Tomado de El País
La Universidad del Valle inició la publicación de las obras de Manuel Zapata Olivella, una colección de 27 títulos con libre acceso para lectores de todo el mundo. Darío Henao Restrepo, director editorial de la colección, habla sobre los cien años del autor de ‘Changó, el gran putas’.
Darío Henao Restrepo recuerda que su primer contacto con un libro de Manuel Zapata Olivella ocurrió hacia finales de los años 60, cuando aún estaba en bachillerato. “Tuve un profesor que nos hizo leer ‘Chambacú, corral de negros’, aunque más por su propio interés”. Sin proponérselo, esa sería la primera lectura de muchas relecturas que, muchos años después, convertirían a Darío en un crítico literario especializado en la obra de Manuel Zapata Olivella. Por lo tanto, cuando se cumplió el primer centenario de nacimiento del autor, el pasado 17 de marzo, y el Ministerio de Cultura decretó que 2020 sería un año dedicado a exaltar la vida y obra del autor de ‘Chango el gran putas’, Darío Henao Restrepo sintió que había llegado el momento indicado para redescubrir a los colombianos, y al mundo, el legado literario del más importante escritor afrocolombiano cuya obra ayudó a construir la identidad pluriétnica del país. Una identidad mestiza (afro e indígena) que, aún hoy, no es reconocida en toda su riqueza y complejidad.
Ese legado consta de 27 obras fundamentales de Manuel Zapata Olivella, que se rescataron del olvido con motivo de sus 100 años y ahora se están publicando en formato virtual bajo el cuidado editorial de su más devoto lector, Darío Henao Restrepo. A la fecha ya se han publicado siete obras de esta colección de homenaje: los relatos de viajes ‘Pasión vagabunda’ (1949) y ‘He visto la noche’ (1953), las crónicas de ‘China 6 a.m.’ (1952), las novelas ‘Tierra mojada’ (1947), ‘La calle 10’ (1960), ‘Chambacú, corral de negros’ (1963) y ‘En Chimá nace un santo’ (1964). Todos estos libros, cada uno acompañado de cuidadosos artículos críticos y biográficos, producto del grupo de estudios afrolatinoamericanos que lidera Henao Restrepo en Univalle, son de libre acceso y pueden descargarse desde la página web: www.zapataolivella.univalle.edu.co, en esta misma plataforma se irán publicando las obras restantes a lo largo del año.
“Esa es la gran contribución que debíamos hacer, y creo que por primera vez la academia colombiana (las universidades del Valle, Cartagena, Córdoba y la Tecnológica de Pereira) y el Ministerio de Cultura, ayudamos a saldar la deuda con la obra de Manuel Zapata Olivella, que hasta ahora había sido poco y mal publicada”, expresa Darío Henao Restrepo, quien también es decano de la Facultad de Humanidades en Univalle.
No obstante, para que un crítico se dedique por más de 20 años, como lo ha hecho Henao Restrepo, al estudio ‘monacal’ de un autor en particular, debe ocurrir ese milagro laico que pedía Harold Bloom como condición para valorar la verdadera literatura, que la obra influya en la vida. Así fue como, a lo largo de su vida, Darío fue descubriendo las claves secretas para acceder a esa gran “catedral afroamericana” que se llama ‘Chango el gran putas’.
“En los años 70, cuando entré a Univalle a estudiar literatura, tuve contacto de una forma más académica con su obra, pero fue después, cuando me fui a estudiar al Brasil que lo releí con más rigor, estudiando sobre todo su obra mayor que es ‘Changó’, de tal forma que ya cuando regresé a Colombia, después de 14 años, sabía que Manuel Zapata Olivella ocupaba un lugar fundamental entre todos los autores de la tradición literaria afroamericana”.
Pero, antes viajar a Brasil para realizar una maestría y luego un doctorado en letras, Darío tuvo la oportunidad de conocerse con Manuel, como él lo llama por derecho propio. “Yo en 1978, siendo un joven egresado de literatura, trabajaba en Santa Marta como profesor. Cuando un día la directora cultural del Banco de la República me llamó a preguntar si conocía la obra de Manuel Zapata Olivella, para ese momento yo había leído algunas de sus obras, por lo que me contrataron de inmediato para acompañar a Manuel durante las dos semanas que estaría en la ciudad como parte de una gira cultural, junto a un grupo de cantaoras de Quibdó. Desde que llegó al aeropuerto lo acompañé, hasta que partió nuevamente por allí”.
Desde esa época, el crítico caleño inició una prolongada amistad, por más de 25 años, con el escritor nacido en 1920, en Santa Cruz de Lorica (Córdoba), y fallecido en Bogotá, un 19 de noviembre de 2004. “Para mí fue maravillosa esa experiencia, yo tenía 24 años y él 48, quedé asombrado por su conocimiento de la religiosidad africana que, me contó, sería fundamental para la escritura de ‘Changó’, libro que estaba terminando por esa época. Aunque me contó y enseñó mucho durante esos días, nuestra amistad nació cuando supo que yo era ávido lector de Jorge Amado y Joao Guimaraes Rosa, autores brasileros que ambos admiramos”.
En Brasil, nación con la mayor población afrodescendiente del continente y donde la religiosidad de origen africano está viva y se practica abiertamente, Darío empezó a leer con otra perspectiva la obra de Zapata Olivella, aplicando su experiencia inmediata de la cultura brasilera, y de la tradición literaria afroamericana que conoció en la Universidad de Río de Janeiro. “Él me había contado cosas que hasta ese momento no entendía, como las investigaciones que lo habían llevado por Cuba, Trinidad y Brasil, asistiendo a ceremonias religiosas de matriz africana en las que él se inició, y por eso afirmaba que era hijo de Changó”.
De modo que Darío buscó comprender, a través de su obra, cómo Manuel había logrado convertirse en un hijo de Changó, “que ya no le tiene miedo nada”, como le dijo. Y aunque encontró muchos indicios en obras como ‘En Chimá nace un santo’ (1963), fue cuando publicó su obra maestra: ‘Changó el gran putas’ (1983) que el crítico descubrió su secreto. En esta obra, Manuel Zapata Olivella logra fundir en un ritual literario, “toda la historia de la diáspora africana desde que salen del puerto esclavista hasta su llegada a Cartagena, y después su historia en el continente en países como Brasil, Cuba, Haití, y que termina en las guerras independentistas en Latinoamérica, en el siglo XIX, y con los movimientos libertarios en los Estados Unidos durante el siglo XX”. Narrando la lucha épica por la libertad de todos los pueblos africanos traídos al continente americano, Zapata Olivella unió la mitología Yoruba y la filosofía Bantú, con la historia moderna, asegurándose que sus orígenes africanos se mantengan vigentes, con el arte literario, hasta hoy.
