Docentes, egresados y profesionales vinculados a la Facultad de Salud de la Universidad del Valle participaron en una brigada de salud que fortaleció la atención hospitalaria y llevó servicios de salud a comunidades del Distrito de Buenaventura entre el 13 y el 15 de agosto.
La emergencia generada tras el sismo del pasado 10 de agosto movilizó las capacidades de diferentes instituciones del Valle del Cauca. Como parte de esta respuesta, el Hospital Universitario del Valle, en articulación con la Universidad del Valle, desarrolló una brigada de salud para apoyar al Hospital Luis Ablanque de la Plata y a las comunidades de Buenaventura que requerían atención.
La Facultad de Salud participó activamente en esta misión a través de integrantes de las Escuelas de Medicina y Enfermería, docentes del programa de Tecnología en Atención Prehospitalaria, profesionales y egresados, quienes se desplazaron al Distrito de Buenaventura para fortalecer tanto la respuesta hospitalaria como las acciones de atención en territorio. La brigada se desarrolló entre el 13 y el 15 de agosto y concentró sus esfuerzos en diferentes frentes: atención prehospitalaria y primaria en salud, apoyo al servicio de urgencias, atención a población vulnerable, primeros auxilios psicológicos, traslado de pacientes y organización de medicamentos e insumos humanitarios.
Una respuesta articulada entre el hospital y los territorios
El equipo se organizó en dos grandes áreas de trabajo: una destinada al apoyo de las actividades hospitalarias y otra enfocada en el trabajo de campo en diferentes sectores de Buenaventura. La coordinación se realizó de manera articulada entre la Universidad del Valle, el Hospital Universitario del Valle, el Hospital Luis Ablanque de la Plata, la Secretaría de Salud y otros actores presentes en el territorio.
La profesora Alejandra María Díaz Tamayo, docente de la Tecnología en Atención Prehospitalaria y quien lideró la brigada de la Universidad del Valle en Buenaventura, destacó el alcance de esta articulación: “Realizamos trabajo de campo en diferentes territorios del distrito, brindando atención primaria en salud, primeros auxilios psicológicos y traslado de pacientes desde los diferentes barrios hacia instituciones de salud. Además, apoyamos la organización y distribución de los insumos médicos de acuerdo con las necesidades de cada territorio”, explicó.
La docente señaló además que el trabajo conjunto con la Secretaría de Salud permitió coordinar el desplazamiento de los equipos hacia los sectores donde se requería una atención prioritaria. Esta coordinación fue fundamental para distribuir el talento humano disponible, organizar los grupos de voluntarios y facilitar el ingreso a diferentes comunidades, en algunos casos con el acompañamiento de líderes comunitarios y organismos de seguridad.

Llegar donde la atención era más necesaria
Una parte importante de la brigada se concentró en comunidades donde las dificultades de acceso a los servicios de salud se habían agudizado por la emergencia.
En sectores como La Ruñidera, San Francisco y Guadalupe, los equipos realizaron valoraciones a niños, adultos mayores, gestantes y otros integrantes de la comunidad. Las jornadas incluyeron toma de signos vitales, valoración inicial, curaciones, entrega de medicamentos con fórmula médica, educación en salud, vacunación y primeros auxilios psicológicos.
El profesor Luis Alexander Lovera Montilla, de la Escuela de Enfermería, hizo parte de las jornadas de atención en territorio y del apoyo hospitalario. Para él, la decisión de sumarse a la brigada fue inmediata: “No hubo ningún momento en dudar cuando solicitaron lo de Buenaventura. La necesidad de ayudar era inmediata y, desde que llegamos, encontramos comunidades y servicios de salud que requerían todo nuestro apoyo”, señaló.
En el barrio La Ruñidera, por ejemplo, el equipo instaló un punto de atención desde el cual se valoraron pacientes de diferentes edades y condiciones de vulnerabilidad. Durante una de las jornadas fueron identificados dos niños que requerían atención prioritaria debido a dificultades respiratorias y deshidratación. Ante la falta de ambulancias disponibles, el equipo gestionó su traslado hacia una institución de salud en un vehículo de la Secretaría de Salud. El profesor Lovera recordó esta experiencia como una muestra de los desafíos que enfrentaron los equipos durante la emergencia: “En situaciones como esta hay que tomar decisiones para garantizar que los pacientes prioritarios reciban atención. En territorio valoramos niños, gestantes, adultos mayores y otras personas que no podían acceder fácilmente a los servicios, y trabajamos articuladamente para lograr sus traslados cuando era necesario”.
Además de la atención en puntos comunitarios, algunos integrantes de la brigada recorrieron viviendas para atender a personas que, por sus condiciones de salud o movilidad, no podían desplazarse hasta los lugares establecidos para las jornadas.

