Elaborado con información de Univisión
Como un proceso de formación del Ministerio de Cultura y la Universidad del Valle, nació en 2008 el proyecto 'Jóvenes Creadores', una iniciativa cuyo objetivo era utilizar la cultura para contrarrestar la violencia. Gracias a este programa, hoy en Quibdó, capital de uno de los departamentos más pobres de Colombia, la violencia y el reclutamiento de jóvenes para bandas criminales se combaten con cine, literatura, teatro, danza y música.
El 3 de noviembre la cinta Manos Sucias inauguró el Festival de Cine Colombiano en la ciudad de Quibdó. La película trata sobre el tráfico de drogas a lo largo de la costa del Pacífico colombiano, y habla sobre la violencia y la pobreza que viven sus habitantes. Los organizadores del evento –el Ministerio de Cultura y Ambulante, una organización que divulga cine documental– adaptaron el auditorio de la Universidad Claretiana para el evento porque la capital del Chocó no tiene salas de cine.
Quibdó está ubicada a orillas del río Atrato y tiene una población de unos 400.000 habitantes. La ciudad emerge de la oscura selva del Pacífico; muchas de las calles están sin pavimentar, hay basura en las aceras y en los riachuelos que desembocan en el río, y las edificaciones acusan el paso del tiempo y los rigores del clima.
“La gente viene a Chocó con un imaginario construido,” dice el historiador chocoano Sergio Mosquera. “Vienen a constatar que hay miseria y se extrañan de que el espíritu de las personas no coincide.”
Ifigenia Garcés volvió a Quibdó hace seis años tras graduarse de la Academia Charlot de Artes Escénicas en Bogotá. Con una sonrisa cuenta que llegó a vivir con sus hermanos en un barrio marginal. Al ver que hasta las relaciones entre los vecinos estaban resquebrajadas comenzó a jugar en la calle con los niños que vivían cerca. Los juegos terminaron convirtiéndose en un proyecto de teatro.
"Los 'pelados' recreaban historias de vida del barrio para buscar soluciones", dice Ifigenia. “Empecé con 12 y ahora hay 200 mojiganga”. No todos hacen teatro. Unos juegan fútbol, otros bailan y un par de niñas quieren ser diseñadoras de moda.
Trabajos como el de Ifigenia –dice ella- requieren de carácter para que el entorno no los carcoma.“Cualquiera se cansa; valiente el que vuelve”, dice. En los últimos años Quibdó parece estar multiplicando valientes.
Cultura para contrarrestar la violencia
Jóvenes Creadores surgió en 2008 como un proceso de formación del Ministerio de Cultura y la Universidad del Valle. Tras los talleres recibidos un grupo de 25 jóvenes decidió crear un proyecto cuyo objetivo es utilizar la cultura para contrarrestar la violencia. Al principio enseñaban teatro y acrobacia pero a medida que se fueron sumando miembros y cada uno de ellos aportaba un talento distinto, comenzaron a hacer danza tradicional y urbana y música.
El programa ha formado 500 chicos y el año pasado hicieron un festival de teatro itinerante con obras que hablaban de paz y reconciliación. “Tratamos de enamorar a la gente de su tierra. Estoy convencida de que la gente que hemos formado, y que en este momento está estudiando fuera, va a volver,” dice Sandra Vega una de las integrantes.
En 2012 la alcaldía de Quibdó con apoyo del Ministerio de Cultura, la Fundación Batuta y la Financiera del Desarrollo Territorial creó la Orquesta Sinfónica Libre de Quibdó. Entre el coro y los instrumentos la orquesta cuenta con 180 niños y en el semillero hay 140. El programa es gratis, siete profesores enseñan a los niños a cantar y a tocar varios instrumentos, y el único requisito es tener seis años o más.
“Hay que luchar contra viento y marea,” dice Constantino Herrera el director. La asistencia de los niños es intermitente porque no siempre hay plata para transporte, unos no están bien alimentados y el proyecto aún no tiene sede propia. Sin embargo, la orquesta ha sido exitosa. El 18 de noviembre un grupo de músicos viajará a Bogotá y a Cúcuta para conformar la Orquesta Nacional y la Trinacional. Además, el año pasado los puntajes más altos del departamento en la prueba de estado los obtuvieron miembros de la orquesta, y una chelista ganó una beca para estudiar música en Bogotá.
