Tomado del diario El País - Cali.
No se exagera si se dice que Óscar Campo, cineasta caleño y profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle, es uno de los principales responsables de que la última generación de cineastas de esta ciudad sea, también, la más importante. O al menos, la que mayor reconocimiento internacional haya alcanzado.
Óscar Campo fue director de la tesis de grado de Óscar Ruiz Navia, cuyo resultado fue la película ‘El vuelco del cangrejo’, considerada el primer film de lo que podría denominarse ‘La nueva ola del cine caleño’.
Campo también dirigió la tesis de grado de César Acevedo, que terminó en la película ‘La tierra y la sombra’, una de las obras más importantes de toda la cinematografía colombiana y única en ganar la Cámara de Oro en Cannes.
William Vega (‘La Sirga’), Santiago Lozano (‘Siembra’), Carlos Moreno (‘Perro Come Perro’), Jorge Navas (‘La Sangre y la Lluvia’) son algunos de los directores caleños que asistieron a sus clases en Univalle y sobre quienes gravitó la compleja erudición de Campo, un hombre que en sus disertaciones sobre cine cita un clásico de Bergman o las películas más remotas de un cineasta desconocido de Grecia para construir una crítica a partir de las teorías de Adorno o Deleuze.
Director de innumerables documentales, entre los que se destacan ‘Noticias de Guerra en Colombia’ (ganador del Premio Planeta en 2003), ‘El Proyecto del Diablo’, ‘Pacífico Negro’, ‘Recuerdos de Sangre’ (ganador del premio Mejor Documental en el Festival Internacional de Cartagena en 1990); ‘Cuerpos Frágiles, entre otros. Director del largometraje de ficción ‘Yo soy otro’, amigo de Andrés Caicedo y con un especial cercanía al llamado ‘Grupo de Cali’, Campo fue también uno de los impulsadores de ‘Rostros y Rastros’, una de las series de documentales televisivos más importantes del país.
Es, también, uno de los intelectuales cinéfilos detrás del Festival Internacional de Cine de Cali.
Usted dirigió ‘Bajo el mismo el cielo’, la serie documental que terminó el pasado miércoles emitida por Telepacífico. ¿Cómo fue el proceso de realización?
Se trató de un iniciativa de la nueva dirección de Telepacífico, que ha tratado de dar un viraje a la programación del canal. Para esta convocatorio, que ganó la Escuela de Comunicación Social de Univalle, se llamó a egresados y profesores para que dirigieran varios documentales.El espacio permitió el planteamiento de temas, de personajes, situaciones que no aparecen usualmente en la televisión. La mayor virtud de estos trabajos, y a su vez del espacio que Telepacífico les ha abierto, es la posibilidad de hacer reflexiones y de presentar situaciones que normalmente no están dentro de la televisión colombiana; la posibilidad de hacer una televisión más compleja, más profunda y que permita hacer reflexiones diferentes sobre nuestra ciudad y nuestra realidad.
¿El regreso de ‘Rostros y Rastros’ a la programación de Telepacífico es un indicador del buen momento que vive la producción audiovisual en Cali?
Se ha generado la ilusión de que hay una especie de ‘boom’ en la producción de cine caleño y se habla de las nuevas generaciones que hacen cine. Y eso es cierto solo en alguna medida.Sin duda películas como ‘La tierra y la sombra’, ‘El vuelco del Cangrejo’, ‘Siembra’ y muchas otras, le dan un vuelco a toda la producción cinematográfica colombiana. Pero si uno analiza los niveles de producción cinematográfica de la ciudad, tiene que decir que hay una especie de crisis o, más bien, que nunca hemos podido salir de la crisis.
Por ejemplo, en cine documental no se ha hecho mucho y el tema de producción de cortometrajes es también muy escaso. Y eso es grave porque tanto la producción de cortos como de documentales hacen parte de la formación esencial de todo cineasta, bien sea que quiera dedicarse a la ficción o al documental. En los últimos 15 años se han realizado alrededor de 25 largometrajes en Cali. Es una cifra que, vista objetivamente, es baja.