El apoyo dentro del Hospital Luis Ablanque de la Plata
La respuesta también se desarrolló al interior del Hospital Luis Ablanque de la Plata, donde parte del equipo apoyó el servicio de urgencias y otras áreas que requerían refuerzo. Estudiantes y profesores y Tecnólogos en Atención Prehospitalaria participaron en labores de triage, reanimación, procedimientos y atención en las zonas de expansión habilitadas fuera de las instalaciones hospitalarias.
La egresada de la Facultad de Salud y brigadista en Atención Prehospitalaria, Karla Andrea Quiroga Vargas, destacó el impacto que tuvo la llegada del equipo en un momento especialmente complejo para el hospital y su personal: “Fue una experiencia muy enriquecedora, porque cuando llegamos encontramos a muchos pacientes en carpas, expuestos al sol y a la lluvia. Desde el equipo de Atención Prehospitalaria pudimos apoyar para brindar la mayor atención posible y ayudar al personal en diferentes procedimientos y necesidades del servicio”, relató.
Durante los días posteriores, el equipo continuó fortaleciendo diferentes áreas de atención, mientras otros brigadistas se desplazaban hacia las comunidades. Para Karla, una de las experiencias más significativas fue poder llegar a sectores donde, debido a la emergencia, las personas enfrentan mayores dificultades para acceder a los servicios de salud: “Parte del equipo se dividió para llegar a comunidades donde los servicios de salud no estaban llegando y las personas no podían desplazarse por sus propios medios. Lo más gratificante fue ver el agradecimiento de las comunidades y del mismo personal de salud”.
Atención materna, neonatal y pediátrica
Dentro de las acciones desarrolladas también se brindó apoyo a la atención de mujeres gestantes, partos y recién nacidos. En el Centro de Salud Bellavista, el equipo participó en la atención de partos y en la recepción de dos recién nacidos para su adaptación neonatal, además de apoyar la valoración y remisión de gestantes que requerían atención especializada.
El profesor Alexander Lovera recordó algunas de estas experiencias, entre ellas el acompañamiento a pacientes gestantes que presentaban condiciones de riesgo: “Pudimos apoyar el traslado y la atención de maternas en condiciones complejas, participar en la atención de un parto y acompañar la adaptación neonatal de recién nacidos. Son situaciones en las que cada profesional aporta desde sus competencias para responder a las necesidades del momento”.

Organizar para poder ayudar
Además de la atención directa a pacientes, la brigada asumió una tarea fundamental para garantizar que los recursos disponibles pudieran llegar a quienes los necesitaban, la organización de los medicamentos e insumos que llegaban al hospital como parte de las donaciones. Los equipos apoyaron la recepción, clasificación y organización de estos elementos, verificando también las fechas de vencimiento de los medicamentos y preparando los insumos para su posterior distribución hacia los territorios priorizados.
Karla Quiroga destacó que esta labor fue clave para las jornadas desarrolladas en las comunidades: “Llegaban muchos insumos y fue necesario establecer una cadena de organización. Clasificamos los medicamentos y elementos que podían ser utilizados y esto permitió que, cuando salíamos a territorio, pudiéramos llevar insumos de primera necesidad para las comunidades”, explicó.
La brigadista señaló que, con el acompañamiento y aval del personal médico, también se apoyó la entrega de medicamentos de primera necesidad a personas que contaban con su respectiva fórmula médica. Al finalizar las jornadas, el proceso de organización permitió dejar estructurado el almacén de medicamentos e insumos, facilitando su control y posterior distribución.
Una experiencia de compromiso y trabajo colectivo
Para quienes participaron, la brigada representó no solo una oportunidad de poner sus conocimientos y experiencia al servicio de las comunidades, sino también una muestra de la importancia de la articulación institucional ante situaciones de emergencia. Durante los tres días de trabajo, la intervención integró acciones de atención primaria y prehospitalaria, apoyo hospitalario, atención extramural, primeros auxilios psicológicos, gestión de medicamentos e insumos y traslado de pacientes.
La profesora Alejandra María Díaz Tamayo resaltó precisamente el trabajo conjunto que permitió llevar los equipos de salud hacia los diferentes territorios: “La articulación con las instituciones y con la Secretaría de Salud fue fundamental para organizar los equipos y llevar la atención a los lugares donde se necesitaba de manera oportuna”, manifestó.
La experiencia también dejó importantes aprendizajes sobre los retos que enfrentan los servicios de salud durante una emergencia, especialmente frente a la disponibilidad de transporte sanitario y la necesidad de contar con mecanismos de coordinación que permitan responder rápidamente a las poblaciones más vulnerables. Con la participación de docentes, profesionales y egresados de la Facultad de Salud, la Universidad del Valle se sumó a una respuesta interinstitucional que llevó atención y acompañamiento tanto al Hospital Luis Ablanque de la Plata como a diferentes comunidades del Distrito de Buenaventura. Una experiencia que, en medio de la emergencia, reafirmó el compromiso de la Universidad pública con los territorios y la capacidad de su comunidad para poner el conocimiento y el talento humano al servicio de quienes más lo necesitan.