De hecho, gracias a los trabajos de crítica literaria realizados por Darío Henao Restrepo, entre ellos ‘El código Changó: los misterios del Muntú’, y a su importante labor como divulgador de la vida y obra de Manuel Zapata Olivella, la Universidad del Valle decidió concederle al escritor el doctorado Honoris Causa en Literatura en 2003, un año antes que falleciera. El mismo Darío estuvo en la ceremonia y entregó personalmente el título a Manuel.
“Haberle dado el Honoris Causa fue una de mis mayores satisfacciones en la vida, recuerdo que cuando dio su discurso, dijo que lo único que él pedía a la posteridad era que leyeran su obra, porque él sentía que no era leída. Desde ese momento me quedó el compromiso intelectual y académico de promover su obra”. Según esto, se puede afirmar que Darío es un crítico que ya no le tiene miedo a nada, sabe muy bien que leer a Manuel Zapata Olivella es ganarse el favor de Changó.

Ceremonia de entrega del Doctorado Honoris Causa en Literatura a Manuel Zapata Olivella, 2003. “Haberle dado el doctorado a Manuel fue una de mis mayores satisfacciones en la vida, recuerdo que cuando dio su discurso, dijo que lo único que él pedía a la posteridad era que leyeran su obra, porque él sentía que no era leída”, Darío Henao Restrepo.
—¿Considera que se lee poco a Manuel zapata Olivella?
Yo cuento en los dedos de mis manos los escritores jóvenes y de mediana edad que hayan leído ‘Changó el gran putas’, quizá porque el libro está escrito en unos códigos de la mitología yorubana que no es común, algo que explico en mi libro ‘El código Changó’, para leerlo es necesario hacer un esfuerzo por comprender sus referentes. En esto llevo más de 20 años, estudiando la obra de Manuel, y he aprendido que lo primero que debemos hacer con el que no la conoce es enamorarlo de la obra, basándose en su fondo mitológico africano, para que entienda quién es Changó, Yemayá, Ogún, Eleguá.
Sin embargo, en la Universidad del Valle tenemos una línea de estudios afrolatinoamericanos en los cuales hemos dedicado mucho esfuerzo a estudiar la obra de Manuel Zapata Olivella, un fruto de eso son estas obras que estamos publicando y el documental ‘Zapata, el gran putas’ del director Marino Aguado, del cual yo soy el investigador principal, y que se estrenará en octubre por Telepacífico.
—¿Cómo fue la relación de M.Z.O. con Cali?
Esa relación empieza en Bogotá, cuando Manuel estudiaba medicina en la Universidad Nacional, allí conoce a Raúl González Mina, hermano mayor de Leonor, y conoce a otros caleños y caucanos que estudiaban en esa ciudad, entre ellos a Enrique Buenaventura y Helcías Martán Góngora. Pero quien lo trae por primera vez a Cali es Natanael Díaz, también lo llevó a Puerto Tejada, y desde entonces Manuel siguió visitando la ciudad. A él le debemos que en una de esas visitas haya descubierto el talento de Leonor González Mina, cuando la escuchó cantar en fiestas de navidad. Por eso la invitó a unirse como cantante a una gira que tenía con el grupo de danzas de su hermana, Delia Zapata Olivella. Manuel le mandó el dinero a Leonor para el pasaje a Bogotá, y la Negra Grande se vuela de su casa para dedicarse a la música. Ella dice que se convirtió en una gran artista gracias a Manuel.
También es muy importante su presencia en Cali cuando su hermana Delia estaba en Instituto Popular de Cultura y realizan la expedición por Guapi, y otras investigaciones sobre danzas y cultura por el Pacífico. Manuel la acompaña y descubren toda esa riqueza, en esa época hace amistad con Mercedes Montaño, Teófilo Potes, entre otros músicos y folcloristas del Pacífico.
Además acá en Cali vivían varios de sus amigos, por lo que mantuvo una estrecha relación con la ciudad, por eso en 1977 cuando Manuel no encontró suficiente apoyo para realizar el Congreso de la Cultura Negra de las Américas en Cartagena, decidió hacerlo en Cali donde tuvo una mejor recepción la iniciativa, el segundo se realizó en Panamá y el tercero en Brasil, y en todos participó él. Manuel siempre tuvo muy claro que las dos regiones más importantes de la presencia negra en Colombia, eran el caribe y el pacífico, pero Cali representó para él un punto de referencia porque tenemos la mayor concentración de afros del país.
—¿Cómo ha sido el trabajo editorial para publicar estas 27 obras?
Esa historia comienza cuando le dimos el doctorado Honoris Causa en Univalle, yo habñia llegado de Brasil, donde ya le habían dado a ‘Changó el gran putas’ el Premio Francisco Matarazzo Sobrinho de Ficción Latinoamericana. Nosotros fuimos la primera universidad colombiana en reconocer en vida el legado de Manuel Zapata Olivella, desde ese momento empezamos a estudiar su obra, comprobando que estaba muy mal publicada. Ya para el 2010, con motivo de la creación de una biblioteca de obras afrocolombianas del Ministerio de Cultura, proyecto en el cual participé, logramos publicar una edición muy cuidada de ‘Changó el gran putas’ con una introducción mía. También se publicó en esa colección el libro ‘Por los senderos de los ancestros’, una recopilación de ensayos de Zapata Olivella.
Después, creamos en Univalle un doctorado en Estudios Afrolatinoamericanos desde el cual comenzamos a estudiar su obra, yo he tenido la oportunidad de dirigir más de 10 tesis sobre Manuel Zapata Olivella y he asesorado a investigadores de África, Brasil y EE. UU., pero el trabajo era muy precario porque de su obra solo se disponían ediciones muy viejas y a veces hasta con fotocopias. Por eso ahora, con motivo del centenario, la Universidad del Valle lideró, junto con las universidades de Córdoba, Cartagena y la Tecnológica de Pereira, y apoyados por el Ministerio de Cultura, logramos desarrollar el proyecto editorial de las obras de Zapata Olivella.