Pero si uno piensa en el premio que recibió ‘La tierra y la sombra’ en Cannes, y en los premios que han recibido películas como ‘Siembra’ y otras producciones caleñas, concluye que estamos ante una muy fuerte generación de cineastas...
Sí, eso es cierto. El problema que se vive en Cali no es la falta de ideas, o de talento, o de cineastas, es más bien falta de dinero. Cali está en el margen, siempre lo ha estado, desde el Caliwood hasta ahora, el cine de Cali siempre ha vivido en el margen, ha sido marginal. Pero eso es una virtud, porque hemos tenido que aprender a hacer cine desde la periferia, con poco presupuesto, pensando en contar historias más íntimas, y esa ha sido la gran característica del cine caleño de la nueva generación.
Las películas importantes de la última década como ‘El vuelco del cangrejo’, ‘La tierra y la sombra’, ‘Los hongos’, ‘La sirga’, ‘Siembra’, son minimalistas, historias sencillas sobre nuestra realidad. Se trata de un cine naturalista influenciado por el Realismo Italiano y por cineastas como Kiarostami. ¿Cuál es el problema? Que una vez en Bogotá y en muchas partes del mundo vieron que los directores caleños estaban haciendo ese tipo de películas, se volcaron a apostar por estas realizaciones y eso termina por afectar la producción de los cineastas caleños.
Hoy hay más gente apostándole a proyectos semejantes a ‘La tierra y la sombra’ y, como hay más gente que se pelea los recursos que entrega el Fondo de Desarrollo Cinematográfico, obviamente el dinero es cada vez menos. Sin contar con que la mayor parte de la plata para las realizaciones audiovisuales se queda en Bogotá.
El año pasado, a pesar de los galardones en Cannes, Locarno y la nominación al Óscar de ‘El abrazo de la serpiente’, las películas colombianas fueron las menos vistas en los cines y algunas tuvieron hasta menos de dos semanas en cartelera. ¿Cómo luchar contra esa situación?
Hay una cosa que todo el mundo sabe y es que la mayor parte de las películas que se exhiben en Colombia vienen de Hollywood y son producciones que proponen, básicamente, espectáculos. Todo gira alrededor de temas espectaculares y grandilocuentes. La mayor parte de la gente, también, prefiere esas películas y muchas producciones de cine de autor terminan por no tener espacios de difusión en las salas comerciales.
Luchar contra eso es muy difícil, lo que hay que hacer es buscar circuitos alternativos para la difusión del cine de autor colombiano. En el país, y eso obviamente incluye a Cali, hay muy pocas salas de cine arte y ensayo, tal vez se trate del 5 %. Estas películas casi no tienen publicidad. Yo creo que lo que hay que hacer es crear plataformas alternativas, abrir más salas de cine de autor y buscar formas de publicitar las películas para no depender de las salas comerciales.
Usted ha sido uno de los impulsores de Festival de Cine de Cali. ¿En qué situación está en estos momentos?
Bien, está muy bien. El Festival es importante para una ciudad que hace cine y en la que siempre hay alguien interesado en hacerlo. Gracias al Festival no solo se ha difundido para el exterior gran parte de la producción colombiana, sino que ha sido posible que lleguen películas independientes que de otro modo nunca se verían en esta ciudad. Esas películas les ofrecen a los directores nuevas miradas, nuevas propuestas cinematográficas más allá de Hollywood. Y eso es importante, porque no tiene sentido competir con Hollywood. En Cali tenemos que seguir trabajando desde el margen, seguir buscando la periferia para contar las historias que no se cuentan, para problematizar nuestra realidad y ofrecer nuevos puntos de vista.
¿Cuál es para usted la característica principal de la actual generación de cineastas caleños?