Un equipo de ingenieros de la Universidad del Valle se desplazó hasta El Águilla, el municipio vallecaucano más cercano a San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto del pasado 10 de agosto. Tan solo 96 km separan a ambas poblaciones. Por esta cercanía muchas de las casas y edificios de El Águila colapsaron o están a punto de hacerlo. A esto se suma que debido a su extensión y ubicación geográfica, las autoridades locales han requerido de toda la ayuda disponible para atender a la población afectada y los daños en su infraestructura.
Es por este motivo que un equipo de 15 personas, entre los que se encuentran profesores y estudiantes de posgrado y pregrado de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle, liderados por el profesor Albert Ortiz, se desplazaron a este municipio para hacer evaluación de infraestructuras.

“Las labores del equipo son básicamente apoyar al municipio de El Águila en lo que tiene que ver con revisión de estructuras, diagnóstico de estructuras afectadas y evaluación. Determinar si hay estructuras que demoler o no, en términos que representen un riesgo repentino de colapso”, explicó el profesor Albert Ortiz.
Este equipo de Univalle se está desplazando por éste y otros municipios del norte del Valle afectados por el sismo, en articulación con la Secretaría de Gestión del Riesgo Departamental y la Red Colombiana de Investigación en Ingeniería Sísmica, conformada por varias universidades del país entre las que se encuentran la Universidad del Norte, la Universidad de Medellín, la Universidad Industrial de Santander, la Universidad del Valle y la Universidad Militar Nueva Granada de la que hace parte el profesor Julian Carrillo, otro de los expertos que acompañó la visita.
“Varios profesores unimos esfuerzos justamente para estudiar las diferentes amenazas a las que se encuentra sometida la infraestructura en Colombia y alrededor del mundo, en especial edificaciones, puentes y otro tipo de infraestructura esencial para el funcionamiento adecuado de la sociedad. La Red Colombiana Investigación en Ingeniería Sísmica también tiene la tarea de estudiar estos efectos y proponer evaluar cómo se afectan estas estructuras para que los gobiernos puedan tomar decisiones”, comentó el profesor Carrillo.
La Universidad al servicio de los municipios
El Águila está incrustado entre la cordillera occidental; su población no supera los 9.000 habitantes. Por su tamaño depende de la gobernación departamental para muchos de sus asuntos administrativos. Esta catástrofe excede las capacidades de atención y reacción del municipio por lo que la Universidad del Valle, comprometida con la región, brinda su conocimiento y experticia como parte de una serie de actividades para atender la emergencia.
“Quienes más conocen el municipio son los alcaldes, los organismos de socorro del municipio. Nosotros llegamos, nos reportamos con ellos, vamos al puesto de mando unificado y ellos nos dan las instrucciones de dónde requieren el acompañamiento de la Universidad, dado que son municipios muy pequeños que no tienen personal calificado idóneo para revisar estructuralmente una edificación. Con base en lo que ellos nos informan, procedemos a realizar las respectivas visitas y dar un concepto. Adicionalmente, estamos evaluando un formulario generado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, que va a ser implementado en todo el país para la evaluación de las estructuras afectadas” explica el profesor Ortiz.

El Águila es un municipio representativo de muchos otros en el país, con muchas construcciones y sistemas estructurales típicos en estos municipios. La antigüedad y la falta de mantenimiento hicieron que muchas de estas estructuras colapsaran ante la intensidad del sismo, como lo explica el profesor Carrillo sobre los hallazgos a partir del trabajo de evaluación realizado por el equipo.
“Encontramos diferentes patologías de prácticas constructivas, de corrosión ambiental y obviamente esas patologías, asociadas al movimiento sísmico, afectaron estas edificaciones. Encontramos sistemas de mampostería no reforzada, mampostería confinada, tapia, pisada, adobe. Este tipo de edificaciones es muy vulnerable ante estos eventos sísmicos, ya que su capacidad de resistencia lateral es muy limitada. Actualmente estamos evaluando no solamente las residencias, sino también ayudando a los rectores de los colegios a que podamos, junto con ellos, evaluar estas estructuras educativas y puedan, en un tiempo prudente, adecuado y seguro, ponerla en funcionamiento para la población, especialmente la niñez”.
Además de las instituciones educativas, viviendas y comercio, el Hospital del municipio se vio gravemente afectado: “Infortunadamente lo hemos encontrado totalmente colapsado. Esta es una de las situaciones que nosotros como comunidad en general, junto con las entidades del gobierno, no deberíamos permitir, ya que son estas las principales entidades que deben estar en funcionamiento durante y después del evento sísmico” advierte el profesor Carrillo.