“Acá hubo una escuela musical que fue la del padre Isaac [un sacerdote español que llegó a Quibdó en 1935] que formó a Neivo Moreno [director de Golpe Amporá], a Alexis Lozano [director del grupo Guayacán], a Jairo Varela [director del grupo Niche],” cuenta Mosquera. La idea de la Sinfónica fue del maestro Moreno, y varios de los profesores de la orquesta fueron alumnos suyos.
“Chocó lleva su propio ritmo”, dice Velia Vidal, la encargada del Club de Lectura Infantil de la Fundación Motete que se reúne todos los sábados en biblioteca de la Universidad Tecnológica. Vidal también tiene un club de lectura los domingos con niños de uno barrio marginal, y los miércoles se reúne con maestros para aumentar su nivel de lectura. “La ventaja que tenemos ahora es que muchas iniciativas están naciendo de la sociedad civil y eso las hace fuertes,” dice.
Música, letras y violencia
En 2010 el historiador Mosquera creó el Museo Muntú Bantú, el primero de la ciudad. El museo narra la historia de los afrodescendientes desde las culturas africanas, pasando por el trauma de la esclavitud y terminando en la actualidad. Las paredes están decoradas con murales pintados por dos artistas locales –Fernelis Navia y Leison Rivas- y por objetos que Mosquera ha traído de diferentes partes del mundo. A futuro la idea es ampliar la narrativa del museo, digitalizarlo y seguir trabajando con instituciones educativas.
Paralelamente se han realizado eventos como el Festival de Cine Colombiano y Detonante, un festival de música organizado por Semana Sostenible que se celebró del 17 al 19 de noviembre. Ambos eventos cuentan con el apoyo de la comunidad local para que el impacto dure más de una semana. Los del festival de cine buscaron diseñadores locales para hacer el logo e involucraron a grupos juveniles para que se apropiaran del evento. Detonante, por su parte, está construyendo la primera planta de residuos sólidos orgánicos con apoyo de la alcaldía y de Empresas Públicas de Quibdó (EPQ), e investigando qué proyectos hay para brindarles apoyo.
“La informalidad es un problema,” dice Mariela Palacios directora ejecutiva de Invest in Choco. “Ese tema de estar de espaldas a todo nos ha dejado mirándonos el ombligo. Los profesionales no se proyectan por fuera de Chocó y eso ha afectado los estándares de calidad”.
Otro problema grave es que la inseguridad en la ciudad ha aumentado en un 60 por ciento en los últimos cuatro años. “Aquí no te atracan con cuchillo sino con revólver,” dice María Brenilde Uribe jefe de la oficina de cultura y turismo . En Quibdó la violencia urbana se ve exacerbada por el desempleo que ya ronda el 20 por ciento. “Paradójicamente acá los chicos no ven opción de poder hacer cosas cuando todo está por hacer,” dice Uribe.
“Hay gente despertando,” dice Ifigenia. “Por eso estoy esperando que pasen cosas no pequeñas, contundentes. Lo que nos falta son espacios bien dotados para formación y alianza con formadores. Necesitamos museos, cines, teatros para retroalimentarnos”.
Hasta ahora los chocoanos habían tenido que improvisar lugares para montar obras de teatro y conciertos. Pero hace dos meses el Ministerio de Cultura y W Radio anunciaron que llevarían a cabo la restauración del teatro Cesar Conto, el único de Quibdó que lleva 20 años abandonado. “Eso es nuestra Navidad eterna,” dice Ifigenia.
28 líderes culturales, de distintos municipios del Valle del Cauca, recibieron este miércoles 5 de enero un certificado en ‘Gestión de proyectos culturales con metodología aplicable a la producción de eventos’, diplomado ofrecido por la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, el Programa Institucional de Emprendedores de Univalle y la Secretaría de Cultura departamental.