Las películas colombianas que más reconocimiento internacional han recibido son las que se han hecho del 2008 en adelante, las que se empezaron a hacer luego de ‘El vuelco del cangrejo’, de Óscar Ruíz Navia. Directores como Santiago Lozano, César Acevedo, William Vega, Ángela Osorio, Marlon Moreno, son cineastas que desde su formación han tenido referentes internacionales. Para ellos es normal estar haciendo una película como en París, y en ese sentido estamos menos limitados que Bogotá, porque allá la mayor parte de directores pasan por la televisión o son directores de comerciales y luego hacen cine.
Por otro lado está una tendencia que se puede identificar en la cinematografía de esta generación: todos quieren contar la guerra y sus consecuencias a partir de historias mínimas, y eso está en consonancia con lo que se está haciendo en todo el mundo.
Hay gente que sigue pensando que la época dorada del cine caleño fue Caliwood. ¿Es eso cierto o es solo un mito?
Caliwood ha sido importante para el cine caleño, pero si uno se pone a pensar en las películas que se han hecho en los últimos 20 años, se da cuenta de que es mucho más de lo que se hizo en el Caliwood. En la década pasada, por ejemplo, se hicieron 200 películas, entre cortos, documentales y largometrajes, y eso supera en gran medida lo que se hizo en el Caliwood.
El American Music Abroad-AMA, de la Oficina de Educación y Asuntos Culturales del Departamento de Estado de EE.UU, presentará por primera vez en Colombia a uno de los jóvenes artistas más originales de la escena jazz en Norteamérica, Kenny Wesley, quien ofrecerá una clase magistral de jazz en la Universidad del Valle, el 13 de febrero, para docentes y estudiantes de la Escuela de Música de la Facultad de Artes Integradas.
Wesley es compositor, pianista y vocalista. Fue finalista (y único representante estadounidense) en el Shure Vocal Competition del Festival de Jazz de Montreux, 2013. Sus canciones fusionan elementos de música electrónica, jazz, funk, clásica, folklórica y góspel, logrando inlcuirse en varios trabajos audiovisuales, como la serie de FOX "So You Think You Can Dance".
Este evento académico, organizado por el Centro Cultural Colombo Americano de Cali, de la mano de la Embajada de los Estados Unidos, se enmarca en su temporada cultural 2017 con la Conmemoración de Black History Month.
Fecha: 13 de febrero
Hora: 2.30 p.m.
Lugar: Universidad del Valle, Campus Meléndez - Auditorio Carlos Restrepo
Entrada Libre
Hasta el 17 de marzo, estará abierta la convocatoria de ponencias para el 3º Encuentro de Investigadores RUAV, que se cumplirá el jueves 27 de abril de 2017, en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Cali.
El uso de la red académica y de los Servicios RUAV, y la colaboración entre investigadores serán los ejes fundamentales con los que deberán contar los proyectos de investigación que se postulen, con la intención de ser presentados a todos los participantes del Encuentro.
“Queremos hacer la tarea de divulgación de los recursos con los que cuenta la red avanzada, de las posibilidades de colaboración que ofrece RUAV y de la manera en que distintas instituciones ya los aprovechan”, afirmó Juan Manuel Triana, director ejecutivo de la Asociación RUAV.
El Comité Académico RUAV, integrado por representantes de todas las instituciones asociadas, se encargará de evaluar los proyectos participantes y de definir las ponencias que harán parte del evento, teniendo en cuenta los requerimientos, términos y condiciones que pueden ser consultados aquí.
El 31 de marzo se darán a conocer las ponencias aceptadas, a través de carta de aceptación, dirigida al investigador postulante, y a través de un boletín de prensa.
Mayor Información en: http://ruav.edu.co/ponencias-3eir/
El director del Instituto de Crédito Educativo y Becas en el Exterior – ICETEX, Andrés Eduardo Vásquez Plazas, visitó la Universidad del Valle para presentar la propuesta de modelo de financiación para estudios de educación superior que están preparando para su aprobación en el Senado.