Esta es una de las actividades que realiza la Universidad, que apoyada en la comunidad que la compone, ha brindado atención desde distintos frentes para la atención de esta emergencia y seguirá aportando, como una de la instituciones más importantes de la región, para la superación de la misma.
El Consejo Académico, luego de una larga deliberación sobre la situación actual, considera que como comunidad universitaria debemos tener claro un principio fundamental: por encima de cualquier actividad académica, laboral o administrativa están la vida, el cuidado y el bienestar de las personas. Preparar nuestros campus para retornar a las actividades no significa solamente contar con condiciones técnicas y protocolos de seguridad. Implica también reconocernos como comunidad, actuar con empatía y flexibilidad, comprender que cada persona vive este proceso de manera diferente y fortalecer nuestra capacidad para cuidarnos y acompañarnos mutuamente. Considera que no están dadas las condiciones para retornar a la normalidad académica por lo que se definen las medidas excepcionales que se detallan a continuación.
1. Iniciar el semestre académico como está definido en la resolución respectiva para pregrado y posgrado bajo la modalidad de presencialidad asistida por tecnología (PAT).
2. La semana comprendida entre el 24 y el 29 de agosto, se desarrollarán entre los profesores, en modalidad remota, conversaciones, ajustes pedagógicos y alistamiento para el retorno.
3. La semana comprendida entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre será de reencuentro entre estudiantes y profesores. Se continuará bajo la modalidad PAT.
4. Durante esta semana, se promoverán espacios de diálogo y reflexión entre profesores y estudiantes sobre las experiencias individuales y colectivas asociadas con el sismo.
5. A partir del 7 de septiembre, se iniciará el desarrollo de los cursos en la modalidad PAT, teniendo en cuenta los ajustes necesarios para el cumplimiento del calendario académico.
6. De acuerdo con la evaluación de los expertos sobre las condiciones de la infraestructura para un retorno seguro a los diferentes campus, probablemente se mantendrá la modalidad PAT durante el mes de septiembre, salvo que los análisis técnicos de dichas condiciones determinen que es posible el retorno presencial.
7. Mientras se avanza en el diagnóstico de las condiciones de la infraestructura física y tecnológica en los diferentes campus, se reitera la invitación a la comunidad universitaria para que diligencie la encuesta de caracterización “Univalle contigo”.
La Universidad del Valle enfrenta una situación compleja que exige decisiones rápidas, pero estrictamente sustentadas en diagnósticos técnicos. Las prioridades inmediatas son: salvaguardar la vida de los miembros de la comunidad universitaria, concluir la evaluación de la infraestructura y definir la disponibilidad real de espacios. Por tales razones, se han tomado estas decisiones para promover el encuentro, preservar la continuidad académica mediante alternativas flexibles, así como brindar condiciones adecuadas en las rutas de atención integral a la comunidad afectada, centralizar una comunicación institucional confiable y reconstruir el tejido social de la comunidad universitaria.
Cali, 20 de agosto de 2026.
El Centro de Apoyo Humanitario, impulsado por directivas, estudiantes y docentes de la Universidad del Valle, reporta la creciente necesidad de medicamentos para enfermedades crónicas e insumos para garantizar la salud sexual y reproductiva de la población afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto.
Por: Laura Parra Rodríguez
Desde el día del sismo, el Centro Deportivo Universitario del Campus San Fernando se convirtió en un punto de atención en primeros auxilios emocionales, así como en un “centro de acopio de víveres y elementos básicos que son distribuidos entre la comunidad universitaria afectada y los municipios del departamento del Valle”, informó la Vicerrectora de Bienestar Universitario, Adriana Reyes Torres.
La ropa interior es la prenda más escasa en las donaciones de ropa, junto con otros implementos de cuidado diario. Los paquetes de ropa que se entregan a cada persona deben tener: mínimo tres mudas de cambio, una chaqueta, una toalla, una cobija, una almohada y tres prendas de ropa interior.
Volver a la cotidianidad implica poner el cuerpo en el centro
Natalia Herrera Guzmán psicóloga del área de atención integral a las violencias y discriminaciones basadas en género de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, enfatiza la urgencia de adoptar un enfoque diferencial en la atención:
“En contextos de emergencia un trabajo indispensable es devolverles a las personas la sensación de que pueden tener el control sobre algo.Que podamos seguir devolviendo la sensación de control sobre sus cuerpos y que no se presenten situaciones de coerción, por no poder acceder a un anticonceptivos o kits de gestión menstrual”, explicó.
La evidencia demuestra que en situaciones de crisis las violencias basadas en género, embarazos no deseados y abuso sexual pueden aumentar; así como la discriminación a población LGTBIQ+, de allí que sea fundamental la garantía de los derechos humanos sin distinción y entendiendo las particularidades y necesidades de cada persona.
