Por Melissa Pantoja Osorio
¿Sabías que el macho es el encargado de cuidar y transportar a las crías desde el primer día de vida, mientras que la hembra se encarga exclusivamente de alimentarlas?
Los monos nocturnos (Aotus lemurinus) son seres fascinantes, con ojos grandes, cola larga, pelaje suave y un agudo sentido auditivo. Suelen ser un tanto curiosos y cautelosos, son una especie única, cuya adaptación al comportamiento nocturno los distingue de la mayoría de los primates.
El tamaño de esta especie varía entre 24 y 47 cm. Además, su olfato está altamente desarrollado, lo que les ayuda a localizar su alimento, compuesto principalmente de frutas, hojas e insectos.
Estas especies se encuentran en los bosques tropicales desde Panamá hasta Bolivia, donde eligen cavidades en árboles y palmas para descansar o refugiarse. Estos espacios les proporcionan un entorno seguro y apartado, ideal para protegerse y mantenerse ocultos.
Las familias de los monos nocturnos están compuestas por un macho adulto, una hembra adulta y sus crías, que generalmente son una o dos por evento reproductivo. Desde el primer día de vida, el macho asume la responsabilidad de transportar a las crías en su espalda, se convierte en el protector, trasladándose de un lugar a otro, asegurándose de que estén a salvo y acompañandolas en sus desplazamientos, mientras la hembra, se encarga exclusivamente de alimentarlas. Este comportamiento es el más destacado dentro de su estructura familiar, ya que es crucial para garantizar la supervivencia y el bienestar de las crías.
Univalle también es el hábitat de algunos de estos mamíferos, esta especie se organiza en varias familias, cada una con su propio territorio.
Oscar Enrique Murillo García, biólogo y docente del Departamento de Biología de Univalle, explica que los monos nocturnos que habitan en Univalle tienen un origen curioso. Se trajeron inicialmente desde la costa norte para llevar a cabo estudios de parasitología. Una vez finalizado el proyecto, algunos de estos monos fueron liberados o, en su caso, se escaparon, encontrando en el campus un nuevo hogar. Con el tiempo, se establecieron y formaron varias familias, adaptándose perfectamente al entorno universitario.
Las especies que se encuentran dentro del campus de Univalle han sido monitoreadas desde el año 2005 – 2006. El grupo “Therios”, conformado por estudiantes del Departamento de Biología, realiza este seguimiento que es vital para conocer el comportamiento de las familias, sus rutas de desplazamiento y sus hábitos alimenticios. Esta valiosa información es clave para su conservación y bienestar.
Se preguntarán, ¿Cómo se puede contribuir a la conservación de estas especies? Es muy importante reducir las perturbaciones en las zonas donde ellos descansan, especialmente durante el día. Además, las podas de árboles deben manejarse con cuidado, ya que pueden interferir con sus rutas de desplazamiento y el acceso a recursos alimenticios esenciales para su supervivencia.
Aunque algunas personas puedan sentirse tentados a alimentar a los monos, el profesor Oscar Murillo García advierte que esto no es recomendable, ya que podría generar dependencia o alterar sus hábitos naturales. En su lugar, se debe promover la siembra de árboles nativos que proporcionen frutas y otros recursos naturales, ayudando a satisfacer las crecientes necesidades alimenticias de los monos.
De esta manera, todos podemos aportar a la conservación de los monos nocturnos, contribuyendo con acciones simples pero significativas que protejan su hábitat y garanticen su bienestar, tanto en el campus de Univalle como en sus hogares naturales.