En la reunión participaron la vicerrectora académica con funciones delegadas de rector Liliana Arias Castillo; el vicerrector administrativo Guillermo Murillo Vargas, y el director de Extensión y Educación Continua Jaime Escobar.
El modelo está basado en el propuesto por Bruce Chapman en 1987 en Australia, y que además ha sido implementado en otros países.
“Estamos trabajando en la socialización de una propuesta de un modelo de financiación de la educación superior que va a ser importante para el país. Estamos hablando de evolucionar de un modelo soportado en crédito, tasa de interés, casas de cobranza, mora y centrales de riesgo, a un modelo más de carácter solidario, un fondo que reconoce que una persona genera ingresos cuando se emplea laboralmente y que, adicional a eso, no tendría codeudor ni reportes en las centrales de riesgo”, mencionó Vásquez Plazas.
El actual modelo de financiación de la educación superior en Colombia, como lo explicó durante la reunión el director Vásquez Plazas, tiene una radiografía compleja: genera intereses por mora y reportes en las centrales de riesgo y, a pesar de las jornadas de normalización de los créditos, más de 45 mil deudores tienen cartera vencida a más de 90 días.
La propuesta que se está trabajando es el establecimiento de un fondo, sin tasa de interés, sin codeudor y se paga solo en caso de que el beneficiario esté laborando o generando ingresos. Para el pago, solo se haría un reajuste del monto de financiación de los estudios, de acuerdo con la inflación.
En la medida que los beneficiarios del nuevo modelo reembolsen el dinero, más colombianos se podrán ver favorecidos. “Este es un primer paso para asegurar un modelo de financiación mucho más humano”, señaló Vásquez Plazas.
“Este modelo es una oportunidad porque cumple con varios objetivos. Esencialmente da una responsabilidad ciudadana, un compromiso que asume el estudiante; ofrece más oportunidades para que más estudiantes de la población situada en los estratos más bajos tenga la oportunidad de acceder a la educación superior”, mencionó la vicerrectora Liliana Arias Castillo.
“Muchos hemos estudiado con préstamos del ICETEX y, en la medida que se van a eliminar los intereses, se va a dar el año de gracia y que la devolución de esa inversión se haga cuando se tenga empleo o productividad, quita una carga muy grande, no solo para el estudiante en formación, sino para la familia que asume esta responsabilidad”, agregó la profesora Arias Castillo.
Se espera que en el transcurso de los próximos seis meses se presente el proyecto de ley en el Senado de la República, para iniciar con un piloto de implementación en el 2018 con 20.000 estudiantes de todo país, en el que esperan beneficiar en una gran medida a los estudiantes de las universidades públicas que cuenten con Acreditación de Alta Calidad.
“Como escritor, te acompañan tus fantasmas, los escritores que amas, las obras que admiras; sin embargo, en principio, como decía García Márquez, ‘la escritura es un pacto honesto con la soledad’. Escribir literatura, mirándose a fondo y confrontándose a sí mismo, es una aventura que demanda una fuerte dosis de coraje. De modo que los premios terminan siendo el reconocimiento a esa batalla que se libra esencialmente en el más absoluto retiro”.
Esto dice Alejandro José López, quien acaba de recibir el Premio Jorge Isaacs 2016, distinción que entrega la Gobernación del Valle del Cauca anualmente y con la cual se surte la Colección de Autores Vallecaucanos. Tal reconocimiento fue otorgado este año por su ensayo “El arte de la novela en el Post-boom latinoamericano”.
López, quien es profesor de la Universidad del Valle y Doctor en Literatura y Medios de Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con una importante producción literaria. Ésta incluye diferentes géneros, como el cuento, el ensayo y la novela.