Sostener el stock vital para pacientes crónicos y comunidades
Además de las afecciones derivadas directamente de la catástrofe, la brigada médica ha detectado pacientes con enfermedades crónicas que no tienen medicamentos. En desplazamientos realizados por estudiantes a veredas, corregimientos y barrios de Cali constataron que la tragedia actual ha profundizado las brechas históricas de desigualdad.
Por ello, mantener e incrementar el inventario de farmacia para tratar las enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes y enfermedades mentales resulta una labor prioritaria y constante, pues estas personas requieren una estricta adherencia a sus esquemas farmacológicos.
“Desde el enfoque diferencial, son importantes los medicamentos para mujeres como anticonceptivos, pruebas de embarazo, pruebas rápidas de VIH, que no nos han llegado," expresó Laura Valeria Grajales Girón de cuarto año de Medicina y Cirugía de la Universidad del Valle y voluntaria activa en el centro de acopio.

¡Tu aporte salva vidas!
El Centro de Ayuda Humanitaria de la Universidad del Valle hace un llamado a la ciudadanía, droguerías, laboratorios y entidades privadas a sumarse a la recolección de los siguientes medicamentos e insumos priorizados:
Puntos de recepción: Centro Deportivo Universitario CDU del Campus San Fernando, ubicado en la Calle 4B #36-00 en Cali. Desde las 8: 00 am hasta las 5:00 pm.
¡Cada aporte cuenta para garantizar la salud y dignidad!
Desde las primeras horas de la emergencia, docentes, estudiantes, residentes y egresados de la Facultad de Salud se articularon con el Hospital Universitario del Valle y diferentes instituciones para fortalecer la atención en Cali y otros territorios afectados.
El sismo ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto activó una respuesta solidaria de la Universidad del Valle y su la Facultad de Salud, que desde las primeras horas puso a disposición sus capacidades académicas, asistenciales y humanas para contribuir a la atención de las personas afectadas. La respuesta se desarrolló inicialmente en Cali, donde la Universidad del Valle habilitó el Centro Deportivo Universitario (CDU) del Campus San Fernando como zona de expansión para recibir pacientes que debieron ser evacuados del Hospital Universitario del Valle Evaristo García.
Durante la jornada, pacientes de los servicios de medicina interna, ginecología y cirugía general permanecieron en el CDU, donde recibieron seguimiento por parte de Profesores y Residentes. Asimismo, estudiantes de pregrado y posgrado de los programas de Medicina y Tecnología en Atención Prehospitalaria se sumaron a las labores de atención y acompañamiento.
La articulación entre la Facultad de Salud, la Escuela de Medicina y el Hospital Universitario del Valle permitió responder de manera oportuna a las necesidades generadas durante las primeras horas de la emergencia. Una vez se garantizó la continuidad de la atención en las instalaciones hospitalarias, los pacientes fueron trasladados nuevamente al Hospital Universitario del Valle.
Atención en salud más allá de Cali
La respuesta de la Facultad de Salud también se extendió a otros territorios afectados. Docentes, Especialistas y Residentes se incorporaron a la brigada promovida por el Hospital Universitario del Valle para apoyar la atención en el Distrito de Buenaventura.
En esta jornada participaron las Escuelas de Medicina y Enfermería, cuyos equipos desarrollaron acciones de atención primaria en salud, primeros auxilios psicológicos y traslado de pacientes desde diferentes barrios hacia instituciones de salud. “Realizamos trabajo de campo en diferentes territorios del distrito, brindando atención primaria en salud, primeros auxilios psicológicos y traslado de pacientes desde los diferentes barrios hacia instituciones de salud. Además, apoyamos la organización y distribución de los insumos médicos de acuerdo con las necesidades de cada territorio”, explicó la profesora Alejandra María Díaz Tamayo, docente de la Tecnología en Atención Prehospitalaria y líder de la brigada de la Universidad del Valle en Buenaventura.
De manera complementaria, profesionales del área de cirugía del Hospital Universitario del Valle participaron en la atención de los pacientes, mientras los equipos de la Universidad apoyaron la organización y clasificación de los insumos médicos recibidos en el Hospital Luis Ablanque de la Plata, de acuerdo con las necesidades identificadas en los diferentes territorios. Estas acciones se desarrollaron en articulación con la Secretaría de Salud de Buenaventura, permitiendo coordinar el desplazamiento de los equipos de salud hacia los lugares donde se requería atención oportuna.

Salud mental, una prioridad después de la emergencia
La emergencia también generó necesidades relacionadas con la salud mental y el bienestar emocional de las personas afectadas. Frente a este panorama, estudiantes de últimos semestres de Psicología, egresados y estudiantes de posgrado se vincularon a brigadas alrededor de Cali. Esta labor se desarrolló de manera articulada con equipos de la Defensa Civil, la Asociación Colombiana de Facultades de Psicología y el Colegio Colombiano de Psicólogos, fortaleciendo la capacidad de acompañamiento psicosocial durante la emergencia.
