Lo que pasa en la U

En un mundo cambiante, surgen las microcredenciales universitarias

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Jueves, 15 Octubre 2026
Agencia de Noticias Univalle

Habilidades, conocimientos y competencias certificados en corta duración.

Por Iván Enrique Ramos Calderón - Vicepresidente de RIACES. Exrector de la Universidad del Valle

Los cambios e innovaciones en la Educación Superior a nivel global están orientados por tres aspectos principalmente: La formación a lo largo de toda la vida; el descenso en la matrícula universitaria y el avance de las tecnologías digitales. Estos tres elementos están determinando la oferta académica de formación en todos los niveles tanto formal como no formal, entendida la formalidad como la obtención de un grado o título.

La formación a lo largo de toda la vida.

Este enfoque de la formación según Unesco “... tiene sus raíces en la integración del aprendizaje y la vida, y abarca actividades de aprendizaje para personas de todas las edades en todos los contextos de la vida y a través de diversas modalidades (formal, no formal e informal), que, en conjunto, satisfacen una gran variedad de necesidades y demandas de aprendizaje. Considera cinco elementos esenciales que debe abracar: todos los grupos de edad; todos los niveles de educación; todas las modalidades de aprendizaje; todas las esferas y espacios de aprendizaje; una amplia variedad de fines”.

En la Agenda 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 denominado “Educación de Calidad” consiste en “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. Cuenta con siete metas y la número cuatro establece que: Para 2030 aumentar sustancialmente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento.

La Disminución de la Matrícula Universitaria.

Es un fenómeno reciente (2017 en adelante). En el ámbito mundial, se observa una disminución en la matrícula, con variaciones según la región y el tipo de institución. Algunas universidades han experimentado disminuciones significativas en el número de estudiantes, mientras que otras han mantenido o incluso aumentado su matrícula. Las razones detrás de esta tendencia son diversas, incluyendo factores demográficos, económicos y sociales, así como cambios en las preferencias de los estudiantes.

En Colombia, según el Ministerio de Educación Nacional (MEN), entre 2017 y 2022, la tasa de matrícula en programas de pregrado de las instituciones oficiales se redujo en un 5,3%, pasando de 2.322.000 estudiantes matriculados en 2017 a 2.199.000 en 2022 (MEN, 2023). En las instituciones privadas la matricula se incrementó particularmente en los posgrados.

Este descenso, según el MEN, está vinculado a factores económicos, sociales y estructurales, que han limitado el acceso y la permanencia en la educación superior. Esta situación tiene implicaciones profundas no solo para las instituciones educativas, sino también para el desarrollo socioeconómico del país, dado el papel crucial que juega la educación en la movilidad social y el crecimiento económico.

Iesalc-Unesco señala que la región de América Latina y el Caribe enfrenta desafíos particulares, incluyendo altas tasas de deserción en la educación superior, la creciente necesidad de actualización y reciclaje de la fuerza laboral, la falta de marcos de estandarización y aseguramiento de la calidad, datos limitados sobre la oferta actual y los resultados, y la necesidad de marcos regulatorios claros que equilibren la innovación con la calidad.

Un reciente análisis del Observatorio de la Universidad Colombiana, sobre este tema expresa: “Los datos del SNIES confirman un giro en las tendencias del mercado educativo, la configuración de un cambio en las expectativas de la sociedad con respecto a su universidad y hacen un llamado de atención a quienes creen que solo con tradición, prestigio, relacionamiento y calidad hay suficiente para crecer en número de estudiantes”.

El Avance de las Tecnologías Digitales.

La Organización de Naciones Unidas expresa que “es la primera vez en la historia que una innovación avanza tan rápidamente como lo han hecho las tecnologías digitales: en apenas veinte años han llegado a cerca del 50% de la población del mundo en desarrollo, y han transformado las sociedades. Al mejorar la conectividad, la inclusión financiera, el acceso al comercio y a los servicios públicos, la tecnología puede ser un gran elemento igualador. En el ámbito de la educación, los entornos virtuales de aprendizaje y la formación a distancia han llevado los programas educativos a estudiantes que, de otro modo, quedarían excluidos. Los servicios públicos también son cada vez más accesibles y responsables gracias a sistemas que utilizan las cadenas de bloques y la burocracia es menos gravosa gracias a la ayuda de la inteligencia artificial. Los macrodatos también pueden contribuir a que las políticas y los programas sean más pertinentes y precisos”.