En el primer capítulo del libro ganador realiza un recorrido por las estéticas que caracterizaron la narrativa del siglo pasado, entre los años 70 y 90, en nuestro continente. Allí se pregunta por las fuentes bibliográficas y culturales de las cuales bebieron los novelistas del Post-boom. “Estas personas tuvieron muchas dificultades para legitimarse, pues sus estilos literarios se hallaban muy distantes de los que habían propuesto y difundido los autores del llamado Boom latinoamericano. Por esta razón fueron descalificados, descatalogados; en fin, mirados con desdén”.
Los siguientes tres capítulos los dedica López a los escritores: Manuel Puig, Antonio Skármeta y Ángeles Mastretta.
“El caso de Puig resulta muy emblemático, ya que éste fue un autor decididamente fascinado con la cultura de masas, amante de aquellos géneros que la alta cultura suele despreciar, como el melodrama, el folletín y el cine rosa. Puig vivió siempre encantado con el cine hollywoodense y sus divas, en especial las de los años 30 y 40”. López agrega que defender estas inclinaciones en un medio caracterizado por el paradigma del escritor-erudito constituía una auténtica provocación: “A Puig le gustaba tocarle las fauces al león, y es verdad que muchas veces resultó mordido”.
Cuando se refiere al chileno Antonio Skármeta, mundialmente conocido por su famosa obra “El cartero de Neruda”, el profesor López nos recuerda su preferencia por los asuntos juveniles, por los argumentos relacionados con las caóticas ciudades de nuestro continente. “.
Y añade López: “Entre la narrativa de Skármeta y la de Caicedo hay una fuerte identidad de época, pues ambos estuvieron notoriamente influidos por aquel fenómeno que se llamó Mayo del 68”.
Por otra parte, el profesor López afirma que “una de las principales características del Post-boom es la visibilización de mujeres escritoras”. Esta es la razón por la cual decidió dedicarle el capítulo a una autora mexicana. “Me gusta mucho la literatura de Ángeles Mastretta. Es una narradora muy talentosa y sus relatos se caracterizan por su frescura, por su ingenioso sentido del humor. Su particular manera de abordar ciertos temas, como el de la infidelidad vista desde una perspectiva femenina, resulta muy interesante; lo mismo ocurre con su personal visión de la Revolución Mexicana”.
Cuando se plantea la pregunta por los alcances del Post-boom, López habla del inicio de los años 90, dado que en aquel momento se presentaron fuertes transformaciones sociopolíticas y culturales. “La masificación de la web significó un gran cambio en la circulación del conocimiento. En lo que toca a Latinoamérica, de a poco fueron regresando las democracias a nuestros países, por más que éstas sigan siendo bastante perfectibles aún. Todo esto modificó nuestro escenario cultural y literario, y acabó diluyendo las estéticas del Post-boom”.
La obra ensayística de Alejandro José López oscila entre dos tonos que busca conciliar en su escritura. De una parte, el rigor propio del trabajo académico y, de otra, la voz divulgativa que procura hacerse amena para el lector desprevenido. “Siempre que emprendo un trabajo de carácter ensayístico tengo en esta conciliación de los tonos uno de mis derroteros principales”, afirma.
Y sobre el significado personal de este Premio Jorge Isaacs 2016, nos dice: “Cuando uno es joven, le otorga demasiada importancia al fetiche del éxito; pero, con los años, termina cuestionando ese lugar que muchas veces no es más que un punto en el vacío, algo así como el abrazo de un desconocido”. A continuación, aclara: “Me siento muy honrado y muy agradecido de recibir este Premio Jorge Isaacs 2016, pues soy conocedor de su prestigio y su importancia. Pero más allá de esto, he terminado desarrollando una cierta aversión por la farándula literaria. Creo que lo más importante para cualquier escritor es ese retiro íntimo y silencioso, esa sobredosis de soledad que resulta indispensable para elaborar una obra”.
Tomado de El País
La exposición “Antonio Delgado un reportaje gráfico de Cali en los años 60”, que contiene 84 fotografías del fotoperiodista ‘´ se presenta hoy en el Centro Cultural de Cali, organizado por la graduada del Programa de Historia de la Universidad del Valle, Nathali Sarria.