Desde la Facultad de Psicología resaltaron, además, la importancia de mantener este acompañamiento después de la fase inicial del desastre, teniendo en cuenta que los efectos psicológicos y sociales pueden permanecer durante un periodo prolongado. Por ello, se adelanta una estrategia conjunta con la Vicerrectoría de Bienestar Universitario orientada a responder a las necesidades de la comunidad universitaria.
“Univalle Contigo”: de un punto de acopio a una red de apoyo
Una de las expresiones más significativas de la respuesta universitaria surgió de la iniciativa de estudiantes de los programas de Tecnología Atención Prehospitalaria y Medicina, quienes comenzaron a organizar un punto de apoyo humanitario pocas horas después del evento. La iniciativa, que inicialmente funcionó como un punto de acopio, fue creciendo gracias a la participación de estudiantes, docentes y egresados, hasta consolidarse como “Univalle Contigo”, con respaldo institucional de la Rectoría y la Vicerrectoría de Bienestar Universitario. “Lo que empezó como un punto de acopio es hoy un punto de apoyo ‘Univalle Contigo’, con una robusta articulación y respaldo institucional. Esto nos ha permitido diversificar las ayudas y apoyos que brindamos, no solamente a nuestra comunidad universitaria, sino también a toda la ciudad y al Valle del Cauca”, explicó el profesor Jonathan Guerrero, director del programa de Tecnología en Atención Prehospitalaria.

Desde este espacio se han gestionado ayudas destinadas tanto a integrantes de la comunidad universitaria como a población afectada en Cali y diferentes municipios del Valle del Cauca. Entre los territorios que han recibido apoyo se encuentran Buenaventura, Tuluá, Roldanillo, Cartago y Zarzal, además de otros municipios de la región. La iniciativa también ha contado con la participación de estudiantes voluntarios de diferentes áreas de la Universidad, ampliando el alcance de la respuesta y consolidando un trabajo interdisciplinario en torno a las necesidades generadas por la emergencia.
El compromiso continúa
La respuesta de la Facultad de Salud frente al sismo refleja la capacidad de la Universidad del Valle para poner al servicio de la sociedad su conocimiento, talento humano e infraestructura en momentos de emergencia. Desde la atención de pacientes y el apoyo a los servicios hospitalarios, hasta las brigadas en territorio, el acompañamiento en salud mental y la gestión de ayudas humanitarias, docentes, estudiantes, residentes y egresados han contribuido a una respuesta articulada que trasciende las primeras horas del desastre.
La experiencia de “Univalle Contigo” demuestra, además, el papel que puede desempeñar la Universidad pública como institución comprometida con las necesidades de las comunidades. La respuesta no se limita a la atención inmediata, sino que plantea la necesidad de mantener el acompañamiento durante las etapas posteriores de la emergencia, en articulación con las instituciones y organizaciones que trabajan por la recuperación de los territorios afectados.

Debido a la emergencia sísmica que vivió el país, están circulando distintos mensajes que advierten sobre un posible aumento de infecciones respiratorias y enfermedades con la presencia del polvo, residuos y cuerpos en descomposición.
Las infecciones aparecen cuando falta agua limpia, cuando hay muchas personas viviendo juntas y cuando las heridas no se lavan a tiempo. Por eso el antibiótico “por si acaso” no protege.
Lyda Osorio médica, epidemióloga y docente de la Facultad de Salud de Univalle, explica qué puede ocurrir después de una emergencia y cuáles son las recomendaciones que deben tener en cuenta las personas, especialmente aquellas con mayor vulnerabilidad.
¿Los cuerpos en descomposición pueden generar infecciones respiratorias?
De acuerdo con la literatura médica sobre los cadáveres, el riesgo para la población general es muy bajo; solo quienes tienen contacto físico directo (personal de rescate y recuperación) corren un riesgo significativo. Los brotes documentados atribuibles a terremotos son poco frecuentes; los desastres generalmente no introducen nuevos patógenos, sino que amplifican los que ya están presentes en la zona”.
¿Cuáles son los principales riesgos respiratorios después de un terremoto?
Los escombros sí pueden liberar hongos de carácter respiratorio. En ellos pueden encontrarse hongos que, al quedar expuestos y dispersarse, podrían representar un riesgo para algunas personas, especialmente para quienes tienen defensas bajas. Este tipo de exposición también puede presentarse durante remodelaciones, cambios de techos o derrumbes, particularmente en lugares húmedos como baños y cocinas.
¿Quiénes deben tener mayor precaución?
