Las siguientes son las palabras que el profesor Héctor Cadavid Ramírez, vicerrector académico con funciones delegadas como rector, leyó en nombre del rector Guillermo Murillo Vargas durante el acto de apertura de CaliLee 2026.
En 1945 Germán Arciniegas, quien era a la vez historiador y escritor, publicó un libro que sería en esos tiempos el más leído en América Latina después de María de Isaacs. Lo tituló Biografía del Caribe, como si ese espacio geográfico fuera un personaje de carne y hueso.
Con una prosa que por su riqueza parecía pura literatura, donde se tomó todas las licencias imaginables si perder el rastro de la historia, contó de qué manera el descubrimiento del nuevo mundo, que nació en la isla La Española en 1492, que hoy comparte República Dominicana, nuestro país invitado, con Haití, iba a ser un acontecimiento central en la historia de la civilización occidental.
Dice Arciniegas que antes del primer viaje de Colón la historia europea que se había desarrollado alrededor de un lago, el mar mediterráneo, pasó al escenario de un mar, el mar Caribe, que pronto iba a convertirse en el campo de batalla de todas las grandes potencias de su tiempo. Españoles, portugueses, ingleses, franceses, enfrentados por el dominio de todo un continente del cual La Española era la puerta entrada.
El Caribe terminó siendo un crisol de todas las nacionalidades, las razas y las culturas, y una enorme fuente de riqueza, nacida del azúcar, el tabaco y el ron, alimentada vergonzosamente por el tráfico de esclavos africanos. En el trasfondo de esas luchas políticas y esos intereses comerciales se fue gestando una nueva cultura mestiza y libre donde cada quien aportó algo, cuyo resultado es lo que hoy conocemos como el mundo Caribe con su manera de entender la vida, de creer en lo divino, de comer, cantar y bailar. Un mundo con un son propio que hace parte de todos nosotros. Y también, por supuesto, con una manera de escribir.
Grandes nombres de la literatura se han nutrido en nuestro tiempo de la cultura Caribe: José Lezama Lima y Alejo Carpentier, quienes hicieron de La Habana y el Caribe un territorio donde se encuentran dioses y creencias de varias religiones que se mezclan en una sola concepción fantástica llena de misterio. Gabriel García Márquez, quien reivindicó siempre su carácter Caribe frente a la tradición andina de la literatura colombiana y quien es responsable directo de que los colombianos de hoy en día sintamos lo Caribe como algo propio: el realismo mágico que es una manera de mirar la realidad desde los ojos del asombro. V.S Naipaul desde Trinidad y Leonardo Padura, desde Cuba descubren la cara oscura del Caribe: el colonialismo, la dictadura, la pobreza. Unos y otros retratan las glorias y miserias de ese paraíso perdido. No es solo la literatura. Entre la música vallenata, la salsa venida de Nueva York pasando por el Caribe y la obra de nuestro Nobel, Colombia se volvió Caribe. Y Cali, ni se diga.
La República Dominicana, nuestro país invitado, tiene en esta ocasión la representación de toda la cultura Caribe. Bienvenida la numerosa delegación de dominicanos que nos permitirá conocer mejor su país, en todas sus expresiones culturales. En otras ocasiones hemos tenido como invitados a países que representan una identidad muy distinta a la nuestra. En esta ocasión es conocer mejor a un hermano.
La que debería haber sido la XI versión de la Feria del Libro de Cali, es ahora la primera edición de Cali-Lee por gracia de las normas que rigen el registro de marcas. Debo decir que el nuevo nombre me gusta porque una cosa es hacer una feria del libro y otra muy distinta leer. Ese bautizo nos da la oportunidad de buscar nuevos caminos en la formación de un público lector que debe ser el propósito central de cualquier evento que gire alrededor de los libros.

La programación que se ha preparado este año bajo la eficaz e infatigable dirección de Paola Guevara es para todos los públicos, con 14 franjas temáticas y 900 eventos diferentes a los cuales esperamos a todos los vallecaucanos. Que Cali-lee sea un bálsamo que alivie en algo la tragedia por la que hemos pasado. La donación de cien mil libros por Editorial Planeta y el Fondo de Cultura Económica para las bibliotecas del Departamento del Valle del Cauca es un acto generoso que agradecemos.
Durante once años la Secretaría de Cultura de Cali, la Fundación Spiwak, con el mecenazgo de don Ángel Spiwak y la Universidad del Valle han unido esfuerzos para que esta cita entre los libros y los lectores sea una fecha importante de nuestro calendario cultural. Cada año más fuerte y más consolidada, como debe seguir siendo en el futuro. Todos los integrantes de esa coalición por la cultura estamos comprometidos en que así sea.
Mi gratitud a cada una de las muchas personas que han participado en la organización. Don Germán Arciniegas hubiera sonreído al ver como el Caribe, ese personaje que él puso en el mapa de la historia, sigue haciendo de las suyas.
Muchas gracias.