A mí me parece que este es el mayor acontecimiento literario y cultural del país, ya que estamos publicando las principales obras de un autor, intelectual e investigador de gran influencia, no solo en la cultura colombiana, porque estas obras están teniendo resonancia en universidades norteamericanas y del caribe, en institutos africanos y europeos. De hecho, la página web dedicada a la vida y obra de Zapata Olivella, que nosotros diseñamos, va a estar enlazada con el Instituto Caro y Cuervo de Bogotá, el Centro Virtual Cervantes de Madrid y la Universidad de Vanderbilt, esta última donde guardan los archivos personales del escritor.
La apuesta principal para que llegue a todo es que sean libros virtuales, pero se va a publicar una edición impresa en octubre que el Ministerio de Cultura distribuirá por las bibliotecas públicas de todo el país. Otros ejemplares serán para las universidades que participan del proyecto y algunos tal vez lleguen a las librerías, pero la apuesta masiva son los libros virtuales. Ya superamos los 10.000 usuarios virtuales en la página web de Zapata Olivella, lectores de diferentes lugares del mundo.
—Pero el legado de Manuel Zapata Olivella no se reduce solo a lo literario…
Manuel fue un hombre polifacético, su profesión era la medicina. Trabajó como médico rural, y también investigó sobre medicina social y psiquiátrica, todo esto le sirvió para una de sus novelas. Pero siempre tuvo interés por la literatura, desde muy joven escribía para periódicos y ganó concursos literarios.
Otra parte importante de su legado fue el trabajo cultural que realizó con su hermana Delia Zapata Olivella, juntos crearon el Centro de Investigaciones Folclóricas de Colombia en los años 40. Este centro jugó un papel muy importante en el rescate de las tradiciones del folclor colombiano, ellos recorrieron todo el país conociendo a través de trabajos etnográficos estas expresiones, incluyendo las regiones del Caribe y Pacífico. Cabe mencionar que fue Delia quien fundó el área de danzas folclóricas en el IPC de Cali.
Manuel también hizo un importante aporte a nivel sociológico, sus estudios de campo en diferentes poblaciones, indagando cuáles son las vertientes étnico-raciales de la cultura colombiana, están reunidas en su libro ‘El hombre colombiano’ que es quizá su más importante aporte intelectual. Además escribió ensayos de carácter histórico sobre los vínculos de América con África, la trata negrera y la diáspora, los movimientos abolicionistas, textos muy bien documentados que podríamos decir son el soporte de ‘Changó el gran putas’.
—¿Cuál es la vigencia de ‘Changó el gran putas’?
Hoy todo el mundo está indignado por el racismo y la violencia en Estados Unidos, una secuela social que no termina desde que inició la diáspora africana hace 400 años, algo que Manuel sabía muy bien, por eso el último capítulo de ‘Changó el gran putas’ está dedicado a las luchas de los afroamericanos por los derechos civiles. La novela termina con un homenaje a las figuras de Malcolm X y Martin Luther King, además como me contó el mismo Manuel, que Agne Brown, la narradora de ‘Changó’, está inspirada en la líder y filósofa negra Angela Davis, que aún vive. Esta obra tiene hoy una actualidad impresionante, todo lo que está sucediendo es el capítulo siguiente que no escribió Manuel.
Los libros pueden descargarse libremente en la página web: www.zapataolivella.univalle.edu.co
UNIVERSIDAD DEL VALLE
Dirección de Comunicaciones Universitarias
Comunicado aclaratorio
La Dirección de Comunicaciones Universitarias se permite aclarar que la Rectoría de la Universidad del Valle no ha expedido ningún comunicado oficial en relación con un debate que se ha generado recientemente sobre la conmemoración del Año Manuel Zapata Olivella. Esta dependencia informa que un documento que en este sentido ha circulado en redes sociales es apócrifo y no fue autorizado. Solo los comunicados publicados en la página web y en las plataformas informativas de la Universidad por parte de esta Dirección, cuentan con el aval de la institución y de sus directivos.
La Rectoría y las instancias universitarias reconocen el trabajo y la contribución destacada del profesor Darío Henao Restrepo como líder de este importante proyecto cultural de país y esperan que cualquier polémica o discusión, se desarrolle con la altura y el respeto intelectual que merece la memoria de nuestro escritor y pensador insigne, Manuel Zapata Olivella.
Cali, 1 de agosto de 2020
“Aunque la pandemia ha tenido una gran atención prioritaria por sus efectos en el corto plazo, existen amenazas aún mayores pero que, debido a sus efectos menos explícitos sobre la vida, no han tenido el mismo nivel de urgencia. En Colombia la situación es especialmente álgida por el cambio de las condiciones territoriales a raíz del acuerdo de paz”.
Con estas palabras el profesor Fabián Méndez, docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle y PhD de Epidemiología de Johns Hopkins University, expresa su preocupación acerca del cambio climático y cuidado del medio ambiente, aún dentro de esta época de pandemia y especialmente en Colombia, donde el conflicto armado ha estado fuertemente ligado a territorios de bosque y selva.
Esta inquietud nace del proyecto Conflicto Armado, Ambiente y Salud, en el que trabajó el profesor con un grupo interdisciplinar de investigadores para la Comisión de la Verdad.
“Trabajamos en recopilar información sobre cómo el conflicto armado tuvo un impacto en el medio ambiente y, a través de eso, en la salud. En el contexto que analizamos, que fue entre 2015 y 2017, encontramos que los procesos de deforestación y contaminación no sólo no han cesado, sino que se han profundizado”.
Uno de los mayores ejemplos de retroceso en el tema ambiental, de acuerdo con Méndez, es la constante presión para retornar a la aspersión aérea de glifosato. “El gobierno nacional ha generado un movimiento, presionado por el gobierno norteamericano, para que reinicien las aspersiones de glifosato. Por fortuna, hay gran resistencia de grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y otras asociaciones”.
Aparte de este fenómeno, el profesor señala que causas tan nocivas como la minería ilegal se han arraigado desde hace varios años. “Es necesario aclarar que no hago referencia a la minería ancestral, que es un proceso diferente de extracción de oro perteneciente a las culturas afro y que no emplea mercurio. La minería informal e ilegal, que sí usa mercurio, está ligada a conflicto armado porque financió la guerra para diferentes grupos armados, especialmente paramilitares”.
