur).

Este proyecto surge en el marco del Plan de Fomento a la Calidad 2015-2018 de la Universidad del Valle donde se presenta la oportunidad de desarrollar una intervención pedagógica con el uso de TIC para fortalecer las competencias genéricas en esas áreas con el fin de mejorar los desempeños de los estudiantes en situaciones complejas de manera creativa, eficaz y pertinente.

La Dintev y el CIER-Sur, ambos de la Universidad del Valle, han emprendido este proyecto, diseñando por lo pronto 32 OVA en las competencias de lectura crítica y razonamiento cuantitativo y se espera completar 72 durante el próximo año, en donde se incluirán objetos virtuales de aprendizaje en la competencia de comunicación escrita.

Según la profesora Gloria Isabel Toro, directora de Dintev-CIER, a partir de estos recursos, contextualizados y lúdicos, los estudiantes encontrarán un espacio divertido y desafiante donde podrán interactuar con juegos y actividades que ayudarán a desarrollar sus competencias.

En el área de lenguaje el proyecto ha contado con la asesoría y liderazgo de la profesora María Cristina Martínez, jefe del Departamento de Lingüística y Filología de la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle, junto con miembros del Grupo de Investigación en Textualidad y Cognición (Gitec). La profesora Martínez ha dirigido el diseño educativo de los objetos de aprendizaje de lectura crítica y prontamente iniciará la dirección de los OVA en la competencia de comunicación escrita. Por otro lado, el profesor César Delgado, con una amplia experiencia en didáctica de la matemática, asesora y lidera el equipo de diseño educativo de la competencia en razonamiento cuantitativo.

Este proyecto se planteó en tres fases: La primera fase consistió en realizar un análisis de los resultados de las Pruebas Saber-Pro en la Universidad del Valle. La investigadora María Cristina Martínez señala que en esta etapa, se examinaron los resultados de las pruebas en los años 2013 y 2014, que corresponde a estudiantes que iniciaron su carrera universitaria en el 2008 o 2009: “Se partió de una hipótesis de tipo sociocultural que establece la relación entre los resultados de estas pruebas o cualquier otra prueba con la manera cómo los estudiantes utilizan el lenguaje en sus prácticas sociales y culturales y cuestiona la poca incidencia que últimamente el proceso educativo está teniendo en un cambio para el logro efectivo de una equidad en la educación”.

En la segunda fase se planteó la construcción de una malla de contenidos, el diseño educativo y desarrollo de los objetos virtuales de aprendizaje. Estos OVA se construyeron en tres niveles: básico, orientado a estudiantes de primeros semestres que recién inician su educación superior y pueden tener vacíos en lenguaje y razonamiento cuantitativo desde el colegio y precisan nivelar estos aspectos. El nivel medio orientado a estudiantes de 4 a 7 semestres que necesitan fortalecer sus competencias para profundizar en sus áreas de estudio, mejorar su capacidad de análisis, de síntesis y de comprensión de modelos teóricos y prácticos. Finalmente, los OVA del nivel avanzado orientados a estudiantes de últimos semestres que se enfrentan a proyectos de tesis e investigación y que buscan fortalecer competencias de argumentación, esquemas de organización conceptual y preparación para la vida profesional.

Para la profesora María Cristina Martínez este proceso de mediación a partir de objetos virtuales de aprendizaje debe considerar la figura del profesor como centro del quehacer pedagógico: “El profesor tiene que estar allí, es él quien logra hacer las mediaciones pertinentes con sus estudiantes. Cuando iniciamos los primeros 16 OVA, lo hicimos pensando que eran complementos al trabajo presencial del profesor. El paso siguiente era convertir esa malla curricular en guías pedagógicas que orientaran la elaboración de los OVA y mantuvieran la relación interactiva y conceptual de las actividades propuestas. Debo reconocer que fue para nosotros también todo un aprendizaje, por cuanto era necesario tener en cuenta la multifuncionalidad que ofrecen las tecnologías digitales y el Internet”. 

Finalmente en la fase de implementación y evaluación se pretende establecer los mecanismos mediante los cuales los estudiantes harán uso de los Objetos de Aprendizaje. Se destinará un espacio en el Campus Virtual de la Universidad donde los estudiantes podrán interactuar con los OVA, y se realizará un estudio piloto de seguimiento para conocer el impacto de esta intervención en el desempeño de sus competencias en lenguaje y razonamiento cuantitativo, y que se espera ver reflejada entre otras cosas, en mejores resultados diferentes pruebas como las Saber Pro.

Para complementar este proyecto, se desarrollará un “Gimnasio de Habilidades” que consistirá en un espacio de “fogueo” mediante el cual los estudiantes podrán probar sus destrezas a través de ejercicios, prácticas y juegos que los enfrentarán a situaciones donde deberán poner en práctica sus competencias en lenguaje y razonamiento cuantitativo.

 

 

Los objetos que vemos y usamos todos los días están conformados por un número gigantesco de partículas muy pequeñas llamados átomos y moléculas; conocemos sus propiedades colectivas y sabemos cómo usarlas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy en día sabemos que cuando se juntan unas pocas moléculas o átomos, la materia adquiere propiedades sorprendentes que permiten desarrollos tecnológicos nunca antes alcanzados. La nanociencia y la nanotecnología están precisamente relacionadas con la capacidad de controlar unas pocas moléculas y unos pocos átomos a la vez.

Junto con las tecnologías de la información y la biotecnología, la nanotecnología está produciendo impactos sociales, económicos, ambientales y de otros tipos que están conduciendo al mundo hacia la llamada cuarta revolución industrial.