“Durante las sesiones de trabajo hicimos un recuento para profundizar más sobre el conocimiento de las políticas públicas existentes en el ámbito cultural, el compendio de normas y estatutos, así como también en las posibilidades de convocatoria existentes y donde concursar. La idea era también que los líderes culturales pudieran adquirir competencias para generar proyectos que impacten en sus comunidades y en los corregimientos que tienen aledaños a su municipio”, señaló Claudia Medina Marulanda, docente del diplomado quien además señaló que también asistieron varios secretarios de cultura de los 42 municipios que conforman al Valle del Cauca.
Por su parte Luis Eduardo Romero, Director Ejecutivo de la Casa de la Cultura de Guadalajara de Buga, y estudiante del diplomado señaló que “en el ámbito artístico, debemos volvernos profesionales. Por eso, en buena hora, la secretaría de cultura departamental y la Universidad del Valle organizaron este diplomado y nos brinda la oportunidad de profesionalizar lo que estamos haciendo nosotros como agentes culturales y defensores de la cultura. Esto también sirve para decirle a las administraciones municipales que los gestores culturales no estamos pegados en la pared, que nos estamos capacitando y podemos generar propuestas”.
En representación de la Secretaría de Cultura del Valle, Beatriz Escobar dijo que “se debe agradecer a la Universidad del Valle y a sus docentes, ya que con su conocimiento nos ayudaron a gestar este proyecto, que brindó herramientas para mejorar nuestra actividad en cada uno de los roles en los que nos desempeñamos”.
Por iniciativa del Grupo Ecología de Agroecosistemas y Hábitats Naturales de la Universidad del Valle - GEAHNA, y con la participación de la Universidad del Cauca, la Universidad del Quindío y la Universidad Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, se llevarán a cabo dos eventos relacionados con agricultura amigable con el medio ambiente, durante el mes de enero.
El primero será un diplomado sobre "Biodiversidad, complejidad ecológica y agroecosistemas" entre el 10 y el 17 enero y, como cierre se realizará un coloquio, del 19 al 21 enero, donde se abrirán espacios para la discusión sobre los temas mencionados.
El Coloquio se realizará en el auditorio Ángel Zapata de la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle y tiene un aforo máximo de 90 personas (aún quedan cupos) previa inscripción. De igual manera, se recuerda que habrán descuentos especiales para estudiantes.
En este evento, además de las ponencias principales, habrá espacios para que los participantes presenten sus investigaciones. Como acto de clausura, el enero 21, se tiene previsto que campesinos y agricultores, provenientes de varios departamentos, hagan un intercambio de semillas.
Conferencistas invitados:
Ivette Perfecto, profesora de Ecología, Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan.
John Vandermeer, profesor de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Michigan.
Lylian Rodríguez, Ph.D en Producción Agropecuaria Tropical de la Universidad de Humboldt.
Thomas R. Preston, Investigador Emérito del Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV).
Los eventos los organiza la oficina de Extensión de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, con el auspicio de Colciencias, la Biblioteca Central de la Universidad del Valle y el Postgrado en Ciencias-Biología.
Para más información visite: http://geahnacursos.correounivalle.edu.co
Elaborado con información del diario El Tiempo.
Tulio Ferney Silva Castellanos, docente de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, señaló en entrevista con El Tiempo, que “Es innegable el salto en el bienestar que se ha presentado en el país en las últimas dos décadas, mucho más evidente en las principales regiones y sus capitales. El mejoramiento de las condiciones competitivas en Antioquia y Valle está muy relacionado con el mayor compromiso de los actores de la competitividad (empresas, Gobierno y academia) que han avanzado en proyectos estratégicos de articulación productiva”.
Y es que según articulo publicado por este diario, Valle y Antioquia son dos de las regiones más dinámicas del país, hecho que es evidente en los indicadores de los últimos 12 años. En los resultados de ambos departamentos hay que resaltar el acelerado aumento en la esperanza de vida durante los últimos tres lustros, casi cuatro años, de acuerdo con un análisis de la Cámara de Comercio de Cali.
El estudio destaca cómo ambos departamentos han alcanzado, prácticamente, la universalización del acceso a la seguridad en salud; en escolaridad, el Valle registra índices superiores a los de Antioquia y al total nacional. También el Valle presenta una mayor cobertura en servicios públicos, excepto en energía eléctrica.