Si bien el acuerdo frenó muchas de las acciones de guerra causadas por las FARC, el cambio de gobierno y la nueva posición frente a los acuerdos de paz trajo de vuelta algunas de ellas. “Las acciones directas de guerra como la voladura de acueductos han vuelto a ocurrir, con las graves consecuencias ambientales que acarrean. Desafortunadamente, todo lo que sucede como conflicto armado queda en medio la coyuntura actual y, como las noticias están concentradas alrededor del coronavirus, pasa a un segundo plano”.
El docente Fabián Méndez también divisa un panorama desalentador en asuntos ambientales por la expansión de la frontera agrícola, cada vez más incontrolada. Las quemas y deforestación en el Amazonas colombiano, así como en el brasileño se han conversito en una situación regular.
“En el país había algunas zonas “protegidas” por el temor que generaba la presencia de la guerrilla. Actualmente, están siendo taladas por grupos delincuenciales, paramilitares y bandas criminales que amedrentan y desplazan a las comunidades. En lo que va de este gobierno el desplazamiento ha aumentado un 54%. El horizonte es muy complejo, pero esperemos que al final de esta pandemia se gesten los procesos sociales y resistencia que permitan frenar el avance despiadado de la deforestación en los territorios”.
Por otra parte, aunque el epidemiólogo hace un balance positivo sobre la recuperación ambiental en épocas de cuarentena, vaticina que apenas retome fuerza la actividad económica, ese descanso momentáneo se perderá. “Han mostrado varias imágenes del zorrito que anda por las calles de Bogotá, o de venados que atraviesan por una avenida y, aunque podríamos pensar que es la naturaleza que recupera lo perdido, desafortunadamente las potencias industriales trabajarán apenas mengüe la crisis en retomar ese terreno”, expresa Méndez.
Además de los repetidos incumplimientos de potencias como Estados Unidos a los acuerdos de París, el docente explica que la postergación del encuentro por el cambio climático de este año va a dejar un vacío en las medidas para reducir los efectos de la recuperación de la economía, basada en el carbón y el petróleo.
Para el profesor Fabián Méndez el reto ambiental para mantener los cambios positivos en la calidad aire y las aguas se encuentra en generar procesos de organización social que empleen nuevas formas de producir. “Es un alivio decir que el aire en las ciudades está más claro, pero este beneficio es menor frente al embate económico que se comienza a percibir. Entonces, el nuevo reto está en encontrar formas diferentes de producir, porque si bien tecnologías como la energía solar ayudan a amortiguar, no son una verdadera solución. Los problemas ecológicos son sociales y es en este frente donde se puede hacer una transformación real”.
Méndez considera que la agricultura industrial, a pesar de producir una cantidad mayor de alimentos, genera menos empleo y más contaminación que el modelo de agroecología, una alternativa más cercana a los antiguos modelos de agricultura campesina y más amigable con el medio ambiente.
“Hay un pueblo llamado Pijao, en el Quindío, donde utilizan la biodiversidad para controlar plagas y para producir alimentos seguros. Son fincas cafeteras que se resisten a la depredación y los agrotóxicos, tierras en las que siembran café y yuca en medio plantas medicinales y de plátano. Resulta que, en medio de un cultivo diverso, las plagas no se reproducen porque una planta controla la otra. Además, el campesino que está allí no sólo produce café, sino que tiene yuca para hacer el sancocho y tiene plátano. Es una forma diferente de producir con notables beneficios para los agricultores y sus familias”.
Aunque gracias a la quietud de la industria producto de la cuarentena se notó una transacción en los entornos, Fabián Méndez recuerda que la guerra y la producción industrial son las otras epidemias y que llevan largos años minando el equilibro de suelos y bosques en territorio colombiano. También hizo un llamado para que las transformaciones ambientales traídas por el cese de la industria, llamativas en un principio, no sean sólo temporales y fomenten un cambio a nivel social y político que asegure la sostenibilidad de las personas y su entorno.
El Consejo Superior de La Universidad del Valle le otorgó la máxima condecoración institucional “Gran Cruz de la Universidad del Valle” al líder empresarial Alfredo Carvajal Sinisterra, en reconocimiento a los eficaces servicios prestados como miembro de su Consejo Superior.
La condecoración, creada mediante el Acuerdo N° 125 de 10 de septiembre de 1953, emanado del entonces Consejo Directivo, se concede a personas que han contribuido al desarrollo y renombre de la institución.
El Consejo Superior, con la entrega de la Gran Cruz Universidad del Valle al Doctor Alfredo Carvajal Sinisterra también pretende resaltar toda una vida dedicada al servicio público y a la gestión empresarial y destacarlo ante la comunidad universitaria como ciudadano ejemplar.
Alfredo Carvajal Sinisterra es economista de la Universidad de Pennsylvania y magíster en Administración Industrial de la Universidad del Valle. Fue el primer presidente de Ecopetrol, alcalde y concejal de la ciudad de Cali, y durante seis años, presidió la Organización Carvajal S.A.
En 2009, mediante resolución, el Consejo Superior la Universidad del Valle le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Administración, considerando los numerosos reconocimientos y condecoraciones nacionales e internacionales que el empresario recibió por su contribución al desarrollo económico de la región y del país, a través de su gestión en la administración pública y empresarial, y haber sido un referente importante para empresarios en nuestro país y en el exterior.
En dicha resolución se reconoce su trayectoria como uno de los empresarios y líderes cívicos más destacados del país.
Alfredo Carvajal Sinisterra, dice la resolución, se desempeñó como miembro principal del Consejo Superior de la Universidad, como Representante del Sector Productivo, de modo ininterrumpido desde el año 2010, durante 5 períodos de dos años, para un total de 10 años, tiempo durante el cual ha prestado una invaluable colaboración en la construcción de las políticas y decisiones que han marcado el rumbo actual de la Universidad.
El rector de la Universidad, Edgar Varela Barrios, manifestó que el reconocimiento al Doctor Alfredo Carvajal Sinisterra es mucho más que merecido por toda una vida de trabajo por la región, sobre todo en los últimos años pues participó en el Consejo Superior de la Universidad, del 2010 al 2020, aportando valiosas recomendaciones y estableciendo puentes con distintos actores de la región.
El rector aseguró que “Don Alfredo Carvajal fue decisivo para que la familia Carvajal y el Grupo Empresarial donaran a la Universidad uno de sus más bellos campus, de seis hectáreas, en Santander de Quilichao, en el Departamento del Cauca, que era sede de una de las filiales de la empresa, así que la Universidad tiene toda la consideración de reconocimiento”.