Las personas inmunosuprimidas deben tener especial cuidado frente a la exposición a hongos presentes en los escombros. También las personas con asma o alergias deben protegerse de esta exposición, ya que puede desencadenar una crisis asmática o agravar sus síntomas.
Estas son algunas de las recomendaciones que se deben tener en cuenta:
ESTO SÍ EVITA INFECCIONES
DONAR BIEN TAMBIÉN ES PROTEGER
Por: Melissa Pantoja Osorio.
El miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el insomnio son algunas de las consecuencias que quedan después de una emergencia sísmica como la que vivió Colombia de manera reciente.
Ante esta situación, un equipo de profesionales desarrolló la iniciativa “Universidad del Valle te acompaña” para brindar apoyo en primeros auxilios psicológicos.
El canal de atención de primeros auxilios psicológicos abierto para toda la comunidad, creado por Excinober Benites, practicante de Psicología y programador; permite reservar citas de psicología para los afectados del terremoto del país, las cuales son atendidas por un grupo de profesionales voluntarios.
Adriana Banguero, Psicóloga de la Universidad del Valle y quien lidera esta iniciativa explica en qué consiste los primeros auxilios psicológicos y cómo reconocer cuándo es momento de buscar ayuda.
¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?
Es la primera intervención que se hace ante una situación que pone en riesgo la estabilidad de una persona o un colectivo con el objetivo de reducir el estrés y mantener la calma.
¿Cuáles son las señales que me permiten identificar que necesito ayuda?
Cuando la situación nos impide reaccionar adecuadamente o sentimos que nos está desbordando en los mecanismos de respuesta que tenemos o de adaptación, por ejemplo, el insomnio, el llanto, la susceptibilidad, el temor, entre otros.
Estas son algunas de las recomendaciones que debemos tener en cuenta:
*Hacer pausas durante el día
*Respirar profundo
*Realizar otras actividades que permitan cambiar el foco de atención
*Fortalecer la red de apoyo con familiares o amigos
La salud mental y emocional también hace parte de nuestro bienestar y requiere atención, especialmente después de enfrentar situaciones de emergencia.
Más Información:
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Reservar cita gratuita: https://calendly.com/apoyo-psicologico-terremoto-colombia/reservar-cita-psicologica
La Universidad del Valle avanza rápidamente en la valoración de su infraestructura física para ofrecer tranquilidad y condiciones seguras a toda la comunidad universitaria. Durante el desarrollo del Consejo Académico, el vicerrector de Regionalización Jaime Alberto Caycedo Ramírez ofreció un informe sobre la situación de los campus universitarios en los municipios del Valle del Cauca y Norte del Cauca.
“En el Sistema de Regionalización tenemos 23 edificios, distribuidos en quince municipios. Estamos haciendo un recorrido por todas nuestras sedes y campus, en coordinación con la Vicerrectoría Administrativa de la Dirección de Infraestructura Universitaria -DIU y con el apoyo de la Escuela de Ingeniería Civil”, señaló el directivo.
El vicerrector Caycedo expuso que por la gravedad de las fisuras encontradas en algunas edificaciones, la primera visita técnica se llevó a cabo en el campus Villa del Rosario de la Sede Cartago. El pasado miércoles 12 de agosto, el equipo de ingenieros y arquitectos llevó a cabo la inspección del inmueble e indicó que la estructura es funcional, aunque requiere algunos trabajos arquitectónicos.
Durante la misma jornada se llevó a cabo un recorrido por los campus Bolívar y Las Balsas en Zarzal. Allí también se revisaron algunas fisuras, que resultaron no ser estructurales sino de mampostería. Aunque se presentaron caídas de cubiertas de techos, los expertos confirmaron que no hay riesgo de colapso.
Por otra parte, este jueves se realizó un recorrido por las cuatro edificaciones donde opera la Seccional Buga, así como por un quinto inmueble que fue ofrecido en modalidad de comodato para suplir la falta de salones. El campus principal en este municipio, también conocido como el Colegio Académico, al igual que otros edificios que son patrimonio de la ciudad, sufrió lesiones severas. “Es posible, y lo han dicho de manera preliminar, que no pueda ser habitado en un tiempo”, manifestó el profesor Caycedo. “Estamos identificando los elementos de contingencia para poder avanzar con el propósito de nuestra misión en este y en todos los territorios”, agregó.
Este viernes, el equipo de ingenieros y arquitectos visitarán los campus en Tuluá, Sevilla y Caicedonia. Desde Tuluá se han recibido informes preliminares de que en los campus de Villa Campestre, Príncipe y Victoria no hubo grandes afectaciones y solo se identificaron deterioros en mampostería y algunas cubiertas.
Por su parte, el equipo de interventores de la obra que avanza en el Nodo Sevilla, informó de manera preliminar que la edificación tampoco sufrió mayores daños. Asimismo, en el caso de Palmira y Yumbo también se recibió información sobre problemas en mampostería.