Ambos disponen, cada vez más, de bienes durables y tecnología. En el 2003, por ejemplo, el 14 por ciento de los hogares en el Valle tenía moto, y el año pasado ese porcentaje era del 34,4 por ciento; en el caso de los antioqueños, del 6,5 por ciento de los hogares con moto se pasó al 24,6 por ciento. Además, ha aumentado el acceso a bienes que mejoran sus condiciones de vida como lavadoras, televisores, neveras, automóviles, celulares y computadores.
Antioquia y Valle concentran el 23 por ciento de la población nacional, aportan el 23,2 por ciento del PIB, el 26,7 por ciento del PIB manufacturero y el 35,8 por ciento de las exportaciones, sin minería, petróleo y sus derivados.
Según la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del Dane, la cobertura de servicios públicos para los hogares del Valle, Antioquia y Colombia en general aumentó entre el 2003 y el 2015. Pero la cobertura fue mayor en el 2015 en el Valle en acueducto, alcantarillado, gas natural, recolección de basuras y acceso a internet.
“Esta mayor cobertura en servicios públicos en el Valle se explica, en gran medida, por su alta urbanización. Es el tercer departamento más urbanizado de Colombia (87,4 por ciento) y cuenta con siete ciudades, además de su capital, con población superior a 100.000 habitantes. En Antioquia, la urbanización es del 78,2 por ciento y en Colombia del 76,4 por ciento”, señalan los técnicos de la Cámara de Comercio de Cali.
También se ha avanzado en seguridad social en salud. El año pasado Antioquia tenía el 96,9 por ciento de su población afiliada al sistema de salud; el Valle, el 93 por ciento, y en Colombia era el 94,6 por ciento. Sin embargo, el 49,4 por ciento de la población en el país pertenece al régimen subsidiado. “Lo que plantea un reto para las finanzas públicas y la estabilidad del sistema”, advierten los expertos de la Cámara.
En materia de escolaridad, el Valle del Cauca registra índices superiores a los de Antioquia y el total nacional.
La población vallecaucana registró en el último año, en promedio, 8,1 años de educación; 0,4 años más que el promedio nacional y 0,5 años más que los habitantes de Antioquia. La tasa de alfabetismo también es positiva: el 96,2 por ciento de los vallecaucanos mayores de 15 años sabía leer y escribir. En Colombia esa tasa es del 95 por ciento y en Antioquia, del 95,4 por ciento.
Pero, pese a los logros sociales del Valle en estos últimos 12 años, hay muchos retos por superar. “Urge avanzar en la solución de tres grandes desafíos: la persistencia de la violencia, la baja cobertura pensional y la relativa baja calidad de la educación. Con respecto al primer punto, si bien en el departamento se redujo la tasa de homicidios, de 97,2 por cada 100.000 habitantes en el 2003 a 56,7 en el 2015, aún registra niveles muy altos frente a Antioquia, 30,0 y el agregado nacional 26,3”, señalan los técnicos de la Cámara de Comercio de Cali.
“Los pendientes más importantes están relacionados con la violencia, relacionada con el conflicto sociopolítico, pero también con la falta de oportunidades y el limitado alcance de los instrumentos de gobierno en las zonas más marginadas; la sostenibilidad pensional, con una fuerte relación con la sostenibilidad económica y productiva de nuestras empresas que se muestra volátil en circunstancias de incertidumbre, como las que vivimos desde finales de la década pasada; y la educación, que evidencia brechas importantes en la calidad educativa, lo cual no solo es determinante para las comparaciones en los escalafones, sino también evidencia el limitado potencial transformador de los jóvenes y nuevos profesionales responsables de comprender problemáticas sensibles del desarrollo y proyectarlas hacia un futuro deseable basado en visiones compartidas y sinergias para el desarrollo”, dice el profesor Silva, de la Universidad del Valle.
La iniciativa busca fomentar la creación de empresas de base tecnológica.
Las empresas tipo Spin-Off que se fundamentan en resultados financiados con recursos públicos, como es el caso de algunas innovaciones de las instituciones de educación superior, podrán crear un fondo para fomentar las actividades de ciencia, tecnología e innovación, gracias al proyecto de Ley 165 de 2016.