La resolución, en nota de estilo, y la condecoración le será entregada al doctor Alfredo Carvajal Sinisterra en ceremonia especial que se realizará en fecha que se acordará posteriormente.
El laboratorio de diagnóstico para COVID-19 de la Universidad del Valle se ha distinguido entre los de la región por su eficiencia y rapidez, pues tiene la capacidad de entregar resultados en menos de 8 horas.
El laboratorio recibe muestras de todo el Valle del Cauca y principalmente de Cali. Es un centro de acopio y procesamiento para las muestras que provee la Secretaría de Salud Departamental, gracias al fuerte nexo que tiene Univalle con la Gobernación del Valle del Cauca, cuya cabeza, la gobernadora Clara Luz Roldán, preside el Consejo Superior de la Universidad, su máximo órgano directivo.
“No solo tenemos una cobertura del Régimen Subsidiado, del cual la Gobernación tiene un encargo directo, sino que también hacemos un servicio al régimen contributivo, pues hay varias EPS que, a través de la Secretaría de Salud, envían sus muestras.
Desde hace más de un mes ofrecemos el servicio directo a las EPS e IPS. Hemos ampliado nuestro portafolio y hoy tenemos una capacidad a todo nivel, en el sistema de diagnóstico”.
La anteriores son afirmaciones del profesor Adalberto Sánchez Gómez, doctor en Genética de la Universidad de Texas A&M, docente de la Escuela de Ciencias Básicas de la Facultad de Salud y director del Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, cuyo conocimiento del lenguaje técnico y capacidad gerencial fueron tenidos en cuenta a la hora de ser designado, por el rector Edgar Varela Barrios, como gestor del laboratorio de virología, que trabaja en el diagnóstico del coronavirus SARS -CoV -2, que generó la pandemia del COVID- 19.
La dirección técnica y científica del laboratorio está a cargo de la profesora Beatriz Parra Patiño de la Escuela de Ciencias Básicas, doctora en microbiología molecular e inmunología de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos).
El rol del profesor Sánchez Gómez es ser el enlace entre el equipo técnico de este laboratorio y las agencias, instituciones y colaboradores que aportan a su fortalecimiento. Él también es el encargado de divulgar lo que se hace, permitiendo que quienes están a cargo de lo técnico se concentren en su trabajo.
“Desde lo social el impacto ha sido muy grande porque el laboratorio se convirtió en el segundo en la región en estar habilitado para pruebas de diagnóstico. El Instituto Nacional de Salud le dio el aval para ofrecer al público las pruebas de diagnóstico por COVID-19. Además, se convirtió en un motor de aprendizaje y entrenamiento para los nuevos laboratorios de la región.
Somos una Universidad, y como tal, una de nuestras funciones es el entrenamiento, la divulgación y la capacitación. En eso, el personal técnico del laboratorio ha estado muy acucioso, le brindó su colaboración al laboratorio de la Secretaría de Salud Departamental, al laboratorio del Hospital Universitario del Valle –HUV e inclusive ahora se está pensando en implementar un laboratorio de diagnóstico en el Puerto de Buenaventura”, manifestó el profesor Sánchez Gómez.
A nivel institucional, entre los logros más destacados del laboratorio de virología de Univalle durante esta contingencia, está la mejora de su plataforma tecnológica, la adquisición de nuevos equipos para la realización de pruebas, y el desarrollo de un “saber hacer” (know how), evidenciado en la construcción de un protocolo, guía para afrontar el diagnóstico en este tipo de pandemias.
Actualmente, el laboratorio tiene la capacidad de procesar 200 muestras diarias. El profesor Sánchez Gómez afirma que este número podría aumentar, pero es el manejo de altos estándares de calidad y la prontitud en los tiempos de entrega de resultados lo que se privilegia:
“El laboratorio podría tener un crecimiento de hasta 300 muestras. Sin embargo, somos conscientes de la necesidad de hacer pruebas con calidad y eficiencia, y por eso mantenemos ese nivel”.
Este número de muestras diarias se alcanzó principalmente por la compra del equipo “PCR en Real Time”. Además, la Universidad ha contado con la colaboración de empresas como la compañía Gentech Bio, de Antioquia, que le dio en comodato un robot que extrae automáticamente el material genético de las muestras, para luego ser analizadas en el equipo de PCR.
Innovando en una prueba rápida confiable
El profesor de la Escuela de Ciencias Básicas señaló que aunque la Universidad ha sido cautelosa en la no implementación de pruebas rápidas, el Laboratorio de Virología apuesta a una prueba de diagnostico serológico, lo que se conoce como prueba rápida, que sea propia.
“El Invima ha sido muy celoso para otorgar licencias de ingreso de estos suministros para las pruebas serológicas y lo ha hecho con una fundamentación técnica.
En el mercado hay una gran cantidad de ofertas que no cumplen con los estándares, que están entrando a muchos países e inclusive a Colombia. Eso ha hecho que el Invima limite la entrada de ese tipo de insumos y materiales, que en lugar de ayudar, podrían entorpecer el seguimiento epidemiológico.
El equipo técnico del laboratorio está trabajando en nuestra propia prueba rápida y probablemente en un tiempo muy corto le vamos a ofrecer no solamente al Valle del Cauca, sino también a la Nación, una nueva plataforma de diagnóstico, paralela a la que tenemos de PCR, con pruebas serológicas de tipo inmunológico, llamadas ELISA. Éstas son muchísimo más eficientes, precisas y sensibles que los estuches que se están vendiendo en el mercado como pruebas rápidas”, explicó el profesor Adalberto Sánchez.
La experiencia y capacidad de validación tecnológica que distinguen a Univalle, han llevado a algunos importadores a tocar sus puertas para la realización de ensayos pilotos de estuches diagnósticos.
Aunque la Universidad se ha mantenido al margen de la adquisición de insumos para tamizajes masivos, ha llevado a cabo ensayos piloto para validar las condiciones de especificidad, sensibilidad y eficiencia de estas pruebas. “Pero no estamos en el proceso de aventurarnos a hacerlo de manera individual y más bien queremos desarrollar nuestra propia tecnología, plataforma y ELISA para compartirlo con todo el país”, puntualizó el profesor Sánchez Gómez.
La inversión en el laboratorio
La Universidad ha hecho una inversión en compra de equipos para este laboratorio cercana a los mil millones de pesos y ha invertido dos mil millones más en insumos, pero para el profesor Sánchez Gómez es importante destacar aquel capital que no se mide, el capital humano.