La idea de la exposición es producto de la convocatoria para estímulos del Ministerio de Cultura para la gestión de Archivo Fotográfico, que ganó Nathali y el diseñador David García. El estímulo incluía la realización de una exposición.
En los años 60 del siglo pasado, vivió en Cali un hombre llamado Antonio Delgado a quien su majestad Fernell Franco calificó como el más importante fotoperiodista de la ciudad.
Eran los días en los cuales en Cali existía una especie de agencia de fotógrafos llamada Fotomult, que había sido fundada por el alemán Eric Meyer.
Trabajando para Fotomult, Antonio Delgado debió haber hecho más de 3.000 fotografías entre 1960 y 1971: imágenes de todo lo que ocurría en aquella pequeña ciudad que estaba a punto de cambiar su historia en ese convulso año del 71. Imágenes de las personalidades de la época, de los políticos, de los deportistas, de los barrios nacientes, de los crímenes, de las calles, de los entretenimientos, de los cines, de los teatros, de los bailarines, de la ciudad.
Hace un par de años, Nathali Sarria se encontró por casualidad con el rico archivo fotográfico de Delgado, lo estudió, se dejó deslumbrar por cada imagen y luego, junto a David García, diseñador gráfico, concibió la idea de hacer una exposición de esas fotos.
Hoy la idea se materializó con la inauguración de la exposición ‘Antonio Delgado, un reportaje gráfico de Cali en los años 60’, que contiene 84 fotografías del fotoperiodista.
La inauguración de la exposición tendrá lugar hoy, en las salas 1 y 2 del Centro Cultural de Cali a las 6:30 p.m.
Desempolvar a un anónimo
David García y Nathali Sarria.
Oswaldo Páez - El País
Las fotos llegaron a manos de Nathali por un azar. Ella estaba haciendo su pasantía de grado para convertirse en una historiadora de la Universidad del Valle cuando encontró un atajo de fotografías en blanco y negro de Cali.
“Estaban olvidadas y, de hecho, muchas de ellas se habían perdido porque mucha gente se las estaba robando. Yo llegué a un acuerdo con quienes tenían ese archivo en su momento para que me permitieran estudiarlo”, dice Nathali.
Allí se inició toda una búsqueda para descubrir al hombre que había tomado esas fotos, por conocer de su vida, de su historia, de la historia de cada imagen.
Una búsqueda que, hasta ahora, apenas sí ha arrojado algunos datos: se sabe que Delgado nació en Bogotá en 1920, se ignora cuándo llegó a Cali y por qué se hizo fotógrafo, se sabe que viajó a Armenia en los 70 y que murió en esa ciudad en 1997.
“Son muy pocos datos sobre la historia de ese fotógrafo que, sin embargo, no dejan de ser frágiles, pues es posible que su fecha de nacimiento real sea otra”, dice David García.
El año pasado Nathali y David ganaron la convocatoria para estímulos del Ministerio de Cultura para la gestión de Archivo Fotográfico. El estímulo incluía la realización de una exposición. Sin embargo, la obsesión por saber quién era aquel hombre que retrató las transformaciones de Cali en los 60, sigue viva en ellos dos.
No podría ser para menos. El archivo de Delgado es de más de 3.000 imágenes y ellos aún no las han podido estudiar todas.
Hoy los caleños podrán asomarse a un fragmento de la obra de ese hombre desconocido que, en silencio, hizo una parte de la memoria de todos nosotros.
El programa académico de Arquitectura de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle recibió, de parte del Ministerio de Educación Nacional, la Acreditación de Alta Calidad, por un periodo de cuatro años.
La acreditación de alta calidad es el acto por el cual el Estado adopta y hace público el reconocimiento que los pares académicos hacen de la comprobación que efectúa una institución sobre la calidad de sus programas académicos, su organización, funcionamiento y el cumplimiento de su función social, constituyéndose en instrumento para el mejoramiento de la calidad de la educación superior.