Latinoamérica está acostumbrada a ver los avances de la ciencia y la tecnología desde la barrera. Hoy, en América latina y varias regiones de Colombia, muchos creen que el mundo nano ofrece oportunidades de desarrollo que lleve a romper la brecha entre países ricos y países pobres. “Lo Nano” tiene aplicaciones en la salud, la alimentación, el almacenamiento y la producción de energía, la gestión y la remediación ambiental, entre otros.

“Lo Nano” empieza a ser reconocido en la región y en la Universidad del Valle como un importante objeto de estudio y de desarrollo, es por eso que entre el 7 y el 12 de noviembre, la Universidad del Valle realizará la VI Escuela Intenacional de Nanociencias de la Red NanoAndes (www.nanoandes.org), liderada por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y el Centro de Excelencia en Nuevos Materiales - CENM.

Este evento, al que se han inscrito más de 300 personas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, Puerto Rico y Venezuela se desarrollará durante una semana, con un grupo multidisciplinario de 28 investigadores de Las Américas y Europa, que trabajarán hombro a hombro con los estudiantes de la Escuela en sesiones magistrales y talleres prácticos sobre diversos métodos de síntesis y caracterización de nanomateriales, aspectos de toxicidad, nanoindentación, construcción de biochips de DNA y desarrollo de instrumentos de bajo costo, entre otros.

Este evento brindará a los futuros científicos vallecaucanos la oportunidad de ampliar sus horizontes profesionales en Colombia y el mundo, pudiendo integrarse a proyectos internacionales.  

La realización de la VI Escuela Intenacional de Nanociencias es un esfuerzo de colaboración con el SENA, el programa de Cooperación Regional Francesa Para Los Países de América del Sur, La Fundación Nanociencias de París, La Fundación Puya de Raimondi, El Consejo Profesional de Química de Colombia, la Universidad Santiago de Cali, el CIAT, la Fundación Tecnológica Autónoma del Pacífico y el apoyo de varias empresas de la región.

 

Para mayor información, visite www.nanoandes.org

Alfredo Adolfo Ayala Aponte, docente de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, fue uno de los asesores de un proyecto de un estudiante de la Universidad Nacional de Colombia - Sede Palmira, que recibió recientemente un reconocimiento nacional.

Tomado del portal Food News Latam

Esta tecnología abriría paso a una mejora en las características sensoriales y nutricionales de este edulcorante natural en la industria alimenticia. Para explorar esta posibilidad, el Grupo de Investigación en Bacterias Ácido Lácticas y sus aplicaciones biotecnológicas industriales, Gibalabi de la Universidad Nacional de Colombia Sede Palmira, seleccionó a la ingeniera agroindustrial Adriana Del Rosario Micanquer Carlosama, quien, bajo la modalidad de trabajo de grado, probó la encapsulación de la stevia con el €n de prolongar su sabor dulce en productos alimenticios.

La investigación fue dirigida por Liliana Serna Cock, profesora asociada de la Facultad de Ingeniería y Administración de la U.N. Sede Palmira y Alfredo Adolfo Ayala Aponte, profesor asociado de la Universidad del Valle.

Este trabajo surgió a raíz de una solicitud de investigación por parte de la empresa La Tour S.A., que indagaba sobre la posibilidad de prolongar el sabor dulce del aspartamo. Esta compañía suministró los insumos y el espacio para hacer una primera fase de experimentación, mientras que la segunda fase fue realizada en el Laboratorio de Bioconversiones de la U.N. Sede Palmira.

Dado que es más interesante enfocarse en un edulcorante artificial (como el aspartamo), al hacerlo en uno natural como la stevia, mediante la observación de rendimiento, tamaño de partícula, morfología, solubilidad de agua, entre otras propiedades, se determinó que a través de la técnica de doble emulsión seguida de coacervación compleja (recubrimiento de micropartículas con una película polimérica), era posible encapsular hasta un 84 % la stevia. Se evaluó si era posible prolongar el sabor dulce cuando la cápsula fuera aplicada a una matriz alimenticia. “Por ejemplo, de llegarse a aplicar en chicles o en gomas, se espera que el consumidor perciba un sabor dulce por un tiempo más prolongado y esto podría ser un valor agregado del producto”, explica Adriana Del Rosario Micanquer.

La Asociación Colombiana de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ACTA) desde 1999 convoca al premio creado para destacar el espíritu y la labor investigativa en los campos cientíዠ弣co y tecnológico por parte de académicos, grupos de investigación e instituciones científicas que trabajan en el ámbito nacional y constituyen redes de relacionamiento con las instituciones internacionales.

Se premian cuatro categorías: Investigación en inocuidad de alimentos, Investigación en alimentación y nutrición, Contribución a toda una vida en inocuidad de los alimentos e Investigación en ciencia y tecnología de alimentos.

Esta última, patrocinada por Alpina, otorgó el primer puesto a la investigación mencionada, en la que participó la ingeniera agroindustrial Adriana Del Rosario Micanquer. 

Para participar se requería el envío de un artículo extenso, que detalla la metodología y los resultados, así como el alcance de la investigación. Posteriormente, los proyectos nominados debían hacer una presentación oral.

El premio fue entregado en el marco del XIII Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (Conacta 2016), llevado a cabo el 21, 22 y 23 de septiembre en el Centro Cultural Metropolitano de Convenciones del Quindío, en Armenia.

Gracias a su trabajo durante el pregrado de Ingeniería Agroindustrial y a su buen desempeño académico, Adriana Del Rosario Micanquer obtuvo Grado de Honor el 19 de agosto de 2016 y una beca de posgrado. Actualmente, aspira iniciar el Doctorado en Biotecnología, a partir del primer semestre de 2017 en la U.N. Sede Medellín.