“La Universidad ha aportado al servicio de la comunidad con este laboratorio de diagnóstico un personal altamente calificado y entrenado, que en términos reales tiene una valoración intangible, pues ese saber cómo hacer las cosas que tiene este grupo de trabajo se vuelve incalculable”.
La convocatoria del Ministerio de Ciencias y Tecnología para el fortalecimiento de laboratorios de diagnóstico en el país, también le otorgó al Laboratorio de Virología de Univalle alrededor de 3200 millones de pesos, un gran aporte para el mejoramiento de su capacidad y generar innovaciones que permitan tener una mejor capacidad diagnóstica, fase en la que se trabaja actualmente.
El profesor Adalberto Sánchez también resaltó la sinergia en el trabajo con los equipos de la Secretaría de Salud de la Gobernación del Valle del Cauca y el HUV para ejercicios como el manejo del dato:
“Nosotros procesamos muestras pero tenemos que hacer un manejo del dato. En eso nos hemos apoyado con el HUV y con la Secretaría de Salud Departamental y eso cuenta en términos de capital”, explicó.
El equipo de trabajo del laboratorio
“Hay que hablar inicialmente de Beatriz Parra Patiño, profesora del Departamento de Microbiología de la Facultad de Salud, líder de ese equipo técnico, que tiene toda la competencia y el entrenamiento. Es una profesional que ha venido trabajando en el campo de la virología desde finales de los años 80, que tiene una experiencia gigantesca en este tipo de estrategias diagnósticas y además en virus respiratorios.
Por su parte, el laboratorio viene desde los 60 y esa experiencia también es importante”, dijo el director del Instituto Cisalva sobre el bagaje con el que cuentan el laboratorio de virología y su jefe científica.
El profesor Gerardo Libreros Zuñiga, quien obtuvo recientemente su doctorado en Brasil trabajando en biología molecular de microorganismos, dirige la Unidad de Agentes Patogénicos dentro del Departamento de Microbiología, eje central de todo el diagnóstico. Mientras el Laboratorio de Virología se encarga del diagnóstico virológico, esta Unidad hace el diagnóstico bacteriano y de parásitos. “El profesor Libreros es un coordinador general de todas esas unidades que se unen en algo que llamamos Laboratorio de Agentes Infecciosos”, expuso el profesor Sánchez Gómez.
A estos docentes se suma la profesora Mildrey Mosquera Escudero del Departamento de Ciencias Fisiológicas que también cuenta con experiencia en el área de biología molecular. El profesor Sánchez Gómez describió a los tres profesores como el pilar de lo técnico, la base tecnológica desde el conocimiento en el laboratorio.
Ocho técnicos del Departamento de Microbiología, que hacen parte del personal de la Universidad, también integran ese equipo de trabajo. Así mismo, un grupo voluntario conformado por cerca de 20 estudiantes de los programas de Bacteriología y Laboratorio Clínico y Medicina que apoyan esta labor.
Profesionales de la División de Compras y Bienes de la Universidad también soportan al laboratorio en la compra de equipos, búsqueda de insumos y contacto con los proveedores.
El rector Edgar Varela Barrios y la vicerrectora académica Liliana Arias Castillo han estado al tanto de la parte directiva y gerencial. De igual manera, el decano de la Facultad de Salud, Jesús Alberto Hernández Silva ha puesto al servicio del laboratorio de diagnóstico toda la infraestructura administrativa con la que cuenta el decanato, lo que el profesor Sánchez Gómez califica como un apoyo crucial para el éxito del mismo.
“Hoy la Universidad del Valle puede ofrecer al país, una unidad de referencia diagnóstica para virus emergentes como es el caso del SARS-CoV -2. Es un trabajo que viene desde años atrás, pues la profesora Beatriz Parra ha trabajado con virus de esa misma naturaleza, como el del Zika y el chikungunya.
Lo que ha pasado con la pandemia y con este esfuerzo de fortalecer esta plataforma tecnológica es que tenemos un centro de referencia diagnóstica que nos pone en una situación mucho mejor que a la que nos enfrentamos en marzo de este año. Hoy ya tenemos una línea de ruta muy bien establecida para enfrentar el diagnóstico ante estos nuevos retos.
Los expertos lo están diciendo, esta es la primera oleada pero vendrán otras y posiblemente nuevas entidades virales y necesitamos aprender de la experiencia del COVID- 19 porque la idea es fortalecer lo que hemos construido. Eso es importante resaltarlo porque pone a la Universidad del Valle en un escenario de innovación de punta, y sobre todo de prospectiva, de prevenir lo que puede venir a futuro y de garantizar una calidad de vida, que es lo que todos queremos en la región”, expresó el profesor Adalberto Sánchez Gómez.
El Programa académico de Diseño Gráfico de la Facultad de Artes Integradas recibió la Acreditación de Alta Calidad, por un periodo de 4 años, mediante la resolución N° 013206 del 17 de julio de 2020, expedida por el Ministerio de Educación Nacional.
Además, se le otorgó la renovación del Registro Calificado por un periodo de 7 años. Esta renovación es indispensable para seguir admitiendo estudiantes.
El Departamento de Diseño, acudiendo al llamado del Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y con el apoyo de diversas instancias universitarias, cumplió satisfactoriamente las fases del proceso de acreditación demostrando su cultura de evaluación, mejoramiento continuo y capacidad de autorregulación.
Algunos de los aspectos considerados por el CNA para otorgar la Acreditación en Alta Calidad al programa de Diseño Gráfico, fueron la cualificación de la planta docente, pues de los 14 profesores diez cuentan con título de Doctorado y los cuatro restantes con título de Maestría. El desempeño de los estudiantes en la Pruebas Saber Pro y la actividad científica e investigativa soportada en los Grupos de Investigación “Desarrollo, Investigación e Innovación en Diseño” y “Camaleón”, Clasificados en Categoría C por Colciencias.
Otro de los aspectos, que jugaron un papel importante al recibir la Acreditación es la baja deserción de los estudiantes del programa, con un promedio de 10. 81%, un porcentaje menor del promedio Nacional. Además, se tuvo en cuenta los convenios establecidos con instituciones nacionales e internacionales, las redes nacionales e internacionales de cooperación académica, su vinculación al entorno a través del desarrollo de proyectos que aborden temas de interés social, las políticas de bienestar universitario y la infraestructura del campus universitario.