Según el decano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Valle, Walter Torres, con este nuevo apoyo por parte del Estado los investigadores podrán recibir los beneficios de los proyectos científicos que se lideren desde las universidades públicas.
Ahora, queda esperar si se logra que el Presidente del Senado, el senador Mauricio Lizcano, incluya dentro de los proyectos prioritarios, para votar en plenaria en las sesiones extraordinarias, esta importante iniciativa.
Actualmente, los directivos de la Universidad del Valle se encuentran atentos ante el destino del proyecto de Ley, esperando que con su oficialización en el senado se puedan empezar a implementar muchos más desarrollos científicos y tecnológicos.
La Universidad del Valle fue destacada por la Ministra de Educación Yaneth Giha como uno de los “Personajes Educación 2016”, por ser la universidad colombiana en lograr mayor acreditación de alta calidad para sus programas académicos.
Durante 2016, la Universidad acreditó en siete programas académicos: un doctorado, cuatro maestrías, un pregrado universitario y un pregrado tecnológico.
Los programas acreditados durante el año fueron: Doctorado en Ciencias Biología, Maestría en Química, Maestría en Biología, Maestría en Lingüística y Español, Maestría en Políticas Públicas, Licenciatura en Artes Visuales y Tecnología en Electrónica.
La acreditación es el reconocimiento que hace el Estado de la calidad de instituciones de educación superior y de los programas académicos. Se valora la formación impartida en respectiva área de conocimiento. También es un instrumento para promover y reconocer la dinámica del mejoramiento de la calidad y para precisar metas de desarrollo institucional y de los diferentes programas.
El proceso de Acreditación se desarrolla a través de la evaluación de la calidad realizada por la institución misma (autoevaluación), por pares académicos externos que pueden profundizar en la naturaleza de lo evaluado (heteroevaluación) y por el Consejo Nacional de Acreditación (evaluación final); el proceso culmina con el reconocimiento público de la calidad por parte del Ministerio de Educación Nacional.
Junto a la Universidad del Valle, la ministra Giha destacó como “Personajes Educación 2016” a Barranquilla por contar con los tres mejores colegios oficiales del país, al profesor Fabián Padilla del Colegio Jorge Nicolás Abello (Barranquilla) quien ha ejercido una destaca labor en la promoción del bilingüismo, y a Valentina Betancourt, alumna destacada en inmersión en inglés del programa Colombia Bilingüe.
Un total de 17 estudiantes de la Universidad del Valle, Sede Cali y 7 de la Sede Pacífico fueron seleccionados por el Programa de becas para estudios de inglés “Martin Luther King, Jr. Fellowship Program”.
Las becas Martin Luther King Jr. (MLK Fellowship Program) 2017 benefician a estudiantes universitarios que hacen parte de comunidades afro o indígenas, quienes podrán formarse en liderazgo y en idioma inglés.
Los estudiantes seleccionados provienen de los programas académicos de literatura, licenciatura en educación popular, administración de empresas, comercio exterior, ingeniería electrónica, terapia ocupacional, diseño industrial, sociología, medicina, enfermería, lenguas extranjeras, licenciuatura en educación, economía y bacteriología.
Este programa, organizado por el Centro Colombo Americano de Bogotá, en convenio con la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), facilita el desarrollo de la competencia comunicativa en inglés a un nivel alto-intermedio a los estudiantes universitarios beneficiarios.
El programa ofrece cursos de inglés orientados por el Centro Cultural Colombo Americano y un componente de liderazgo y responsabilidad comunitaria para los becarios.
Juan Felipe Mora, director del Icontec - Regional Suroccidente, , entregó a la Universidad del Valle los certificados de la renovación del sistema de gestión de calidad implementado en la Universidad, bajo las normas NTCGP 1000:2009 y la NTC-ISO 9001:2008, en una ceremonia realizada en la sede del Icontec en Cali.