Recientemente, y como una de las consecuencias del confinamiento, se rompió con la forma tradicional del trabajo en educación a la que estábamos acostumbrados y donde nos sentíamos cómodos. Sin embargo, en el campo de la educación, y en particular de la educación superior, trajo consigo una revolución desde el punto de vista conceptual y operativo con grandes ganancias para los sistemas de educación desde el cómo impartir la docencia, del contacto con los estudiantes, del relacionamiento entre profesores y estudiantes, la cooperación internacional, del uso de herramientas ya disponibles y no suficientemente explotadas. La pandemia nos llevó a recurrir a las tecnologías digitales de comunicación, incluidas las herramientas e infraestructuras disponibles, plataformas de comunicación y software de simulación de prácticas, incluidas las de los programas del área de la salud, aunque en menor proporción.

El impacto positivo del uso de las tecnologías digitales para apoyar el desarrollo de los procesos académicos ha valorado las modalidades a distancia y virtual, antes consideradas de menor trascendencia, y está llevando a que instituciones con una tradición eminentemente presencial hayan puesto en marcha procesos de migración a estas modalidades y a la innovación pedagógica como la presencialidad remota, lo que se conoce como modalidad híbrida adoptada por varios países e instituciones de educación superior.

¿Cómo hacer frente a estas demandas?

Se requieren mecanismos flexibles de adquisición y reconocimiento de competencias y que faciliten la movilidad educativa y laboral. Las microcredenciales emergen como una respuesta innovadora a estas demandas.

La microcredenciales constituyen un nuevo paradigma educativo y hacen parte de estas nuevas realidades en una educación superior inmersa en cambios producto de la rápida evolución de las tecnologías emergentes especialmente digitales, en las que cada día trae un nuevo desarrollo bien sea por actualización o por creación, como por ejemplo la Inteligencia Artificial (IA), una herramienta poderosa relativamente reciente y que está permeando la sociedad en su conjunto (educación, industria, política, por nombrar algunos).

La pregunta que nos hacemos es si ¿Son los programas formales de 3, 4 o 5 años apropiados para adquirir una base firme de conociendo y dominio de estas tecnologías? La respuesta es no (1), porque son tecnologías emergentes que están en continua evolución y lo que hoy es novedad, mañana ya puede ser obsoleto, siempre habrá una “nueva versión” de estas herramientas. Las industrias y la sociedad en general están bajo la presión de adquirirlas rápidamente so pena de quedar obsoletas o por fuera del mercado, máxime que en la actualidad los nichos de mercado son igualmente cambiantes y en algunos casos volátiles y efímeros como por ejemplo la gran revolución en marcha de los teléfonos inteligentes donde la innovación permanente es una exigencia de supervivencia.

La reciente publicación de Iesalc-Unesco (Mapeo de microcredenciales en América Latina y el Caribe: hacia un marco común) señala que “el 51 % de las instituciones de educación superior (IES) de todo el mundo ofrecen microcredenciales, y entre las que no lo hacen, el 68 % indica que planea hacerlo en los próximos cinco años (Baker Stein, 2024). La proliferación de las microcredenciales representa un avance importante en muchos países. Las microcredenciales han ganado popularidad con el crecimiento del aprendizaje digital a comienzos del siglo XXI, el aumento de los costos de la educación superior y los rápidos cambios en el mercado laboral que exigen una adquisición ágil de competencias y oportunidades de aprendizaje más flexibles (OCDE, 2021)”.

Hablando de microcredenciales. ¿Qué son y qué no son?