En la resolución que otorga la Acreditación, el MEN resalta los procesos de mejora continua que realiza la Institución, que se evidencia en la acreditación institucional obtenida en el año 2014.
Del mismo modo, se destacan la tradición del programa, que en 2017 cumple 70 años de su creación, así como su reconocimiento en la región y el país, del cual se han graduado 2577 arquitectos, y el desempeño de los estudiantes en las pruebas SABER-PRO, que supera los valores del promedio nacional en su grupo de referencia en todas las competencias básicas evaluadas.
Los pares evaluadores tuvieron en cuenta, para otorgar la acreditación, La calidad de los grupos de investigación que dan soporte al Programa Académico, tales como Hábitat y Desarrollo Sostenible, calificado por Colciencias en la categoría A 1. También reconoció los grupos CINTC y AMSESTRA, en categoría C (C).
Otro de los aspectos que destacaron los pares académicos que visitaron el Programa Académico y solicitaron al MEN conceder la acreditación de Alta Calidad son el currículo integral, el índice de flexibilidad, el aprendizaje colaborativo y por proyectos, como actividad transversal estructurada favorable para el aprendizaje de la arquitectura.
El Ministerio de Educación Nacional – MEN otorgó la Acreditación de Alta Calidad al Doctorado en Ciencias Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, por seis años
La acreditación de alta calidad es el acto por medio del cual el Estado hace público el reconocimiento de la autoevaluación que efectúa una institución sobre la calidad de sus programas académicos, su organización, su funcionamiento y el cumplimiento de su función social, constituyéndose en instrumento para el mejoramiento de la calidad de la educación superior.
En la resolución que otorga este reconocimiento, el Ministerio destaca la trayectoria del Doctorado en el país, que desde el año 1989 forma científicos, con conocimientos teóricos, metodológicos, técnicos y conceptuales para generar y liderar grupos y proyectos de investigación en el área de la Química, que contribuyan a la creación de una sólida base para el desarrollo científico y tecnológico del Valle del Cauca y de la Nación, al tiempo que fortalecen la capacidad investigativa y docente de la Universidad e instituciones científicas del país.
Se destaca también que, por la posición geoestratégica de la Universidad y su liderazgo en el suroccidente colombiano, los 41 egresados del Programa del Doctorado en Ciencias Químicas han permitido el crecimiento, fortalecimiento e interacción con instituciones educativas privadas y públicas de la región.
Así mismo, el MEN resalta el currículo flexible del Doctorado en Ciencias Química, que permite tomar cursos o seminarios en otras universidades (nacionales y extranjeras) u otras facultades de la propia universidad.
La resolución también menciona los 17 profesores de tiempo completo con los que cuenta el Doctorado, número que garantiza la calidad de la formación de los estudiantes (18) en una proporción aproximada de 1:1. Igualmente resaltó, como una fortaleza, que todos los docentes del Programa cuentan con formación Doctoral.
También se valoró la actividad científica de 14 Grupos de Investigación relacionados con el doctorado y categorizados por Colciencias de la siguiente manera. Dos en A1, uno en A, dos en B y cuatro en Categoría C.
La resolución también resalta que la investigación articulada al Programa y las propuestas de investigación están ligadas con los proyectos de los grupos, así como la producción científica de los estudiantes, como otro elemento que consideró el MEN para otorgar la acreditación.
El clúster de los macrosnacks trabaja en la creación de un nuevo snack con el acompañamiento académico de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, que también hace parte de este proyecto.
“Mediante un trabajo conjunto con los empresarios, basado en la metodología del Programa de Rutas Competitivas de Innpulsa, y orientado por la consultora Cluster Development, la Cámara de Comercio de Cali estructuró el proyecto 'Plataforma de desarrollo de producto y acceso a nuevos mercados para las empresas del Clúster de Macrosnacks' el cual se presentó a la Convocatoria Innpulsa y recibió financiación bajo el nombre Proyecto CER 009-Reto Clúster Macrosnacks” explica la profesora Aida Rodríguez de Stouvenel, de la Universidad del Valle.