La Seccional Pacífico sufrió afectaciones severas en su primer bloque de aulas, que serán valoradas por los expertos el próximo domingo. Sin embargo, la valoración de los equipos de gestión del riesgo de la Alcaldía del Distrito de Buenaventura calificó que los demás bloques de aulas son funcionales y podrán usarse tras algunas adecuaciones arquitectónicas.
En el caso del Norte del Cauca, la visita técnica se realizará el próximo sábado e incluirá un recorrido por el Campus San Miguel en Suárez, tras un reporte preliminar con resultados menores.
“Esto nos da la tranquilidad de que en muy poco tiempo nuestras edificaciones van a estar habilitadas para cumplir la misión académica y la operación administrativa. Tenemos la orientación del señor rector de realizar el trabajo desde casa hasta que se cumplan las valoraciones estructurales”, indicó el vicerrector.
Tras la finalización de las valoraciones del equipo de expertos, se espera tener un retorno paulatino y seguro a todos los campus universitarios en el Valle del Cauca y el Norte del Cauca.
Durante el Consejo Académico celebrado este jueves 13 de agosto, la decana de la Facultad de Salud, la profesora Claudia Payán, anunció que desde esta misma fecha docentes de pregrado, especialistas y residentes de la facultad se incorporan a la brigada promovida por el Hospital Universitario Evaristo García, con el propósito de brindar apoyo a los centros hospitalarios de Buenaventura y a sus pacientes.
Así mismo, para responder a las emergencias de salud mental, estudiantes de últimos semestres de Psicología, así como egresados y estudiantes de posgrado participan en las brigadas alrededor de Cali, en articulación con los equipos de Defensa Civil, de la Asociación Colombiana de Facultades de Psicología, el Colegio Colombiano de Psicólogos, quienes se han unido para atender la situación, informó el decano de la Facultad de Psicología, el profesor Óscar Martín Rosero Sarasty.
Minutos después del siniestro, el Centro Deportivo Universitario del Campus San Fernando , fue ofrecido por la Universidad del Valle para trasladar a los pacientes que debieron ser evacuados del Hospital Departamental Evaristo García.
Luego de atender la emergencia, la institución está funcionando con un centro de acopio de donaciones y con atención a la comunidad universitaria que ha tenido problemas graves de sus viviendas, situaciones familiares, así como afectaciones a su salud mental.
El decano de la Facultad de Psicología, el profesor Óscar Martín Rosero Sarasty, afirmó que este acompañamiento continuará, pues “es muy importante el apoyo psicológico, el apoyo psicosocial después de la emergencia y no solo durante ella”. Por esta razón esta decanatura adelanta una estrategia conjunta con la Vicerrectoría de Bienestar Universitario que responda a las necesidades de nuestra población.
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El pasado 10 de agosto a las 7:30 de la mañana un terremoto de magnitud 7.4 tuvo efectos catastróficos en Cali y municipios del Pacífico, Valle del Cauca, Eje Cafetero y el departamento de Antioquia. Ante la emergencia, un grupo de estudiantes, profesores y funcionarios de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle brindó apoyo desde los primeros momentos en las actividades de evaluación y revisión de estructuras en los campus universitarios de Univalle en Cali, las seccionales y en otros puntos afectados de la ciudad.
“Hasta el momento (13 de agosto) se han atendido más de 30 estructuras. La Escuela de Ingeniería Civil y Geomática ha dado respuesta a la ciudad por medio de grupos de estudiantes, en visitas a edificaciones afectadas y haciendo revisiones estructurales. La idea hoy es empezar a capacitar a la gente y establecer una articulación con la Secretaría de Gestión del Riesgo de la ciudad de Cali”, asegura el profesor Albert R. Ortiz, director de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática, quien añade que para este trabajo de capacitación y atención hay más de 150 estudiantes inscritos como voluntarios para iniciar este trabajo.
Otras estructuras de mayor complejidad o de nivel más crítico para la ciudad como los puentes, están siendo evaluados por personas con una mayor especialización y cualificación en la Escuela de Ingeniería Civil. Para el profesor Ortiz, estas estructuras necesitan un análisis y tratamiento con una visión distinta a los que se hace tradicionalmente en estos casos.
El profesor Albert R. Ortiz comentó que el Campus de Meléndez fue uno de los primeros espacios atendidos y evaluados por el equipo de la Escuela, en un recorrido realizado con las directivas, y personal de la Dirección de Infraestructura, de la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional, Seguridad y Vigilancia, entre otras dependencias. En este recorrido se encontró que los edificios del Campus Meléndez no presentan daños que comprometan la estabilidad de los mismos, pero algunos de ellos sí tienen daños en elementos no estructurales, por lo que no podrán ser utilizados por el momento.