En 2022 UNESCO publicó una primera definición de microcredencial como “Conjunto específico de resultados de aprendizaje en un campo de aprendizaje limitado y se logran en un periodo de tiempo más corto” y adicionalmente identificó unas primeras características: registro de logros de aprendizaje; evaluación basada en estándares; valor independiente; cumple con criterios de calidad. También señaló que una microcredencial:

No ES
La deconstrucción de la oferta ni tampoco cursos cortos.
Orientada académicamente sino para el ámbito laboral.
Sí ES
Oferta que emerge de análisis de necesidades.
En colaboración con la empresa.
18 créditos académicos (54 horas).
Flexible, puntual.
Soportada en tecnología.

Más recientemente han proliferado definiciones a nivel de organismos como la OCDE, Iesalc-Unesco, la Unión Europea, la OEI y a nivel regional en especial México y el ITESM que han avanzado en propuestas, pero, repito, no se ha logrado consenso frente a una definición regional y menos aún a nivel mundial.

Desde el enfoque europeo, que aún está siendo objeto de desarrollo, se ha establecido la siguiente definición provisional de Microcredencial:

“Certificación de los resultados de aprendizaje que una persona ha adquirido tras una breve experiencia de aprendizaje. Los resultados de aprendizaje se han evaluado con arreglo a normas transparentes. La certificación está reflejada en un documento que enumera el nombre del titular, los resultados de aprendizaje alcanzados, el método de evaluación, el organismo que los concede y, en su caso, el nivel del marco de cualificaciones y los créditos obtenidos. El certificado pertenece al titular del aprendizaje, puede compartirse, es transferible y puede combinarse en credenciales o cualificaciones más amplias. Están respaldadas por una garantía de calidad conforme a normas acordadas”.

Esta definición está acompañada de los 10 principios aplicables a la concepción y expedición de microcredenciales recomendados por el Consejo de la Unión Europea.

Los 10 principios de las Microcredenciales

Calidad, Transparencia, Pertinencia, Validez de la evaluación, Itinerarios de aprendizaje, Reconocimiento, Portabilidad, Enfoque centrado en el aprendiente, Autenticidad e Información y orientación.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que incluye cuatro países latinoamericanos entre sus 38 miembros (México, Chile, Colombia y Costa Rica), define una microcredencial como una forma de certificación que las personas pueden obtener al completar actividades de aprendizaje organizadas que son más pequeñas, más específicas y flexibles que los programas tradicionales de educación y formación. (OCDE, 2023).
Las Microcredenciales deben ser:

Acumulables. Los créditos del IIPE (2) pueden acumularse para obtener un Diploma de Fundamentos o de Especialización en Planeamiento y Gestión del Sector Educativo.

Transferibles. Nuestro sistema de créditos del IIPE está alineado con el Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos (ECTS).

Flexibles. Con nuestros modelos híbridos y en línea, los cursos especializados individuales pueden completarse en cualquier momento del año en que se ofrezcan.

Accesibles. Los recursos y materiales didácticos están disponibles en distintos formatos, con cursos en cuatro idiomas: inglés, francés, español y portugués.

En términos prácticos, el IIPE, para efectos de medición para el reconocimiento establece:

25 horas de aprendizaje = 1 crédito del IIPE

1 curso individual = 100 horas de aprendizaje = 4 créditos del IIPE

Desde la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior - RIACES se realizó la revisión de un estudio con una muestra de 28 instituciones, con un total de 120 casos. Uno de los propósitos era contar con seis (6) microcredenciales por cada institución, pero la realidad no permitió alcanzar ese número en todas ellas, lo cual evidencia un desarrollo asimétrico de esta tendencia a nivel de ALC.

El propósito de esta revisión fue explorar el creciente fenómeno de las microcredenciales en las universidades de Iberoamérica, buscando identificar los beneficios que ofrecen al estudiantado, a las instituciones educativas, a la sociedad y al ámbito laboral.