La acreditación de alta calidad es el acto por medio del cual el Estado hace público el reconocimiento de la calidad y el cumplimiento de su función social. Por otra parte, en este caso, es consecuencia del trabajo adelantado por el equipo docente y administrativo del Departamento de Diseño, enmarcado en las políticas estatales e institucionales de 'Fomento de la Calidad'.
El programa académico de Licenciatura en Música, de la Facultad de Artes Integradas, recibió Acreditación de Alta Calidad por un periodo de 4 años, mediante la Resolución N° 013205 del 17 de julio de 2020, expedida por el Ministerio de Educación Nacional.
Como producto de la acreditación de Alta Calidad, al Programa Académico le fue renovado su Registro Calificado, por un periodo de 7 años.
La Escuela de Música de la Universidad del Valle, acudiendo al llamado del Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y con el apoyo de diversas instancias universitarias, llevó a cabo satisfactoriamente las fases del proceso de acreditación, demostrando su cultura de evaluación, mejoramiento continuo y capacidad de autorregulación.
La acreditación de alta calidad es el acto por medio del cual el Estado hace público el reconocimiento de la comprobación que efectúa sobre la calidad de un programa académico, su organización, su funcionamiento y el cumplimiento de su función social, constituyéndose en instrumento para el mejoramiento de la calidad de la educación superior.
Algunos de los aspectos considerados por el CNA, para conceder la Acreditación en Alta Calidad al Programa Académico, fueron la concordancia entre misión institucional y la del programa académico, la constitución y cualificación de la planta docente con 22 profesores de tiempo completo y uno de medio tiempo y un índice de profesor- estudiante de 1:5.
Además, se tuvo en cuenta el desempeño de los estudiantes en la Pruebas Saber Pro y la actividad científica e investigativa soportada en el Grupo de Investigación en Música y Formación Musical, el cual se encuentra en categoría C en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Otro de los aspectos, que jugó un importante papel para recibir la Acreditación, es la baja deserción del programa, con un porcentaje de 6,7% muy por abajo del promedio nacional de deserción que es de 15,3%.
También fueron importantes los convenios establecidos con instituciones nacionales e internacionales, las redes nacionales e internacionales de cooperación académica, su vinculación al entorno a través del desarrollo de proyectos que aborden temas de interés social, las políticas de bienestar universitario y la infraestructura del campus universitario.
La acreditación es un reconocimiento al resultado del trabajo adelantado por el equipo docente y administrativo de la Escuela de Música, enmarcado en las políticas estatales e institucionales de 'Fomento de la Calidad'.
El Consejo Superior de la Universidad del Valle designó como uno de sus integrantes al empresario Bernardo Quintero Balcázar, presidente corporativo de la Organización Carvajal S.A.
El nuevo consejero reemplaza al economista de la Universidad de Pennsylvania y magíster en Administración Industrial de la Universidad del Valle Alfredo Carvajal Sinisterra, quien representó al sector productivo en el Consejo Superior durante diez años y recientemente tomó la decisión de retirarse, luego de prestar una invaluable colaboración en la construcción de las políticas y decisiones que han marcado el rumbo actual de la Universidad.
Bernardo Quintero fue seleccionado de una terna enviada por los gremios de la producción e integrada por la administradora de empresas de la Universidad ICESI Adriana Herrera Botta, quien ha participado en las juntas directivas de la Cámara de Comercio, Fanalca e Infivalle, entre otras. La tercera ternada es la abogada de la Universidad de los Andes con una maestría en administración pública de la Universidad de Nueva York, María Isabel Ulloa Cruz, quien fue viceministra de minas.
Alfredo Carvajal Sinisterra fue alcalde y concejal de la ciudad de Cali, y durante seis años, presidió la Organización Carvajal S.A. En el 2009 el Consejo Superior la Universidad del Valle le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Administración, considerando que ha recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones nacionales e internacionales por su contribución al desarrollo económico de la región y del país, a través de su gestión en la administración pública y empresarial, y haber sido un referente importante para empresarios en nuestro país y en el exterior.
El nuevo integrante del Consejo Superior de la Universidad Bernardo Quintero Balcázar es ingeniero mecánico con maestría en Administración de empresas de la Universidad del Valle y se ha desempeñado como presidente de varias compañías como Carvajal Empaques, Rio Paila Castilla S.A. y las empresas Avianca y Corfivalle.
Quintero Balcázar ha sido miembro del Consejo Superior de la Universidad del Valle y ha participado en las juntas directivas de agremiaciones y empresas como la Junta Nacional de la ANDI, la Cámara de Comercio de Cali y Emcali I.E.C.E. En el sector privado en las juntas directivas de Fanalca, Uniban , asocaña y Ciamsa, entre otras.
El Consejo Superior es el máximo organismo administrativo de la universidad, es presidido por la Gobernadora del Departamento Clara Luz Roldán y lo integran los representantes del presidente de la República, de la ministra de educación, del sector productivo, un representante de los exrectores, de los egresados, los estudiantes, los profesores y los decanos de las facultades académicas de la Universidad.
El Consejo Superior además de designar al rector y representante legal de la institución, es el encargado de definir las políticas académicas y administrativas y la planeación institucional. También expide y modifica los Estatutos de la Universidad y aprueba el presupuesto anual, entre otras funciones.
La Maestría en Creación y Dirección Escénica es uno de los primeros programas de posgrado en las llamadas artes de la representación de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle. Pretende profundizar la reflexión sobre las artes escénicas y específicamente sobre la dirección.
En noviembre de 2019 culminó el proceso de formación de la primera cohorte, la cual se abrió con el cupo de 18 asistentes quienes conformaron un grupo muy dinámico con una muy buena atmósfera de trabajo.
Para esta oportunidad, los estudiantes culminaron sus proyectos de grado presentando finalmente 16 proyectos en Creación y Dirección Escénica, con tres funciones, o más, en salas tan diversas como: Teatro La Máscara, Teatro del Presagio, La Concha, Sala de Teatro Univalle, Casa Naranja, Cali Teatro, Universidad Autónoma de Colombia, Universidad del Valle, Sede Pacífico, Teatro Municipal de Buga, Espacio Alternativo Edificio Villacote, Barrio Granada, Instituto Técnico, Santander de Quilichao y el Círculo de Trabajadores de Uberlândia (Brasil).
Se prepararon así, un total aproximado de 48 funciones. Cabe resaltar que algunas obras continuaron en temporada en el 2020. Participaron igualmente, 16 jurados externos, amigos de los teatros, los festivales y la academia.