Los certificados se entregaron bajo los siguientes alcances “Diseño y desarrollo de programas académicos. Prestación de servicios de educación formal superior en pregrado y posgrado (especialización, maestría y doctorado) y educación continuada asociada a los programas académicos; servicios de investigación científica y experimental; consultoría en las relacionados con la ciencia y la tecnología, la cultura, el arte y las humanidades.
En el evento de entrega, el coordinador del Área de Gestión de la Calidad de la Universidad del Valle, Ruben Dario Bonilla Zuluaga, delegado por el rector de la institución Edgar Varela Barrios, recibió los siete certificados que fueron resultado del trabajo de auditoria de recertificación que le hizo el ICONTEC a la Universidad, en agosto de 2016.
La Universidad recibió los siete certificados de Icontec No. GP190-1 por la norma NTCGP 1000:2009, tres (3) certificados de Icontec N° SC 7267- 1, 2 y 3 por la norma NTC-ISO 9001:2008 y tres (3) certificados de IQNet N° CO-SC 7267- 1, 2 y 3 por la norma ISO 9001:2008, la certificación de IQNet acredita a nivel internacional que la Universidad del Valle está certificada en la norma ISO 9001:2008.
La primera certificación del sistema de gestión de calidad de la Universidad del Valle se realizó en el 2010, ya se ha realizado dos recertificaciones, una en el 2013 y la última en el 2016. La recertificación tiene una vigencia de 3 años.
El ICONTEC es un organismo multinacional que trabaja para fomentar la normalización, la certificación, la metrología y la gestión de la calidad en Colombia. Está conformado por la vinculación voluntaria de representantes del Gobierno Nacional, de los sectores privados de la producción, distribución y consumo, el sector tecnológico en sus diferentes ramas.
La misión del Instituto es promover, desarrollar y guiar la aplicación de Normas Técnicas Colombianas (NTC) y otros documentos normativos, con el fin de alcanzar una economía óptima de conjunto, el mejoramiento de la calidad y también facilitar las relaciones cliente-proveedor, en el ámbito empresarial nacional o internacional.
En la fotografía (de izq. a der.): Anyela Mosquera Lozano, El Director del ICONTEC, regional Suroccidente Juan Felipe Mora, coordinador del Área de Gestión de la Calidad de la Universidad del Valle, Ruben Dario Bonilla Zuluaga.
El correo electrónico no contenía mayores detalles. -Cordialmente le invitamos a ‘La Noche de los Mejores’,(....) por favor confirmar asistencia-. Paola, quien no había escuchado antes de aquel evento, hizo una veloz consulta en su buscador: “Una gala para exaltar a los mejores estudiantes e Instituciones de Educación Superior del país”, encontró que decía una minúscula publicación del Ministerio de Educación.
Sin saber muy bien de qué se trataba o por qué la estaban invitando, menos aún sin saber si eventualmente podría viajar hasta Bogotá, Paola confirmó su asistencia. -Unos cuantos días de descanso no me vienen mal- pensó, -Podría conseguir los pasajes con la Universidad-
Días más tarde, la estudiante de último semestre de Biología de la Universidad del Valle recibió una llamada:
-¿Paola Andrea Asprilla Carabalí-
-Si, con ella ¿quién habla?-
-Hola Paola, te llamamos de Ministerio, ¿contamos con tu presencia en el evento?-
-Aún no lo sé, creo que no voy a poder estar presente, no he tramitado los pasajes-
-Eso no es un inconveniente. Tu reservación en el hotel ya está lista, pronto llegarán los tiquetes. Entonces, ¿contamos con tu presencia?-
Sin oportunidad para abandonar la conversación, y sin intenciones de prolongarla por mucho más tiempo, Paola aceptó -Perfecto, allí estaré-, dijo mientras una sonrisa profunda se le dibujaba en el rostro. -Está bien, te esperamos-, replicó la voz al otro lado del teléfono antes de colgar.
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Paola ignoraba lo que estaba por suceder, tanta insistencia por parte del Ministerio para tenerla como invitada en la gala no le pareció sospechosa, estaba allí en compañía de otros 20 jóvenes que al igual que ella habían sido invitados al evento, pero ninguno con tanta persistencia. -Vamos a hacer el ensayo para esta noche-, dijo una mujer desde el entablado del teatro Jorge Eliecer Gaitán. -Llamarémos en un orden específico, por favor recuérdenlo-.