La búsqueda confirmó que todas las universidades propuestas para el análisis contenían microcredenciales, a pesar de que el número no era igual en todos los casos, y en particular en los países latinoamericanos, donde pocas universidades tenían un número de casos, al menos vigentes u ofrecidos durante el período en que se realizó el estudio (diciembre 2023-febrero 2024).

En el reciente evento de Iesalc-Unesco en Montevideo RIACES presentó avances sobre las microcredenciales señalando algunas de sus características principales que garanticen su inclusión en los MNC:

Calidad: La microcredencial debe evidenciar resultados de aprendizaje definidos, transparentes y evaluados rigurosamente a través de sistemas de aseguramiento de la calidad internos y externos.
Pertinencia: Debe responder a necesidades identificadas del mercado laboral, del desarrollo profesional continuo o del crecimiento personal.
Transparencia: La información esencial (carga de trabajo, nivel indicativo, contenido, proveedor, tipo de evaluación) debe ser clara y accesible, idealmente utilizando estándares como ECTS o equivalentes para la carga de trabajo.

Inicialmente, las microcredenciales podrían tratarse como una categoría de aprendizaje independiente, reconociendo su naturaleza modular y específica. A mediano y largo plazo, se deben desarrollar mecanismos para alinear los resultados de aprendizaje de las microcredenciales con los niveles existentes del MNC, facilitando la acumulación hacia cualificaciones más amplias y la creación de itinerarios de aprendizaje flexibles.

Las microcredenciales, en sus distintas denominaciones, están muy ligadas a la educación basada en competencias y, por lo tanto, entroncan con la identificación de los conocimientos, habilidades y actitudes personales alcanzadas al finalizar un proceso de formación, o un conjunto de ellos.

Las especializaciones de Coursera (Acceso a más de 7000 cursos en línea) por sí solas representan más de un tercio del número total de microcredenciales. Por otro lado, según un análisis de Class Central, cerca del 75% de las microcredenciales se centran en negocios y tecnología.

Proveedores. Es importante saber que en cuanto a proveedores de microcredenciales existen: instituciones de educación superior, organismos públicos, empresas, asociaciones profesionales y otros.

Certificación. Las certificaciones son credenciales designadas que una persona obtiene para verificar su legitimidad y competencia para desempeñar un trabajo. Su certificación suele constar como un documento que acredita que, como profesional, ha recibido formación, capacitación y está preparado para cumplir con un conjunto específico de criterios para su puesto.
Esta certificación se otorga únicamente tras aprobar las evaluaciones pertinentes administradas por una institución acreditadora externa reconocida.

Colombia.

Revisando los sitios Web de las universidades encontramos ofertas en la Universidad de los Andes con el ITESM de México; la Universidad Cooperativa de Colombia, la Universidad EAFIT, la Universidad UNAD, la Universidad Uniminuto, la Universidad EAN, por nombrar aquellas que han establecido las microcredenciales de manera formal.

En un reciente evento convocado por Iesalc Unesco (Uruguay, febrero y mayo de 2025) se señala que la aparición de las microcredenciales representa tanto una oportunidad como un desafío para los sistemas educativos de América Latina y el Caribe. Con más de 100 millones de estudiantes a nivel mundial siguiendo cursos online masivos y abiertos y microcredenciales relacionadas, con un potencial significativo para abordar brechas de habilidades, promover el aprendizaje permanente y mejorar la empleabilidad.

Para terminar, es importante tener en cuenta que las microcredenciales no son un complemento no son un sustituto a los títulos convencionales, sino una necesidad estratégica para el futuro de la educación en nuestra región. Su incorporación en las políticas nacionales y los marcos regulatorios es ahora imperativa si deseamos cumplir con la promesa de educación de calidad para todos y generar oportunidades de aprendizaje verdaderamente inclusivas, equitativas y accesibles a lo largo de toda la vida. Los programas formales deberían incorporar las microcredenciales como parte de sus currículos formales.

 

1.Mas adelante se hace referencia a la incorporación de las microcredenciales como parte de los programas formales y, en estos casos, la respuesta puede ser sí.
2. Instituto Internacional de Planeación de la Educación. UNESCO

 

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