En el Valle del Cauca ha crecido considerablemente el clúster de los macrosnacks en el que se encuentran 80 empresas de galletería y productos de panificación, que en el 2015 facturaron 450.137 millones de pesos, crecieron 9,2 por ciento frente al 2014, mientras a nivel nacional el crecimiento fue del 4,3 por ciento.
La Cámara de Comercio de Cali-CCC sostiene que las empresas de este sector tienen grandes oportunidades comerciales, el informe económico de este sector informa que el consumo per cápita de estos productos en Colombia fue del 22,7 kilogramos por habitante en el 2015, inferior al consumo promedio de Latinoamérica que se ubicó en 47,1 kilogramos por habitante.
La recomendación de la CCC para las empresas productoras de macrosnacks es aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones que se hacen desde la región.
Cada día los consumidores buscan en el mercado productos innovadores, entre ellos alimentos que tengan nuevos sabores, novedosas texturas y que sean de fácil consumo. Con el motivo de hacer esto una realidad, la Cámara de Comercio de Cali con el apoyo de Innpulsa incentivaron a las empresas que hacen parte de la cadena de producción de galletería y productos de panadería, a desarrollar nuevos productos y acceder a nuevos mercados.
“Las 10 principales empresas de este sector sumaron en ventas conjuntas $367.198 millones en 2015 y representaron 81,6% de las ventas totales del departamento”, explica el informe de la CCC.
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La Asociación de Lingüistas de Colombia , ASOLINGUA, con el apoyo de la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle invita a la conferencia ‘Psicoanálisis y cine, un diálogo necesario’, que dictará la profesora titular María Eugenia Rojas Arana, este viernes 10 de febrero, a las 4:00 p.m., en el auditorio Germán Colmenares, edificio 386, Univalle, sede Meléndez.
La profesora María Eugenia Rojas Arana considera que el psicoanálisis, como método terapéutico y testimonio de la vida de Sigmund Freud y de otros investigadores, ha sido tema recurrente en el cine, y tiene en cuenta los procesos inconscientes de concepción y de recepción de la sexualidad, su relación con el acontecimiento psíquico humano y su incidencia en los campos socioculturales.
En Octubre 26 del 2013, la profesora Rojas Arana participó en la I Jornada Psicoanalítica de Cali con su ponencia: La Ficción como efecto de Realidad y en el 2014 presentó su ponencia: Psicoanálisis y Cine: Un diálogo necesario, ante la Sociedad Psicoanalítica de Cali. Sus líneas de investigación trabajan la narrativa Colombiana Contemporánea, el guion cinematográfico y el libreto televisivo, a partir de la aplicación de modelos de análisis semióticos-narratológicos. En Junio 12 de 2013 realizó el lanzamiento de su cortometraje: Isabel y el cometa, en la Universidad del Valle de Cali. En abril del 2015 en la conmemoración de los 50 años de La Escuela de Estudios Literarios, realizó el evento: Escritores en su tinta: El oficio del narrador en La Escuela de Estudios Literarios, con la presentación de los narradores de la Escuela: Óscar Osorio, Alejandro José López, Fabio Martínez y Ángela Adriana Rengifo.
Rojas Arana es Magíster en literatura Colombiana y Latinoamericana y Comunicadora Social de la Universidad del Valle, Licenciada en Literatura e Idiomas de La Universidad Santiago de Cali. Se desempeña como profesora titular en La Escuela de Estudios Literarios de La Universidad del Valle en el Área de Literatura, Medios Audiovisuales y Escrituras. Investigadora de la obra de Álvaro Mutis, con varios ensayos publicados en la revista Poligramas de esta universidad. En el 2007 publica el libro: Fabulaciones de Maqroll el Gaviero: Narración y desesperanza en la obra de Álvaro Mutis. Edición a cargo del Programa Editorial de la Universidad del Valle.