La Maestría tiene un positivo impacto en la cualificación de la planta docente de la Universidad del Valle: con Tres (3) docentes de la Licenciatura en Arte Dramático, Cali, Tres (3) docentes de la Licenciatura en Arte Dramático, Buenaventura, Dos (2) docentes de la literatura en Danza, Un (1) docente de Comunicación Social, Un (1) docente de la Licenciatura en Artes Visuales Para un total de diez (10) docentes, lo que contribuye significativamente a mejorar la docencia directa en los programas de la Facultad de Artes Integradas. El resto son creadores independientes, docentes de Bellas Artes y de Brasil.
La Maestría se ha caracterizado por invitar a importantes maestros de las artes escénicas a sus cursos. Han participado 24 docentes en la primera cohorte y 3 conferencistas, así
1. Lena Vassina, Universidad de Sao Pablo
2. Oscar Cornago, Centro de Investigaciones Artísticas, Universidad Complutense
3. Pawel Nowiski, Academia Charlotte
4. Ricardo Camacho, Universidad Central
5. Jorge Hugo Marín, La Maldita Vanidad
6. Andrea Garrote, actriz y docente argentina
7. Ignacio Rodríguez, ASAB
8. Clarisa Ruiz, ASAB y Jorge Tadeo Lozano
9. Gustavo Scharaier, Productor del Teatro San Martín, Buenos Aires
10. Fabio Rubiano, Teatro Petra
11. Enrique Lozano, UBA
12. Iván Popovski, GITIS, Moscú
13. Julián Hoyos, Universidad de lo Andes
14. Ángel Ancona, Director de la Red de Teatro de Ciudad de México
15. Mario Espinosa, UNAM, directo de la Licenciatura en Teatro UNAM de México
16. Humberto Hernández, Director Técnico FITB
17. Manolo Orjuela, Universidad Javeriana
18. Sebastián Blutrach, director del Teatro El Picadero y de la Red de productores teatrales en Argentina
19. Peter Froehlich, Universidad de Otawa, Canadá
20. Jaime Chabaud, Editorial Paso de Gato, México
La Maestría ha cumplido así uno de sus objetivos primordiales: lograr una amplia reflexión sobre la creación y la dirección escénica, así como propiciar una amplia movilidad de docentes hacia la Universidad del Valle.
Recientemente, la Maestría en Creación y Dirección Escénica del Departamento de Artes Escénicas de La Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, en conjunto con el Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México, programaron el Ciclo de Encuentros denominado “El Teatro en la Escena virtual”, con un total de ocho (8) encuentros. En total, participaron 30 especialistas, (directores, docentes, creadores, gestores, investigadores y periodistas). (Si desea ver el ciclo puede visitar el canal de Youtube)
La crisis generada por la pandemia nos impidió abrir una nueva cohorte de la maestría en Bogotá, pero esperamos poderla ofertar a partir de enero del 2021. La maestría está dirigida a los profesionales de todas las áreas del conocimiento humano que quieran formarse y expresarse por medio del teatro. De hecho, en nuestra primera cohorte tuvimos actores, pero también comunicadores, bailarines e ingenieros.
Por Alejandro González Puche, Director y Pedagogo Teatral. Doctor y Magíster en Estudios Hispánicos Avanzados por la Universidad de Valencia, España. Profesor Titular de la Universidad del Valle.
La revista más prestigiosa del mundo que cubre la ciencia y el negocio comercial de la biotecnología ‘Nature Biotechnology’, eligió al egresado del Programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad del Valle. Hugo Caicedo (Ph.D.) como su portavoz mundial para transmitir un mensaje contra el racismo anti-Negro a través de un artículo publicado recientemente. https://bit.ly/39IVoIh
El artículo titulado ‘Surfacing anti-Black science and building antiracist teams’, en español “Visibilizando la ciencia anti-negra y construyendo equipos antirracistas”, se enfoca en hacer visible cómo, en algunos casos, la ‘ciencia’, de forma no ética, ha contribuido con la desigualdad racial en contra de la gente negra en las ciencias biomédicas y en la sociedad en general.
Teniendo en cuenta que el Dr. Caicedo es un hombre Negro, colombiano pero que vive en los Estados Unidos y que es un distinguido profesional egresado de ingeniería electrónica con doctorado de la Universidad de Illinois y varios postdoctorados en Europa y USA, que contribuye con la ciencia y el negocio comercial de la biotecnologia, y que es un sobreviviente del acoso policial que millones de personas afrodescendientes sufren; la revista Nature Biotechnology invitó al Doctor Caicedo a plantear acciones concretas que la industria biofarmacéutica y la sociedad en general puedan considerar para crear equipos antirracistas equitativos.
Esta nueva publicación es un caso atípico por parte de Nature Biotechnology pues tradicionalmente no cubre temas socio-políticos. Sin embargo, teniendo en cuenta las inequidades históricas, producto del racismo sistemático, y las recientes declaraciones en contra del racismo anti-Negro por parte de la Organización de Innovación en Biotecnologia (en ingles BIO), la compañía biofarmaceutica Bristol Myers Squibb, las revistas MIT Sloan Management Review, y Harvard Business Review; la revista Nature Biotechnology decidió no ser otro espectador silencioso más. El artículo indica que “el problema de la supremacía racial se agrava cuando la ‘ciencia’ se utiliza como cómplice pernicioso del poder irresponsable.”
Citando ejemplos claros, la publicación muestra cómo, en muchos casos, el progreso de la ciencia y la medicina se ha basado en la opresión multigeneracional de la gente negra. Sin embargo, la creencia de que los Negros son los únicos culpables de sus propios problemas y son intrínsecamente menos competentes que las personas de otras razas, se ha tejido en la estructura de la sociedad y la ciencia en los Estados Unidos y en muchos otros países del mundo a través del tiempo. En una sociedad racista, simplemente "no ser racista" es insuficiente. El silencio nunca es neutral y tampoco lo es la ciencia. Guardar silencio sobre una cultura más amplia moldeada por el racismo no hace que las instituciones científicas y las corporaciones basadas en la ciencia sean inclusivas o antirracistas. Afortunadamente, algunos líderes ejecutivos corporativos en la industria biofarmacéutica ya no eligen guardar silencio sobre el racismo.
El artículo hace ocho sugerencias de acciones concretas para crear equipos antirracistas.