Pasaron los cinco primeros, a los pocos minutos cinco más subieron al entablado, Paola esperaba atenta a que pronunciaran su nombre, presta a levantarse de su butaca. Pero llamaron a cuatro jóvenes más y su nombre no se dejó escuchar. -Ahora-, interrumpió la mujer, -Pasarán al frente los ganadores del premio José Francisco Socarrás, aquellos que obtuvieron los mejores resultados de las pruebas Saber Pro-.
Paola miró a su izquierda y contó cinco cabezas, -conmigo son seis-, dijo en voz baja, -¿seremos nosotros?- La mujer guardó silencio por unos segundos, revisó su libreto y continuó con las llamadas. -Paola Andrea Asprilla Carabalí, premio José Francisco Socarrás, mejor Saber Pro en Biología-.
De la Universidad del Valle también recibieron el premio Francisco Socarrás, por sus resultados en el examen Saber Pro, la estudiante de Medicina Angela María Miller y Yeison Sosa Londoño en Historia.
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Fue gracias a un profesor apasionado que Paola se decidió a estudiar biología. Había ingresado al ‘Plan Talentos’ que ofrecía la Universidad del Valle persiguiendo su sueño de estudiar Medicina, pero al escuchar hablar a su profesor sobre las maravillas del mundo natural y lo complejo e inmenso de los sistemas microcelulares, una cálida sensación la tomó por sorpresa implatándole una fuerte idea en la cabeza: debía ser Bióloga.
En tercer semestre, luego de atravesar una seria crisis en la que pensaba que no servía para la carrera que había escogido, tuvo su primer salida de campo a Bahía Málaga, lugar donde redescubrió la pasión que sentía por lo suyo. “Ese día supe que no me había equivocado. Tener contacto en campo con tantas especies, verlas tan de cerca, tener la oportunidad de hacer serias apreciaciones sobre ese mundo me llenó de energía y ganas. Desde allí no he pensado en abandonar”.
Los primeros años de la carrera fueron un reto. Paola había sido la mejor estudiante de su colegio, todas sus calificaciones eran de cinco y obtuvo varios reconocimientos académicos, sin embargo, al llegar a las aulas de la Universidad Paola supo que el nivel de exigencia era exponencialmente superior, “En un inicio pasaba tardes enteras en la biblioteca estudiando, enclaustrada en medio de los libros. Pero eventualmente llegué a la conclusión de que estaba perdiendo vida,y la academia es muy importante, pero las relaciones y las actividades que se establecen en ella, y por fuera de ella por supuesto, también son muy significantes. Solo es necesario aprender a distribuir los tiempos”.
Durante su paso por la Universidad, Paola no obtuvo ningún estímulo académico, sin embargo está convencida de que lo importante es demostrarse, como un reto personal, que se han adquirido los conocimientos de manera efectiva. Actualmente, Paola hace parte del Grupo de Investigación en Procesos Avanzados de Oxidación, GAOX de la Universidad del Valle, adelantando su proyecto de investigación en diversidad genética y rol de las bacterias fijadoras de nitrógeno en ecosistemas naturales y construidos.
“Una vez me gradúe, cuento con la opción de viajar a la Universidad de Oklahoma a perfeccionar mi inglés y muy posiblemente, a adelantar una pasantía en su laboratorio de biología molecular”, dice Paola.
Recientemente, Paola fue nominada al premio “Afrocolombianos del Año 2016” en la categoría ‘Joven’, una distinción que otorga el diario El Espectador y la Fundación Color de Colombia. “Aunque es evidente que quiero ganarme el reconocimiento, con la nominación me doy por bien servida. Con todos estos logros alcanzados en 2016 quiero servir de ejemplo para todos aquellos niños y jóvenes de mi comunidad que piensan que no son capaces de hacer las cosas. Quiero que sepan que si es posible, y que en un futuro lleguen a superar todos los obstáculos”.
Nueve estudiantes de pregrado y doctorado de la Universidad del Valle recibieron becas para realizar estudios y estancias de investigación en universidades de Chile, Perú y México en 2017.